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Artículo correspondiente al número 263 (16 al 29 de octubre de 2009)
Mas allá del eterno debate sobre cuan rígidas son o no nuestras leyes y practicas laborales, el reciente foro Capital-BCI abrió un espacio para hablar de los desafíos que vienen. Mayor confianza y conversación entre las partes para vencer suspicacias, mas capacitacion, mayor promocion a la negociacion colectiva y abordar con fuerza la problematica de las Pyme fueron algunas de las propuestas y preguntas lanzadas por el gobierno, expertos y empresarios en esta discusión. Por Paula Vargas.
La discusión laboral no es una cancha fácil de abordar. Los puntos de desencuentro entre el gobierno, los empresarios y los trabajadores parecieran de nunca acabar: una relación trunca y plagada de ideología difíciles de vencer. Pero algo nos dice que no todo está perdido. Este año se avanzó con la firma de un inédito acuerdo tripartito (gobierno, empresarios y trabajadores) para abordar el tema del desempleo en época de crisis. Con todo, queda mucho camino por recorrer, si Chile pretende alcanzar un sistema de relaciones laborales moderno y cercano al de países desarrollados o de los miembros de la OCDE, como tanto predican las autoridades.
En el foro Capital-BCI, la ministra del Trabajo, Claudia Serrano, y la directora del Programa Económico de Libertad y Desarrollo, Rosanna Costa, en un intenso debate tomaron el toro por las astas y, más allá de la coyuntura de la crisis, plantearon los desafíos más urgentes por resolver tanto para los empleadores como para los trabajadores, de cara al futuro.
Pero, vamos por partes. Si hablamos de mercado laboral, de inmediato la primera preocupación –al menos, del empresariado– tiene relación con los niveles de rigidez que se perciben en la actualidad, duda que quedó nuevamente en evidencia en este encuentro, cuando un 60% de los asistentes diagnosticó en una encuesta on line que en el país existe poca flexibilidad laboral.
Situación que la ministra Serrano se encargó de desmitificar desde un comienzo, asegurando que la legislación chilena, al contrario de lo que se piensa, no es tan rígida, pero sí lo son sus prácticas. Por ejemplo, advirtió que nada impide la modificación de un contrato siempre que haya pleno acuerdo de las partes pero, sencillamente, es un mecanismo que no se utiliza y luego esto se ve como una rigidez.
Algo similar sucede, a su juicio, con la indemnización por años de servicios, la que sólo es usada por un porcentaje mínimo de trabajadores con contrato indefinido (entre 6% y 8%) y que, sin embargo, es una mochila muy pesada a la hora de la contratación. “No es tan dañina ni tan onerosa, pero no se utiliza mayormente y creo que eso es producto de lo que esta frase (indemnización por años de servicios) provoca al imaginario colectivo”.
Sin embargo, estos argumentos no fueron suficientemente válidos para la experta de Libertad y Desarrollo: “creo que es exactamente al revés, aquí las leyes son las rígidas y las prácticas, flexibles... tenemos prácticas flexibles cuando vemos que el 60% de los contratos dura menos de un año, a pesar de ser contratos indefinidos. Eso no está pensado así, pero es la forma como se terminan adaptando los mercados”. Así las cosas, es el mercado el que termina buscando fórmulas de adaptación “más razonables y menos costosas”. Y aseveró: “entonces, lo que vemos es que se están buscando espacios de flexibilidad que claramente no son los más eficientes”.
Pero ojo, que no todo son desacuerdos. Ambas coincidieron en que la forma de lograr una real flexibilidad es con más confianza y conversación para, así, “vencer” las suspicacias que se han enraizado en la tradicional relación empleador-trabajador.
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Claudia Serrano
“Si queremos crecer, necesitamos trabajadores capacitados y protegidos, necesitamos mejorar el seguro de desempleo, modificar la indemnización, generar adaptabilidad laboral pactada, mejorar la negociación colectiva y el sistema de competencias”. |
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Rosanna Costa
“Hay que construir espacios no impuestos, así se puede avanzar en un diálogo y que de verdad terminemos con esta mirada tan politizada”.
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Los desafíos
En cuanto a las propuestas, la ministra Serrano adelantó que existe por parte del gobierno una serie de medidas que quedaron en stand by por causa de la crisis y que precisamente están orientadas a avanzar en materia de flexibilidad. Entre ellas, un paquete orientado a la adaptabilidad de la empresa que, entre otras cosas, permitirá negociar condiciones de trabajo entre las partes y, por otro lado, el fortalecimiento e impulso a la negociación colectiva.
Ciertamente, en Chile la negociación colectiva no es nuestro fuerte y difícilmente las condiciones laborales actuales nos permitirán alcanzar las cifras de negociación que tienen los países más desarrollados, como por ejemplo los de la Unión Europea, donde más del 90% de los trabajadores adscribe a este tipo de proceso, mientras que en el país esa cifra escasamente llega al 9% de los asalariados.
Es por ello que, para la directora del Programa Económico de LyD, se debe abordar la negociación colectiva a partir de la generación de espacios entre las partes. Lo que, por cierto, no debiera asustar a nadie. “Hay que construir espacios no impuestos, así se puede avanzar en un diálogo en que de verdad terminemos con esta mirada tan politizada”.
Tema que, sin embargo, no ha sido capaz de penetrar en las pequeñas y medianas empresas del país. Es al menos el sentir de un buen grupo de empresarios reunidos en este foro. Sergio Reiss, empresario y abogado laboralista, fue el primero en mencionar que al interior de las pyme no existe la posibilidad de impulsar este tipo de negociación, por los costos que supone. “Aquí se discuten la sindicalización y la negociación colectiva, pero quienes las auspician son las grandes empresas y los grandes sindicatos.Ellos son precisamente los que pueden negociar, pero resulta que el 80% de los trabajadores de Chile está desprotegido y los empresarios pequeños también”.