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Moviendo las industrias

Artículo correspondiente al número 273 (9 al 23 de abril de 2010)


-¿Cómo evalúas estas primeras semanas de gobierno?

-Lo han hecho bien, pero compadezco a las nuevas autoridades, porque venían con mucha entusiasmo y con una hoja de ruta que había sido madurada durante largo tiempo. El terremoto significó un cambio de escenario que los obligó a modificar sus planes y trabajar el doble. Hoy, la emergencia y la reconstrucción requieren materializar resultados a la brevedad, sin que ello signifique sacrificar la agenda inicial.

-¿Cómo abordará el sector privado el financiamiento de la reconstrucción?

-Los daños en infraestructura del sector privado –unos 10 mil millones de dólares– serán enfrentados con cargo a los seguros comprometidos, recursos propios y endeudamientos. Obviamente, hay un segmento de pequeños productores que lo han perdido todo y el gobierno se ha comprometido en ir en su ayuda. Por otra parte, habrá empresas privadas que sufrieron menos o no sufrieron daños, de modo que podrán colaborar aportando donaciones hacia la reconstrucción de escuelas, hospitales, y, en general, infraestructura pública. Es parte de la responsabilidad social de las empresas.

-¿Estamos hablando también de donaciones para restaurar el patrimonio cultural?

-Espero que la ley así lo contemple y que quede despejada la posibilidad de reconstruir con estos aportes la infraestructura de naturaleza cultural como, por ejemplo, museos, iglesias y edificios históricos que quedaron deteriorados.

-Aumentar los impuestos a empresas y personas no alivia una carga de por sí pesada…

-Aunque sea políticamente incorrecto decirlo, resulta mejor no recurrir a este instrumento. El fisco cuenta con recursos para enfrentar los 11.000 millones de dólares de daños en infraestructura. Gravar al sector privado significaría restar recursos que éste requiere para enfrentar sus obligaciones de reconstrucción y financiar programas de inversión destinados a expandir la capacidad productiva.

-Pero me imagino que ello no significa que las empresas se resten al proceso de reconstrucción…
“Lamentablemente somos muy malos comunicadores y las contribuciones que hace el sector privado no son perceptibles por el grueso de la poblacion. Esa ha sido una constante y la verdad es que tenemos mucho que mostrar”

-Hay una lectura errada en este punto. Mucha gente dice que si las empresas no se ponen con nuevos impuestos no participan del esfuerzo solidario que exigen las circunstancias. Se olvida que los daños privados son de la misma envergadura que los públicos y que además el sector privado es el llamado a crear las nuevas fuentes de trabajo que el país requiere para reducir la cesantía, abrir oportunidades a los jóvenes que se irán incorporando gradualmente a la fuerza de trabajo y emplear a los que finalicen sus empleos transitorios que surgirán con motivo de la reconstrucción. Todo esto supone financiar nuevas inversiones que se verán mermadas si las platas fluyen vía impuestos al sector público. A pesar de la gravedad de este terremoto, los problemas que enfrenta el Chile de hoy superan los desafíos que nos dejó el sismo.

-¿Y en cuanto al royalty?

-La ley no permite tocar esa tributación y si hubiese que hacerlo, es decir, si la comunidad política lo considerara adecuado, tendría que aplicarlo a los nuevos proyectos. Pero habría que tener claro que estar cambiando periódicamente las reglas del juego genera costos frente a los inversionistas.

-En tiempos normales, el argumento es muy válido, pero estamos enfrentando las consecuencias de un terremoto de 8,8 grados…

-Afortunadamente, este año tendremos ingresos adicionales por los mejores precios del cobre que reforzarán la capacidad financiera del sector público. El sector privado está haciendo su parte. Sólo que el sector privado debe además financiar gran parte de los programas de inversión que posibilitan el crecimiento de la economía. Por eso, a pesar del grado 8,8 de este terremoto, la recuperación se ve totalmente viable.

-Perdón que insista, pero ¿no sería mejor utilizar los excedentes del cobre en mejorar las políticas sociales que nos permitan salir antes del estado de subdesarrollo?

-Los excedentes del cobre están permitiendo sustentar un mayor nivel de gasto público para financiar de manera sostenida mejores pensiones, mayores gastos en salud y educación, mayor apoyo a la construcción de viviendas sociales y planes de protección a la infancia, entre otros programas sociales. La demanda de gasto público con motivo de la reconstrucción también está relacionada con la política social, ya que será necesario reconstruir viviendas, hospitales y escuelas, lo que va en directo beneficio de los más necesitados.

La unión hace la fuerza
-El sentimiento de unidad nacional post-terremoto, ¿se ha expresado en una mejor sintonía entre el mundo empresarial y las organizaciones sindicales?

-Efectivamente, se ha producido un consenso que no es fácil de alcanzar en épocas normales. De hecho, hay un buen acercamiento con las centrales sindicales, incluso con la CUT y con la UNT. Con ellos, en el marco de la CPC, firmamos sendos protocolos de entendimiento, proponiendo al nuevo gobierno iniciativas que permitieran hacer un mejor uso del seguro de cesantía durante los próximos meses en las zonas de catástrofe.

-Y, ¿qué pasa con las críticas en torno al uso indiscriminado de la causal de “fuerza mayor” para los despidos?

-Respecto del uso malicioso del artículo 159 del Código del Trabajo, el mismo Arturo Martínez pudo constatar, cuando fue a la zona de Concepción, que gran parte de los despidos que se han producido recurriendo a dicho artículo corresponde a pequeños emprendimientos, a los que el terremoto les bajó la cortina y que fueron prácticamente demolidos. En general, todas las empresas grandes y medianas de la zona que forman parte de la SFF tomaron desde el primer día la decisión de retener a su gente. A algunos les dieron vacaciones o los incorporaron en los trabajos de remoción de escombros y reparaciones o bien a cursos de capacitación; pero, en general, las empresas no han despedido al personal, porque se trata de una forma de solidarizar con éste. Hoy, el gran activo de las empresas son las personas y la creatividad que ellas aportan. Y esa creatividad y colaboración tú la tienes en la medida en que existan confianzas, que se reflejan justamente en actitudes y situaciones como las vividas.

-¿Es posible que logren mantener las buenas relaciones con las estructuras sindicales, más allá de la emergencia?

-Yo creo que hay un espacio abierto para que eso ocurra. Hay camino recorrido y una historia que da cuenta de los beneficios que trae para empresarios y trabajadores acercar posiciones. Las transformaciones que ha experimentando la economía y los nuevos criterios que inspiran las relaciones laborales al interior de las empresas hacen que, en definitiva, la colaboración sea el gran vehículo para poder ganar eficiencia y productividad en ellas. Eso favorece a todos, porque da más estabilidad a las empresas, les permite se mas competitivas, aparecen más oportunidades de negocios, mejores remuneraciones y nuevos beneficios para los que trabajan en ellas.


Forma y fondo
-La participación de los empresarios en la Teletón marcó un hito. ¿Cómo lo viviste?

-Fue una gran experiencia. Muchos de quienes viven en las zonas más afectadas pudieron sentir que no estaban solos, que el resto del país estaba con ellos. Creo que fue un mensaje potente, que estuvo muy bien liderado por don Francisco e Iván Zamorano. Nosotros –con Rafael Guilisasti– nos sentimos honrados de que nos llamaran y nos pidieran colaboración en este gran esfuerzo cuyas metas, como vimos, fueron superadas con creces. Esta fue una cruzada, no un evento comercial asociado a una campaña de marketing.

-En general, el gremio de los empresarios aparece ante la opinión pública como un ente distante. ¿Están dispuestos a participar más activamente en este tipo de actividades?

-Lamentablemente, somos muy malos comunicadores y las contribuciones que hace el sector privado no son perceptibles para el grueso de la población. Esa ha sido una constante y la verdad es que tenemos mucho que mostrar. En este terremoto, que fue mucho más intenso que los anteriores, nuestro sector ha actuado con eficiencia y sentido de urgencia. Por ejemplo, los caminos que están concesionados entregaron rápidamente conectividad, lo mismo que los servicios básicos. En ciertas zonas críticas demoró un par de días la llegada de la luz, pero en la mayoría, ésta pudo restablecerse porque la generación resistió bien el impacto. El problema estaba en la red de distribución, pero pocos saben que, dada la magnitud de los daños, algunas compañías tuvieron que contratar personal especializado del extranjero. Acá llegaron equipos de Perú, de Argentina, de Brasil para ayudar a solucionar más rápidamente las cosas y eso que tuvieron que trasladarse por tierra, ya que el aeropuerto estaba cerrado. Por otra parte, el trabajo que se ha hecho para recuperar los ductos de agua ha sido gigantesco. En algunas localidades el tema se ha logrado solucionar más rápidamente que en otros. En Concepción, los levantamientos y hundimientos que sufrió el suelo terminaron por destruir la red de agua potable, la cual ha debido reconstruirse en pocos días.

-Las críticas más fuertes se centraron en el área de las comunicaciones…


-Yo creo que también ha habido ahí un trabajo notable. Las comunicaciones por red fija demoraron muy poco en restablecerse, a pesar de los numerosos cortes que sufrió la carretera de fibra óptica. En el caso de la red inalámbrica, lo que hubo fue una saturación de llamadas, tres veces mayor que en Año Nuevo. Ahora, si en Chile existieran protocolos para enfrentar situaciones extremas como las que vivimos, habría sido posible mantener las comunicaciones a pesar de las dificultades. Es necesario aprender a utilizar mecanismos que ocupen menos espacio de tiempo en las celdas de transmisión, como los mensajes de texto. Fue la ausencia de protocolos lo que impidió que la gente tuviera la tranquilidad de poder comunicarse.



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vanessa :

Publicado Sabado 10 de Abril, 2010 - 22:59 hrs

En evidente que cuando se habla de impuestos se trata de un debate político en estado puro sobre la equidad en las cargas públicas, pues nadie desea pagar impuestos y, por lo tanto, su determinación corre por cuenta de la ética y la determinación de prioridades económicas. Pero es también un tema de información y transparencia pues nada más intrincado para los ciudadanos que los cálculos de política fiscal, ni más oculto que los intereses que se juegan en el tema. 
Los deciles más pobres pagan como porcentaje de su ingreso un 22% más de impuestos que el decil más rico. 
Ello es relevante para los propósitos del actual gobierno pues en Chile domina ampliamente la percepción de que la estructura impositiva es regresiva, que los ricos no pagan impuestos, y que con el gobierno actual existe riesgo cierto que las brechas de equidad se ahonden. 
En Chile las orientaciones tributarias se vinculan más a la racionalidad del crecimiento económico que a la generación de un desarrollo social equilibrado. Cada vez que se hace una reforma tributaria sus mecanismos adquieren carácter transitorio y, en general, los que se aprueban se justifican como mitigación de situaciones excepcionales, como puede ser una crisis económica o ahora el terremoto. 
El financiamiento incluso de proyectos que debieran beneficiar a los sectores de menores ingresos, se prefiere hacerlo con mecanismos que implican aportes impositivos mayoritarios de los supuestos beneficiarios. Eso bajo los gobiernos de cualquier signo. 
Tal es el caso del uso del IVA (Impuesto al Valor Agregado) que constituye la principal fuente de recaudación impositiva en nuestro país y cuya tasa pareja de 19 por ciento resulta altamente regresiva para los más pobres. Lo determinante para juzgarlo es cuánto del ingreso total de la persona se paga en IVA, pues un pobre paga el 19% de el (gasta todo su ingreso) mientras un rico, dado lo que gana, puede llegar a pagar un 11% o quizás menos de su ingreso total, pues parte importante lo ahorra o lo invierte. 
Es por ello que las propuestas para financiar programas sociales como la salud o la educación mediante IVA, generan aumentos en la brecha del poder adquisitivo entre ricos y pobres. Ello ya ocurrió durante el gobierno de Eduardo Frei con la reforma educacional de la época y el 2% del IVA, y siguió ahondándose en términos estructurales en los gobiernos de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet. 
El IVA constituye el 52 por ciento de la recaudación impositiva del fisco, mientras que el Impuesto a la Renta es poco menos del 26 por ciento según el SII. Tal relación, consolidada en la Reforma Tributaria de 2001, implica que a mayor ingreso se paga cada vez menos impuestos. 
El Estado chileno se financia fundamentalmente con impuestos al consumo, los que representan el 64 % del total de los impuestos cobrados si se suma el IVA más el 10% promedio de impuesto a los Productos Específicos. 
En esta perspectiva, es opinión de muchos expertos que son los pobres los que pagan el Estado y sus políticas, y sostienen además su bajo desarrollo, en una especie de pobreza autosustentada y circular. 
El Impuesto de Renta de primera categoría, que grava las ganancias de las empresas, tiene en Chile una tasa comparativa entre las más bajas del mundo. Solo 17%, mientras que en Japón es de 42%, Brasil 37%, España 35%, México y Argentina 35%, Perú 30%. Más aún, este impuesto opera además como un crédito tributario para los dueños de las empresas quienes, al momento de pagar su impuesto global complementario, lo descuentan de su declaración. 
A comienzos de los gobiernos de la Concertación se hizo una reforma tributaria que aumentó el IVA de 16 a 18% (de forma transitoria que luego se transformó en definitiva) y aumentó el impuesto de Primera Categoría de 10% a 15%. Fue en ese momento que también se cambió el pago de impuestos en la minería. 
Se modificaron tres artículos de la Ley de Impuesto a la Renta. El 17 para eximir el pago de Impuesto a la Renta a las ganancias obtenidas en la venta de pertenencias mineras (lo que operó como incentivo a su venta a extranjeros); el art. 34 que obligaba a las grandes mineras a tributar en renta presunta cambiándola por renta efectiva a base de ganancias declaradas; y se agregó un nuevo artículo 30 permitiendo contabilizar como gasto un intangible llamado Costo de Pertenencia que les permite aumentar artificialmente los costos. La pequeña minería siguió imponiendo con renta presunta entre 1 y 2% de sus ventas. 
Es en ese momento que se consolidó prácticamente un estado de exención tributaria a la gran minería del cobre, y dejar que volúmenes de ventas superiores a 60 o 70 mil millones de dólares a la actualidad no hayan tributado más de cuatro mil millones de dólares. 
A su vez, el impuesto al Comercio Exterior que beneficia a los exportadores ha caído en los últimos años en un 69,7% debido a los impactos de los tratados de libre comercio y otras rebajas. 
En contrapartida, según datos de la Cámara Chilena de la Construcción, el decil 1 de la población, es decir el 10% más pobre del país, recibe el 1,4% de todo el ingreso generado en un año por el país, mientras el decil 10, el más rico, recibe el 41,1% del Ingreso Nacional, es decir 29 veces más. 
Peor aún, el decil 1 paga en total el 14,4% de sus ingresos en impuestos, y el decil 2 paga el 16%, mientras que el decil más rico sólo paga el 11,8% de sus ingresos en impuestos. Es decir los deciles más pobres pagan como porcentaje de su ingreso un 22% más de impuestos que el decil más rico. 
En tales circunstancias, el debate sobre los impuestos para la reconstrucción es un desafío para el gobierno. Sobre si es capaz de seguir exigiéndole más a las víctimas, o transformar la ética bucanera de los grandes empresarios y el cómprame un peso para poner otro peso en una verdadera responsabilidad social, generando una carga pública equilibrada para que paguen los que efectivamente pueden pagar. Por ejemplo las grandes empresas mineras. 
 
En el caso de las telecomunicaciones ,hay mucha complacencia ,el sistema opera con importates deficits, y no tienen autonomia energetica. 
Curiosamente se invierte más en inmagen que conectividad real.Chile debiese tener un sistema de telecomunicacones esytrategico,sabiendo que esta expuesto  
a terremotos y otros infortunios.Por razones de seguridad nacional.

 
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