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Reportajes y Entrevistas
Luksic x 3

Artículo correspondiente al número 209 (27 de jul al 08 de ago 2007)

 

Puesto en perspectiva, hoy el grupo Luksic está en su cenit. Nunca como ahora habían cosechado tantos aplausos ni generado tanto valor. La alianza con Citibank ha hecho que Quiñenco, su holding de inversiones, se valorice a niveles nunca vistos y largamente esperados. En Londres, mientras tanto, Antofagasta plc capitaliza el buen momento del cobre empinándose a un valor bursátil de 15 mil millones de dólares. Sí, leyó bien. Sea que estén con viento a favor o no, los hijos de Andrónico Luksic Abaroa hacen sus jugadas y agregan valor. Por Roberto Sapag.

 

Un simple ejercicio aritmético, incluso de tipo conservador, indica que la fortuna de la familia Luksic supera los 11.800 millones de dólares. Con ese patrimonio acumulado, este clan empresarial estaría en el ranking Forbes dentro de las 50 mayores fortunas del mundo (justo al lado de Silvio Berlusconi) y a más de 30 puestos por encima de George Soros.

 

Pero eso no es todo. Considerando su peso relativo respecto de sus pares en Chile, Luksic superarían en 70 puestos al primer chileno que oficialmente figura en el ranking Forbes, Anacleto Angelini (que está en el puesto 119), casi duplicando los 6 mil millones de dólares con que figura el empresario de origen italiano.

 

Es bueno poner estos datos en letras de molde, porque desde la muerte del patriarca de la familia, Andrónico Luksic Abaroa, los Luksic no figuran en el ranking de Forbes dado que no es posible asociar la riqueza a un solo nombre, sino que ésta, digamos, se prorratea entre sus herederos, de los cuales tres son los que activamente sostienen las riendas del imperio: Andrónico, Guillermo y Jean Paul.

 

Pero la envergadura de los números no es lo único que llama la atención de este clan empresarial que no se cansa de producir noticias, como con la reciente alianza con Citibank. También lo hace la conducción del conglomerado: monolítica, resuelta, atrevida. El dato no es menor. Y no lo es porque otras familias (como se ha visto recientemente en Chile), aparte de poco jugadas, ni siquiera han podido permanecer unidas tras la muerte del fundador ni mantener el timón firme a la hora de enfrentar dilemas difíciles en el áspero mundo de los negocios.

 

Los Luksic han logrado ambas cosas. En los últimos diez años la familia supo ensamblar y consolidar la actual repartición de tareas que el propio patriarca dispuso y que tiene a Andrónico hijo enfocado en el área financiera, a Guillermo en el área industrial y a Jean Paul en el próspero frente minero.

 

Lo importante es que lograron ese ensamblaje monolítico en una década que ha estado repleta de episodios de alta tensión. No solo porque en este período la familia enfrentó la enfermedad que cobró la vida de Andrónico Luksic Abaroa, sino que porque en este intervalo encararon la crisis, casi quiebra, y posterior salvataje de Madeco; la guerrilla de Opas por Almacenes Paris ante la paquidérmica arremetida de Horst Paulmann; el lío del Banco de Chile con el episodio Riggs-Pinochet; el doloroso caso Lucchetti Perú que tuvo con orden de detención internacional al primogénito de la familia y, ahora último, la exitosa negociación con Citibank. Eso por nombrar mezquinamente algunos episodios, ya que también caben dentro este lapso la áspera compra del Banco de Chile al blindado y astuto grupo que encabezaban los Penta, que terminó con alegatos ante la SVS y con una cuantiosa multa a los vendedores; la puja de ida y vuelta por el Banco Santiago nada menos que con Emilio Botín; la OPA para reconquistar el Santiago, a la que no acudió el Banco Central y que dejó al grupo con los crespos hechos; la fulminante compra del Edwards en cosa de horas, en circunstancias que el banco estaba casi en manos de Alvaro Saieh; las fusiones Santiago- O’Higgins y Chile-Edwards, la venta de VTR en la década pasada y de Lucchetti en ésta, el conflicto con Schörghuber en CCU, entre decenas de otras movidas en las áreas vitivinícola, financiera, industrial y minera cuya enumeración haría muy extensa esta historia.

 

 

 

Quiñenco, por fin

 

 

Es en Quiñenco donde los tres hermanos Luksic comparten mesa. Allí, se podría decir, está el cuartel central y en donde se centraliza y administra gran parte de la información que da forma a las decisiones del grupo.

 

Junto a ellos tienen sillas de directores Hernán Büchi, Matko Koljatic, Juan Andrés Fontaine y Gonzalo Menéndez. En ese enclave de Enrique Foster Sur con Apoquindo opera como director de orquesta Francisco Pérez Mackenna, el gerente general del grupo, quien además de ser director en casi todas las sociedades que se descuelgan del holding es contraparte para el ejército de asesores con que cuenta el grupo (ver recuadro). Un grupo que tiene fama extendida en el mercado de ser “muy buen pagador de sueldos a sus colaboradores”.

 

La sociedad, cuyo nombre proviene de una vieja firma forestal que tuvo hace unas décadas la familia, es hoy donde se congrega el grueso de la inversión financiera e industrial de la familia. En términos del valor neto de sus activos, hasta antes de la fusión con el Citi casi el 60% de Quiñenco lo representaba el Banco de Chile y SM Chile, dato de gran trascendencia a la hora de analizar por qué la reciente operación con Citibank ha permitido a Quiñenco sacudirse el castigo (“descuento” le dicen los corredores de bolsa) sobre el promedio del mercado que recibía en su cotización en bolsa este holding.

 

Por años ha sido público y notorio que Quiñenco venía siendo más castigado que otros holdings en bolsa. Mientras firmas como Almendral registran “descuentos” de 23% respecto del valor de sus activos subyacentes, Campos se anotaba castigos de 20%, AntarChile de 27%, Invercap de 12% y Calichera de 28%. Quiñenco se transaba en cambio con descuentos de 40%. Eso hasta hace unas semanas, cuando la del Chile y otras movidas impulsaron una corrección tal que al 23 de julio sus títulos se cotizaban con un 25% de descuento. Bastante normal, digamos.

 

Aunque los holdings siempre se han transado por debajo del valor de sus activos subyacentes puros, en el caso del holding de los Luksic la subestimación era superior al promedio. ¿Por qué? En términos polite se dice que es un holding muy diversificado (cables de cobre, cervezas, vinos, bancos, telecomunicaciones) y que por lo mismo no tiene oportunidades para ganar sinergias internas. Eso naturalmente hace que se le “descuente” por sobre el mercado.

 

Pero también hay otras lecturas, que dan cuenta de un ciclo aciago que abarcó años en varios de esos activos. Los problemas de Madeco, el caso Lucchetti, la compra del Banco de Chile a un precio que muchos no se creyeron, al parecer tuvieron costos en términos de credibilidad. De hecho, entre mediados de 2001 y mediados de 2003 la acción del holding mascó el polvo, reconstituyéndose pausadamente en los años posteriores, para luego dar el brinco de las últimas semanas con la movida “magistral” del Banco de Chile. Otros de los consultados cree que ese paréntesis no se explica solo por la fatalidad o el destino. Dicen que también el holding estuvo un tanto dormido, que el tamaño no es todo y que lo relevante es el retorno que se logra sacar al capital. Agrega que el conglomerado tampoco exploró sinergias que le hubiesen permitido “entre otras cosas transarse con un descuento más razonable”. También hay quienes creen que algunas decisiones tomadas no fueron de lo más acertadas, aunque a todas ellas les terminan concediendo “bastante justificación”.

 

Es el caso, por ejemplo, de la venta del Banco Santiago, operación que fue gatillada por las cláusulas del pacto de accionistas con el Central Hispano. El hecho se produjo en 1999 y terminó dejando al grupo con un gusto agridulce en la boca: fuera del área financiera, pero con un cheque de 600 millones de dólares en el bolsillo. Otro caso es el del Banco de Chile, por el cual se pagó (hasta que se selló el acuerdo con Citibank) un precio que se creía irrecuperablemente alto. O el episodio de la guerrilla de Opas por Almacenes Paris, en donde finalmente se dejó ir la empresa haciendo una jugosa ganancia en cosa de meses. Bien por las ganancias, mal porque hay quienes ya entonces creían que los negocios de retail y bancario podían entrecruzarse generándole mucho mayor valor al buque insignia: Quiñenco.

 

Aunque estos reparos son más o menos consensuados, quienes entraron a la propiedad de Quiñenco allá por 2002 no se despintan la sonrisa hoy. Sonrisa merecida: en ese entonces una acción del holding costaba 350 pesos. Hoy se transa a 1.200. Bastante bien, ¿no?

 

 

 

 

 

Las espaldas del grupo

 

 

Hoy, los Luksic están en la cumbre. Con Quiñenco multiplicado por tres y Antofagasta plc por siete, el grupo dispone además de una caja (plata contante y sonante) lista para usar por unos 1.700 millones de dólares. Claro que no hay que confundirse con el dato acumulado, ya que dos tercios de esos retornos corresponden a Antofagasta y el grupo tiene como predicamento, como máxima a la hora de los negocios mover cada área por separado, sin cruces de frontera ni subsidios. En simple, cada brazo se rasca con sus propias uñas.

 

En Antofagasta, área a cargo de Jean Paul, nos dicen en el grupo tienen claro que las cosas andan encumbradas en gran medida gracias al buen precio del cobre. Y por eso no se embriagan con los valores actuales, ni enloquecen cuando ven que un día cualquiera la acción de Antofagasta plc (que está dentro de las cien más importantes de la Bolsa de Londres) sube en la jornada más de 5%. Tienen claro que están frente a precios que nunca sospecharon (“Andrónico no se hubiera imaginado estos niveles ni en el más demencial de sus sueños”, nos dice Vladimir Radic), pero también saben que hoy es cuando deben salir a cazar oportunidades y seguir creando valor.

Sí, creando valor, porque Antofagasta plc (según el índice EVA Santander Investment-Capital) fue en 2006 la cuarta empresa con mayor creación de riqueza en Chile para sus accionistas (58%). Y no solo eso. Es la mayor creadora de valor por EVA y ROCE de las mineras chilenas y según un estudio de Marcos Lima y Gustavo Lagos está en la cima mundial en ROCE entre las mineras.

 

 



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