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Artículo correspondiente al número 220 (28 de dic del 2007 al 24 de ene 2008)




Esa norma jurídica establecerá también algún tipo de visas de carácter moderno, es decir, se entregarán visas especiales para efectos de incentivar determinado tipo de actividad productiva o desarrollo del país, lo que se conoce como visas de innovación.

“No podemos decir todavía cómo será ese proceso, pero creemos relevante tener algún tipo de incentivo para que determinado tipo de científicos, expertos o un innovador que permita desarrollar algunas perspectivas de desarrollo para el país, pueda tener algún permiso para radicarse en nuestro país, tal como lo han hecho India y Estados Unidos”, señala el subsecretario de Interior. En este proceso, agrega, está trabajando también la Comisión de Innovación: “ya que Chile es un país muy atractivo para vivir, para desarrollarse, también tiene que favorecerse de aquellas personas que tienen capacidades innovadoras o conocimientos muy avanzados”, agrega Harboe.

 

 

 

Efectos económicos

 

 

Para todos los expertos, la migración bien regulada, tiene un efecto positivo para los países. “En las sociedades de destino las migraciones contribuyen al desarrollo, en el caso de España el aporte de los migrantes al PGB llega a cerca del 9% y a 13% en Estados Unidos”, explica Diego Carrasco.

Además, aseguran que está comprobado que en los países de alta migración siempre el desarrollo ha sido enorme, porque necesitan mano de obra. Estados Unidos sin los inmigrantes no podría sostener una parte de su economía y en Europa pasa lo mismo, de hecho los españoles señalan que si no fuera por el aporte de los migrantes la seguridad social colapsaría.

Según estudios internacionales, el migrante en general es un perfil sicológico más cumplidor, en promedio producen un 13% más que los trabajadores del país nacional, porque no quieren perder su empleo y regresar a sus países. Aun así, se ven forzados a recibir remuneraciones, que al menos en América latina, están entre un 25% y un 30% de las que recibe un nacional por el mismo trabajo. Uno de los fantasmas que ronda en torno al tema, en materia económica, es que los inmigrantes llegan a competir con los trabajadores nacionales de las clases más bajas. Al respecto, Carrasco señala que no es así, porque vienen a ocupar los puestos de trabajo que deja el nacional, salvo cuando se trata de migración calificada, como lo que sucedió después de la crisis argentina, en que muchos ejecutivos y profesionales argentinos llegaron a Chile. “Si preguntas en la Sofofa te darás cuenta que gran parte de los ejecutivos chilenos, de los gerentes de las más grandes empresas en Chile son prácticamente en un 70% extranjeros”, agrega.

Por otro lado, las cifras demuestran que en Chile cada vez hace falta más mano de obra en trabajos domésticos y también en la agricultura y construcción. El sacerdote Isaldo Antonio Bettin, párroco de la Parroquia Latinoamérica y de los migrantes, que trabaja con el Instituto Católico Chileno de la Migración (Incami) y que tienen una casa que acoge, capacita a mujeres inmigrantes y ayuda a ingresar al mundo laboral, señala que han percibido que hay una clara necesidad de mano de obra, por la baja natalidad y por los tipos de trabajo.

Asegura que las personas que en este último mes han ido a la Casa del Migrante en busca de una asesora de hogar, se han encontrado con que no hay personas. Un tema no menor si se observa que en 2007 lograron insertar a unas 4 mil personas al mercado laboral. “Puede ser un tema estacionario, pero también vemos que el sector agrícola tiene la misma percepción, que falta mano de obra”, explica el sacerdote.

En los últimos años la Asociación de Exportadores ha denunciado esta situación: que los chilenos ya no quieren trabajar en sectores como recolección de fruta y temporeros, por lo cual ha hecho sendos llamados a la autoridad a regularizar la situación de los migrantes peruanos para que se incorporen al mundo laboral. Pero no sólo peruanos están en estas labores, según las organizaciones de migración, hay datos de un gran porcentaje de colombianos que están trabajando como temporeros en el campo chileno. Ellos han llegado por temas de seguridad, ya que han sido desplazados por los movimientos paramilitares de sus tierras.

 

 

 

Aparición de redes de tráfico

 

 

La pregunta surge instintivamente, ¿estamos preparados como país para enfrentar un fenómeno migratorio mayor? Al parecer la respuesta es negativa. Carolina Stefoni señala que con la institucionalidad actual, Chile no está en condiciones de enfrentar todas las demandas que significa la migración. “No es sólo gente que llega, sino además llega con derechos, migrar es un derecho y se debe entregar ciudadanía a esas personas, no son una masa de trabajadores semi esclavos, que van a trabajar por menos salarios, son ciudadanos que vienen a trabajar y que tienen que tener todas las condiciones regulares para hacerlo, para vivir y traer a su familia”

Agrega que el actual reglamento no privilegia la integración. “Es necesario darle un estatus al migrante, no una condición sujeta a un contrato, sino un derecho como lo hizo Argentina que tiene una de las leyes más modernas y progresistas, porque simplemente le reconoce el derecho de ciudadanía a todos por igual. A un país le conviene mucho más tener a los migrantes regulares, porque pagan impuestos, Fonasa, todo. De lo contrario terminan trabajando más barato y generan una tensión con los sindicatos, por todos lados es un costo social tener migración irregular”.



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