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Artículo correspondiente al número 257 (24 de julio al 6 de agosto de 2009)
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Volvieron los Foros Capital-BCI y, en su primera versión 2009, con dos expositores de lujo: el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, y el presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Rafael Guilisasti. Eje de la conversación: la crisis financiera internacional, su impacto en Chile y los desafíos que supone si queremos salir fortalecidos y recuperar terreno cuanto antes. Por Paula Vargas.
Pasó la tormenta? ¿Mejora el clima? ¿Se acerca la primavera? La inquietud por el devenir económico se ha transformado por estos días casi en un asunto meteorológico. A mayor abundamiento, las palabras del propio ministro de Hacienda, Andrés Velasco: “después del invierno viene la primavera”, pero sin sacar cuentas demasiado alegres, porque “los meses de invierno no van a ser fáciles”.
En resumen, una economía que comienza a recuperar el ritmo, pero despacito y todavía con noticias negativas por estrenar (como un más que seguro incremento en las cifras de desempleo). ¿Qué nos queda? ¿Esperar y ver? Definitivamente, no. Si en algo hay acuerdo entre los representantes de los sectores público y privado, es en que el escenario también da espacio para acordar cambios, como se demostró hace unos meses con el pacto pro empleo suscrito entre el gobierno, la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) y la CUT.
La idea es seguir avanzando y salir de la crisis fortalecidos y en buena forma para retomar el ritmo de crecimiento en el menor tiempo posible. Tiempo de “arremangarse y trabajar”, dice Velasco, con la promesa de un pronto envío a trámite legislativo de la Reforma al Mercado de Capitales III como ejemplo. “Chile tiene buenas instituciones, imperio del estado de derecho, buena infraestructura, inflación baja, vienen empresas a emitir bonos, a asesorarse en materia financiera... en fin, en ese sentido somos candidatos naturales a exportar servicios financieros”, explica.
A nivel general, los frentes a trabajar son más o menos conocidos y así lo han advertido organismos como la OCDE y varios think tanks locales: educación, mercado laboral, profundización del mercado financiero, institucionalidad medioambiental y medidas en torno al emprendimiento son nuestra gran tarea pendiente.
El quid del asunto está en la inmediatez y efectividad con la cual mejoraremos estos aspectos. Velasco dice que el gobierno no se ha quedado detenido y destaca, por ejemplo, lo conseguido en educación. Señala que algo se ha avanzado con la Ley General de Educación (LGE) y la creación de una superintendencia del ramo, pero que es sólo el principio. “Es una perogrullada decir que necesitamos una mejor calidad de la educación, pero yo echo de menos el cómo y cuáles son los instrumentos; y a eso estamos abocados como gobierno”.
Desde el sector privado, el presidente de la CPC, Rafael Guilisasti, agrega otra tarea, relacionada con la reforma a la institucionalidad ambiental, clave a la hora de materializar inversiones a gran escala. No sólo es un convencido de la necesidad
de formar tribunales especializados para tratar estas materias, sino de que hay que crear un sistema que entregue mayores certezas jurídicas, para evitar paralizaciones de obras y una extrema judicialización de los proyectos.
La preocupación del empresariado es evidente. Para Guilisasti, el sistema se está “precarizando” y hay que hacer prontamente una “corrección”. Más aún, cuando estamos ad portas de iniciar una gran cantidad de proyectos eléctricos y mineros. Esta preocupación no es casual. Hay episodios que han despertado las alarmas en el empresariado, como es el caso de la suspensión del proyecto de generación eléctrica Campiche, en la V Región, aun teniendo todos los permisos ambientales aprobados.
En deuda
En la otra vereda, el empresariado también tiene sus prioridades. Para ellos, la urgencia está en las reformas laborales y en enfrentar el tema de la capacitación. Aspectos en los que –reconoce– tienen una “deuda pendiente” al no haber apurado reformas sustantivas. “Sé que es muy difícil avanzar en este terreno, pero pienso que esto no da para más y no sólo es responsabilidad de los legisladores y del gobierno. Tenemos que convencernos de que necesitamos un mercado laboral que incorpore flexibilidades de jornadas y, además, que seamos más proactivos en capacitación”, enfatiza.
Las razones están a la vista: según Guilisasti, es imposible superar el tema de la productividad si no se resuelven antes materias básicas como la capacitación. Más aún cuando las estadísticas hablan de que más de la mitad de la mano de obra en el país no ha cursado la enseñanza media. En buenas cuentas, lo que propone es dejar atrás la comodidad del status quo, guardar la pintura de guerra y poner manos a la obra. “Eso es lo que la demanda y la economía mundial nos van a exigir”, anticipa.
Pero los temas pendientes del gremio empresarial no quedan ahí. Desde la perspectiva del gobierno, los privados tienen un desafío mayor: fomentar aún más la competencia. Según el ministro Velasco, los empresarios locales no han prestado la suficiente atención a este asunto como un elemento de crecimiento e innovación. Al contrario, el mayor debate que se ha dado al respecto, la acusación de colusión en las farmacias, se originó por la presión social.
El gran salto
Reformas más, reformas menos, todo indica que de a poco se está instalando en los mundos público y privado la idea de aprovechar esta coyuntura para dar el gran salto hacia el desarrollo. Por el lado del empresariado, hay varios que están en ese plan. Buscando oportunidades en nuevos mercados, aprovechando los menores costos de operación que se están generando afuera y buscando nuevas redes de comercialización.
Los recursos y el capital están –aseguran–, pero de nuevo Guilisasti señala que para dar ese salto es necesario ser más proactivos. Dice que todavía hay mucho por avanzar... y no se equivoca: sabe que para ser competitivos en el mundo hay que aplicar una buena dosis de innovación, factor del cual no nos hemos hecho cargo. “Creamos cosas espectaculares en los últimos 30 años, generando empresas y modelos que hoy son muy apreciados. Ahora llegó la hora de innovar, de fundar nuevas empresas y sectores. Esa habilidad la tenemos y hay que aprovecharla”, insiste.
Velasco se entusiasma con las palabras de Guilisasti, y añade que dar ese “gran salto” es tarea de todos. Para él, la clave también está en la innovación, en el desarrollo tecnológico y, por cierto, en una mayor inversión en capital humano.
Sus grandes máximas para alcanzar el desarrollo. “No quiero que se interprete como propaganda, pero lo que estamos haciendo ahora, enviando 2.500 alumnos universitarios a perfeccionarse en países como Estados Unidos o Inglaterra, va en esa línea. Al cabo de unos años va a tener un impacto tremendo y va a ser uno de los elementos que nos mueva hacia adelante”, vaticina.
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Andrés Velasco
“Esto de dar el gran salto es tarea de todos, no sólo es responsabilidad de la políticas públicas. La empresa tiene la responsabilidad de innovar. El mundo post crisis va a llegar y va ser mas exigente, la demanda va a ser más acotada, vamos a ver países que bajaron de peso y que se pusieron mas ágiles. Si ya antes de la crisis la competencia era rigurosa, luego va a ser mucho más”. |
| Rafael Guilisasti “Tenemos una deuda pendiente en materia de reformas laborales. Sé que es muy difícil avanzar en este terreno, pero pienso que esto no da para más y no sólo es responsabilidad de los legisladores y el gobierno. Tenemos que convencernos de que necesitamos un mercado laboral que incorpore flexibilidades de jornadas y, además, que seamos más proactivos en capacitación.” |
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| ¿Cómo viene el gasto fiscal? |
Por mucho que el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, despliegue toda su capacidad académica y oratoria, las dudas sobre el gasto fiscal siempre van a estar presentes. En el Foro Capital fue materia de debate y nuevamente el ministro dejó en claro que este año hemos vivido una situación extraordinaria de mayor gasto, pero también adelantó que en ningún caso en el próximo año va a existir un crecimiento de estas magnitudes (de 5,7% a más de 10,7%). Es más, aseguró que la situación fiscal que heredará el próximo gobierno será excepcional. “Chile nunca en su historia ha sido acreedor neto y hoy lo somos y vamos a seguir siéndolo. Entonces, hacia adelante la situación fiscal que deja este gobierno es, lejos, la más sólida que un gobierno deja a otro”. Aunque que no hizo alusión a los detalles del presupuesto del próximo año, aseguró que la situación del país es privilegiada. “En todos estos años de bonanza (2004-2008), fuimos acumulando como fruto de los superávit más de 42 mil millones de dólares. Eso, en un país que hoy tiene un PIB de 150 mil millones de dólares, es una cifra que no tiene parangón en la historia de Chile y me atrevería a decir que de América latina. Este año el déficit que hemos proyectado es de 6.132 millones de dólares, lo que es apenas un 1/7 de lo ahorrado durante el ciclo expansivo”. Con todo lo difícil que ha sido la pista durante este período, reitera que la crisis nos “pilló bien preparados”, aun cuando el sismo fue mayor al esperado. |
| ¿Saliendo de la crisis? |
Dar el ansiado salto al desarrollo depende básicamente de cuán preparados estemos para afrontar la crisis y cuán fortalecidos salgamos. Aunque algunas cifras den pistas de recuperación, lo cierto es que los meses que vienen no se advierten fáciles. Eso al menos es lo que adelanta el ministro Velasco luego de hacer un breve repaso por algunas proyecciones, como las del Fondo Monetario Internacional (FMI), que anunció en su último informe una contracción importante de la economía mundial (entre -1 % y -1,5%), a lo que se suman nuevas bajas en las cifras de crecimiento y empleo en el país. Pero advierte que más temprano que tarde la economía retomará su crecimiento. Al parecer, esa sensación es compartida por buena parte de los chilenos, los que en las últimas mediciones sobre percepción de la economía también han señalado ser más optimistas respecto de la situación del país y su recuperación. En ese sentido, Guilisasti señala que esta sensación de tranquilidad también se debe a la forma en que Chile ha enfrentado la crisis, aun cuando el ambiente se ha visto removido por el período electoral. “La crisis, a pesar de lo dura y brutal que ha sido en el mundo, hemos sabido enfrentarla de manera conjunta, hemos juntado más que separado agendas... en definitiva, ha existido una institucionalidad que ha sabido responder, y eso genera una dosis de optimismo que es la que requerimos para salir adelante”, concluye. |