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Artículo correspondiente al número 273 (9 al 23 de abril de 2010)
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“Lamentablemente somos muy malos comunicadores y las contribuciones que hace el sector privado no son perceptibles por el grueso de la poblacion. Esa ha sido una constante y la verdad es que tenemos mucho que mostrar”
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| La unión hace la fuerza |
| -El sentimiento de unidad nacional post-terremoto, ¿se ha expresado en una mejor sintonía entre el mundo empresarial y las organizaciones sindicales? -Efectivamente, se ha producido un consenso que no es fácil de alcanzar en épocas normales. De hecho, hay un buen acercamiento con las centrales sindicales, incluso con la CUT y con la UNT. Con ellos, en el marco de la CPC, firmamos sendos protocolos de entendimiento, proponiendo al nuevo gobierno iniciativas que permitieran hacer un mejor uso del seguro de cesantía durante los próximos meses en las zonas de catástrofe. -Y, ¿qué pasa con las críticas en torno al uso indiscriminado de la causal de “fuerza mayor” para los despidos? -Respecto del uso malicioso del artículo 159 del Código del Trabajo, el mismo Arturo Martínez pudo constatar, cuando fue a la zona de Concepción, que gran parte de los despidos que se han producido recurriendo a dicho artículo corresponde a pequeños emprendimientos, a los que el terremoto les bajó la cortina y que fueron prácticamente demolidos. En general, todas las empresas grandes y medianas de la zona que forman parte de la SFF tomaron desde el primer día la decisión de retener a su gente. A algunos les dieron vacaciones o los incorporaron en los trabajos de remoción de escombros y reparaciones o bien a cursos de capacitación; pero, en general, las empresas no han despedido al personal, porque se trata de una forma de solidarizar con éste. Hoy, el gran activo de las empresas son las personas y la creatividad que ellas aportan. Y esa creatividad y colaboración tú la tienes en la medida en que existan confianzas, que se reflejan justamente en actitudes y situaciones como las vividas. -¿Es posible que logren mantener las buenas relaciones con las estructuras sindicales, más allá de la emergencia? -Yo creo que hay un espacio abierto para que eso ocurra. Hay camino recorrido y una historia que da cuenta de los beneficios que trae para empresarios y trabajadores acercar posiciones. Las transformaciones que ha experimentando la economía y los nuevos criterios que inspiran las relaciones laborales al interior de las empresas hacen que, en definitiva, la colaboración sea el gran vehículo para poder ganar eficiencia y productividad en ellas. Eso favorece a todos, porque da más estabilidad a las empresas, les permite se mas competitivas, aparecen más oportunidades de negocios, mejores remuneraciones y nuevos beneficios para los que trabajan en ellas. |
| Forma y fondo |
| -La participación de los empresarios en la Teletón marcó un hito. ¿Cómo lo viviste? -Fue una gran experiencia. Muchos de quienes viven en las zonas más afectadas pudieron sentir que no estaban solos, que el resto del país estaba con ellos. Creo que fue un mensaje potente, que estuvo muy bien liderado por don Francisco e Iván Zamorano. Nosotros –con Rafael Guilisasti– nos sentimos honrados de que nos llamaran y nos pidieran colaboración en este gran esfuerzo cuyas metas, como vimos, fueron superadas con creces. Esta fue una cruzada, no un evento comercial asociado a una campaña de marketing. -En general, el gremio de los empresarios aparece ante la opinión pública como un ente distante. ¿Están dispuestos a participar más activamente en este tipo de actividades? -Lamentablemente, somos muy malos comunicadores y las contribuciones que hace el sector privado no son perceptibles para el grueso de la población. Esa ha sido una constante y la verdad es que tenemos mucho que mostrar. En este terremoto, que fue mucho más intenso que los anteriores, nuestro sector ha actuado con eficiencia y sentido de urgencia. Por ejemplo, los caminos que están concesionados entregaron rápidamente conectividad, lo mismo que los servicios básicos. En ciertas zonas críticas demoró un par de días la llegada de la luz, pero en la mayoría, ésta pudo restablecerse porque la generación resistió bien el impacto. El problema estaba en la red de distribución, pero pocos saben que, dada la magnitud de los daños, algunas compañías tuvieron que contratar personal especializado del extranjero. Acá llegaron equipos de Perú, de Argentina, de Brasil para ayudar a solucionar más rápidamente las cosas y eso que tuvieron que trasladarse por tierra, ya que el aeropuerto estaba cerrado. Por otra parte, el trabajo que se ha hecho para recuperar los ductos de agua ha sido gigantesco. En algunas localidades el tema se ha logrado solucionar más rápidamente que en otros. En Concepción, los levantamientos y hundimientos que sufrió el suelo terminaron por destruir la red de agua potable, la cual ha debido reconstruirse en pocos días. -Las críticas más fuertes se centraron en el área de las comunicaciones… -Yo creo que también ha habido ahí un trabajo notable. Las comunicaciones por red fija demoraron muy poco en restablecerse, a pesar de los numerosos cortes que sufrió la carretera de fibra óptica. En el caso de la red inalámbrica, lo que hubo fue una saturación de llamadas, tres veces mayor que en Año Nuevo. Ahora, si en Chile existieran protocolos para enfrentar situaciones extremas como las que vivimos, habría sido posible mantener las comunicaciones a pesar de las dificultades. Es necesario aprender a utilizar mecanismos que ocupen menos espacio de tiempo en las celdas de transmisión, como los mensajes de texto. Fue la ausencia de protocolos lo que impidió que la gente tuviera la tranquilidad de poder comunicarse. |