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Artículo correspondiente al número 224 (21 de mar al 6 de abr 2008)
En la década de los 90 dieron que hablar al convertirse en los dueños de la única aerolínea que fue capaz de competir con Lan y mantenerse por un buen periodo volando. Ahora, la familia Musiet se está desquitando; esta vez, con la Aerolínea Principal. Por Sandra Burgos; foto, Enrique Stindt.
A principios de 1998, la familia Musiet desapareció de los radares de la aviación. Por muchos años se había mantenido estoicamente con una cuota de mercado que les permitía sobrevivir. Eran los tiempos de Lan y Ladeco que, tras fusionarse, crearon un gigante local que tuvo por las cuerdas a varios que intentaron ingresar a sus dominios, los cuales fueron desapareciendo uno a uno… hasta que le llegó el turno a National Airlines.
Los años en el mercado y la experiencia no fueron suficientes para que National sobreviviera. El ingreso de un competidor fuerte y con espaldas como la familia Diez, dueña de Tur Bus, que compró Avant Airlines, desató una fuerte lucha, quitando a National cuotas de mercado.
El tiempo no hizo más que consolidar a Avant en desmedro de National, por lo cual esta última, tras quemar sus últimos cartuchos, decidió venderse a su competencia. La historia que sigue ya se sabe: al poco tiempo entró al mercado AeroContinente con una política de precios tan baja que terminó echando por tierra el proyecto de la familia Diez, a la cual no le quedó más alternativa que cerrar la compañía en 1999.
Hoy, el patriarca de la familia, Carlos Musiet, recuerda esos tiempos como gloriosos, pero extremadamente demandantes. Si bien su salida del mundo de la aviación fue abrupta, siempre le quedó picando el bichito; tanto así, que hace un par de años decidió montar una nueva empresa aérea, Aerolínea Principal. Pero esta vez lo hizo con una lección aprendida: o entró al ercado de los vuelos regulares. Con los años de experiencia se dio cuenta de que había un nicho mal atendido, el de los tour-operadores y que, por lo mismo, lo que correspondía era crear una compañía de charter.
“Volvimos al negocio de la aviación porque hay una necesidad que el mercado estaba reclamando. Nosotros habíamos percibido que la atención a los tour-operadores no era deficiente, aunque sí insuficiente; específicamente, en la temporada alta, en la que tenían que depender de cupos en las líneas regulares”, explica.
Don Carlos –como le dicen en los pasillos de la compañía– agrega que, además De ese tema puntual, se dieron cuenta de que cuando una aerolínea regular podía hacer un charter, para no desatender en la misma temporada alta a sus pasajeros se veía en la obligación de programar vuelos a altas horas de la madrugada, lo cual iba en desmedro del servicio.Con esos antecedentes, junto a sus hijos Carlos y Rolando se lanzaron de lleno a hacer un proyecto de aviación. Realizaron estudios de mercado exhaustivos, hasta que tomaron la decisión de nuevamente levantar el vuelo. “Los estudios nos arrojaron que había una demanda desconocida, dormida, que hay que despertar, que hay que motivarla y estar siempre presente. Hay muchas empresas que tienen muchas necesidades, instituciones que tienen muchos viajes, organismos de gobierno que se desplazan con grupos. Todo eso nos llevó a constituir una empresa exclusivamente de charter”, explica.
Pero eso no era suficiente. Necesitaban el respaldo de una organización mayor que les permitiera contar con más material de vuelo. Se lanzaron a la búsqueda de un socio estratégico y lo encontraron, nada más y nada menos que en España.
“Cuando planteamos la creación de Principal, se acercó Futura Internacional Airways, una línea de charters muy grande en Europa, que está operando hace más de 20 años. Ellos se interesaron mucho en asociarse con nosotros y en proporcionarnos la cantidad de aviones que necesitáramos en temporada alta y viceversa. Esta asociación permite que la empresa pueda manejarse muy bien a través del año”, comenta Musiet.
Futura Internacional es una sociedad cuyo accionariado está compuesto por Corpfin Capital (66,85%) –una de las más importantes sociedades españolas de capital riesgo–, Aer Lingus (20%) y GPA (13,15%) –directivos y empleados de Futura–. Según cifras de 2006, contaba con una flota integrada por 24 aviones y con una facturación de 288 millones de euros.
La alianza con la compañía de capitales europeos se ha traducido en ceder parte de la propiedad de Aerolíneas Principal. “Eramos los únicos dueños, pero les cedimos un 7%, luego que nos pidieran participar, porque querían desarrollar el charter para Sudamérica. Nosotros no queríamos socios, pero ellos insistieron en la idea de establecerse como plataforma, de usar a Chile como puente para irradiarse en la región. Así que llegamos a un acuerdo y nos hicieron una buena rebaja en el leasing de los aviones. Después conseguimos otras ventajas, por lo que les cedimos el 20% del capital de la compañía”, relata Musiet.
Si bien el empresario hace ver que tenía conocimiento del sector con National Airlines, comenta que esta nueva compañía fue armada de forma diferente. “Han pasado ya 10 años o 9 años desde que dejó de operar National, así que decidimos hacer este proyecto completamente nuevo, con personal nuevo. Eso no quiere decir que no se acercaran muchos de los anteriores pilotos. De hecho, hay algunos ex National que están volando con nosotros. Pero es una empresa distinta, que tiene muchas proyecciones, con mercados muy diferentes”.
En este minuto, Aerolíneas Principa cuenta con una flota de tres aviones Boeing 737-300 de 146 pasajeros y dos aeronaves Boeing 737-800 con capacidad para 189 pasajeros. El personal que vuela está constituido por pilotos y auxiliares chilenos y españoles.
El año pasado fue un periodo de cosecha para la compañía, batiendo el record de operaciones que se habían planteado en su creación: partieron volando 450 horas, cifra que aumentó a 2.000 el año pasado. “Nos pegamos un brinco importante”, dice con orgullo Musiet.
De esta forma están terminando con la mala racha de las compañías de charter que han intentado operar en Chile. De hecho, en el pasado hubo dos intentos de armar una operación de charter, pero no duraron más de un verano en el aire, porque no contaron con los capitales suficientes para sostenerse o porque no lograron consolidar una asociación con los tour-operadores, que son los proveedores de demanda. “Nosotros estamos un poquito más preparados y creemos que vamos a permanecer en elmercado y a seguir en esto. No como otros, a los que les faltó capital, asumieron enormes deudas o trajeron un avión inapropiado. Eran personas ajenas al rubro de aviación. Incluso, tuve un ofrecimiento para participar en esa aerolínea, pero no me quise arriesgar”, agrega.