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Llegó hace tres meses a la gerencia general de Ripley Chile y no ha parado. Ha recorrido el país entero, tienda por tienda, corner a corner. Es que Andrés Roccatagliata es la carta de la compañía para revertir los resultados del último año y para convertir a Ripley en el mejor retail financiero de Chile. Una tarea morrocotuda, de la cual conversó sin inhibiciones con Capital. Por Sandra Burgos; fotos, Verónica Ortíz.
Si de algo sabe Andrés Roccatagliata (45) es de enfrentar desafíos y no achicarse. Después de cerca de 21 años haciendo carrera en el Banco Santander, sucumbió a la llamada de la familia Calderón para asumir las riendas de Ripley en Chile. Una tremenda tarea, porque la invitación llegó en instantes en que la compañía de retail no pasaba por su mejor momento. Venía saliendo de un año 2007 convulsionado, en que sus utilidades cayeron cerca de 76% (el primer trimestre de 2008 retrocedieron 6,7%), y bajo la mirada de un mercado que comenzaba a preguntarse ¿qué pasa con Ripley?
Pese a ello, Roccatagliata no se achicó ante el desafío. Haber liderado la banca comercial del Santander, en uno de los sectores más competitivos del mercado, le concedía pergaminos de sobra para entrar por la puerta ancha a otro de los negocios más feroces en términos de competencia: el retail. Además, éste no le era un rubro desconocido. De hecho, había sido el mismo Roccatagliata quien negoció con Paris –ahora, su competencia– la alianza que involucró la venta de la división de créditos de consumo Santiago Express (en ese entonces, del Santander) a la multitienda. Pero Roccatagliata también conocía el sector desde el otro lado del campo de batalla, al encarar a las multitiendas cuando éstas no aceptaban el pago con tarjetas de créditos bancarias por más de tres cuotas.
Pero quizás, más que todo lo anterior, lo que lo llevó a aceptar el reto fue su espíritu de superación a toda prueba. Sí, porque como él mismo dice abiertamente y sin pudor, en su vida profesional le ha tocado partir desde abajo. “Yo entré al banco muy joven, no empecé ni siquiera como cajero, sino como cobrador. De ahí subí un escalón a cajero y así, sucesivamente, hasta llegar a gerente de la banca comercial”, revela.
Su currículo es admirable: llegó al Santander mientras estudiaba ingeniería comercial en la Universidad de Santiago –que lo distinguió como al egresado con mejor rendimiento–; después, ingresó a la Universidad Adolfo Ibáñez, a estudiar un MBA. Todo ello lo hizo mientras trabajaba de sol a sol. Fue gerente regional, gerente de sucursales y gerente comercial de Banefe. También, gerente comercial de personas y Pymes del Banco Santander, hasta llegar a la gerencia de la División Banca Comercial, cargo que ocupó hasta su desembarco en Ripley.
Con todo este bagaje, en marzo de este año, Andrés Roccatagliata llegó a la gerencia general de Ripley Chile, una experiencia que jamás se imaginó. “Te mentiría si te dijera que ha sido un aterrizaje tranquilo. Si el mundo de la banca es competitivo, te aseguro que el negocio del retail lo es mucho más. Y sobre todo en Chile, donde existen cinco compañías de estas características, que se han ido especializando y mejorando su gestión, repitiendo un modelo que ha resultado exitoso desde comienzos de los 90. Y todas estas empresas están, o mejor dicho estamos, abiertas en bolsa, bajo la lupa diaria no sólo de los accionistas, sino también de los clientes. Estar inmerso en el mundo del retail es dar un examen diario”, asevera.
Si bien se ha empoderado, nos confiesa que estos meses a la cabeza de la compañía en Chile distan de haber sido fáciles. “Han sido meses duros”, nos confiesa. “Estamos trabajando de cabeza en implementar cambios que ya verán ustedes y que van a reportar muchos beneficios no sólo a la compañía, sino también a nuestros clientes”.
Y cuando le preguntamos si imaginó los intensos que serían estos meses a cargo de Ripley Chile, responde sin tapujos: “por supuesto que me imaginaba que iban a ser meses duros, pero también muy entretenidos y enriquecedores. Esto no es sorpresa; frente a cualquier nuevo desafío, uno sabe que va a requerir mucho más esfuerzo, dedicación, incluso estudios”.
Estudios y trabajo en terreno, confiesa, porque “el trabajo de escritorio es importante, pero es en las tiendas donde se pone a prueba nuestra propuesta de valor. Es en terreno donde se pueden detectar fallas y hacer mejorar”. Es por esa razón que cuando asumió lo primero que hizo fue pedir que sus oficinas estuvieran en el corazón del negocio, en la tienda del Parque Arauco, donde se le puede encontrar –cuando no está fuera de Santiago– observando en vivo los procesos y detalles del negocio.
Antes de entrar de lleno a lo que ha sido su experiencia en Ripley y las metas que se ha propuesto, le preguntamos sobre lo que ha sido la metamorfosis de pasar del mundo de la banca al retail. “Hay una conexión profunda entre el retail y el negocio de la banca –reflexiona–. De eso me di cuenta el año 1992, cuando asumí la gerencia comercial de Fincard –empresa de tarjetas de crédito que Sebastián Piñera vendió al Banco Santander–. En ese momento conocí el negocio de personas, lo que me permitió darme cuenta de que existe un gran denominador común entre estos dos mundos. En ambos te pasas el día ingeniando formas de facilitar la vida a tus clientes, de mejorar tu servicio, de lograr mayores eficiencias, simplificar los procesos... En definitiva, hacer la tarea más sencilla. En el retail existe algo que para mí está muy claro, menos es más –enfatiza–, ya que enfocarse permite alcanzar grandes resultados”.