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Luis Cordero.“La obsesión por el tamaño hirió el alma de la UDI”

Artículo correspondiente al número 230 (13 al 26 de junio de 2008)

 

Un cuarto de siglo después de haber participado en el pequeño grupo fundador de la UDI, Luis Cordero abandona el partido en medio de una crisis cuando, por primera vez, se competirá en dos listas para elegir al nuevo presidente. Intimo amigo y colaborador de Jaime Guzmán y uno de los artífices del éxito de la tienda gremialista en poblaciones, en esta primera entrevista fuera del partido, Cordero señala que la UDI perdió el norte y que en su afán por convertirse en la primera fuerza política del país olvidó su ideario fundacional. Por M.Angélica Zegers V. Fotos, Verónica Ortíz.

 


(…)Era el año 1969 y yo me encontraba en clases en sexto año de humanidades en el Liceo Alberto Hurtado de Quinta Normal, cuando entró a la sala un estudiante de Derecho de la Universidad Católica que nos pedía ayuda para combatir la teología de la liberación. Se trataba de Jaime Guzmán, que estaba recorriendo todos los colegios católicos del país en busca de estudiantes que lo apoyaran en un discurso que daría en la Casa Central de la UC enfrentando en persona al obispo Helder Cámara, uno de los personajes más importantes de esa ideología. Fui el único de mi curso que lo acompañó, lo que no era raro en un liceo donde todos los curas eran revolucionarios. Pero cuando llegué a la Católica pude ver que Jaime había congregado a miles y quedé absolutamente deslumbrado por su personalidad. Ese fue el inicio de una amistad profunda, que duraría hasta el día en que lo asesinaron”.

Así recuerda Luis Cordero (Lucho, para casi todos los que lo conocen) el día que conoció a Jaime Guzmán y todavía hoy, casi cuarenta años después, se sigue emocionando con su relato. Luis Cordero inició ese día una amistad con el líder gremialista que lo llevaría a formar parte del grupo en que junto al propio Guzmán, demás de Sergio Fernández, Javier Leturia, Guillermo Elton y Pablo Longueira, fundaron la Unión Demócrata Independiente en 1983 y que luego, en 1989 –según dice, con la convicción de que iba a perder–, lo decidió a lanzarse en un fallido intento por lograr una diputación por Conchalí como una manera de ayudar a su amigo a obtener su exitosa senaturía por Santiago.

Con este historial, que incluye la formación del mítico Departamento Poblacional de la UDI –que luego conduciría Pablo Longueira– y su participación en la Comisión Política del partido hasta hace seis años, la reciente renuncia de Cordero no puede ser vista sólo como la decisión de un militante que esgrime falta de tiempo para dedicarse a la política, porque aun cuando es cierto que este empresario de 56 años, casado y padre de cinco hijos, tiene razones de sobra en ese sentido (es socio director de Inmobiliaria Andrés Bello, que cuenta con un patrimonio de cerca de cinco millones de UF y es dueña de una gran cantidad de edificios que arriendan a universidades, además de hoteles y otros inmuebles), la verdad política del episodio es que hace ya bastante tiempo que Lucho Cordero se sentía como pájaro en corral ajeno en el partido que ayudó a formar.

Sus mayores críticas apuntan a que la UDI perdió de vista los objetivos para los cuales se creó: su calidad de partido popular, de inspiración cristiana y que apoya la economía social de mercado, además de ser fuente permanente de reemplazo en la política mediante la incorporación de jóvenes dispuestos a trabajar en el servicio público. Precisamente, este último punto fue lo que gatilló la renuncia de Cordero, cuando el partido decidió apoyar nuevamente en la alcaldía de Las Condes a Francisco de la Maza y no a Ernesto Silva Méndez. Esa fue la gota que rebalsó el vaso y que llevó a Cordero, hace un mes, a dejar sobre el escritorio del presidente de la UDI, Hernán Larraín, una carta de renuncia que hasta hoy no ha sido contestada.

 

 

 

Razones de una renuncia

 

 


-Llama la atención que, siendo usted uno de los fundadores de la UDI, su renuncia al partido, que fue un acto político y no solamente personal, no haya tenido un efecto importante. ¿Definitivamente la UDI olvidó sus orígenes?

-No creo que sea esa la explicación, sino simplemente que soy bastante más irrelevante dentro de la UDI de lo que mucha gente piensa. Llevo muchos años sin pisar Suecia (la calle donde se ubica la sede del partido) y renuncié porque me sentía incómodo con mantener la condición de militante si desde hace ya muchos años no tengo una participación activa y no puedo por eso hacer nada útil con mis discrepancias. Mis actividades personales me han
consumido mucho tiempo.


-¿Cuánto pesó en su decisión su desacuerdo con la marcha actual de la UDI?

- Lo que finalmente gatilló mi renuncia fue que no se le haya dado la oportunidad de competir por la alcaldía de Las Condes Ernesto Silva Méndez, porque me pareció un signo de que se estaba postergando en forma injusta a gente demasiado valiosa y que no estábamos cumpliendo con una de las razones fundamentales para lo que se creó la UDI y que es darle oportunidades de participación en política a las nuevas generaciones. Este no era un partido electoralista, sino una escuela para formar gente en el servicio público. Más allá de eso, yo no le asigno ninguna gravedad a mi renuncia.


-¿No cree que había un mínimo de sentido de oportunidad y que su renuncia agudiza la crisis por la que pasa el partido?

-Creo que estuvo bien que renunciara ahora, porque la señal respecto al punto que estoy marcando había que darla en el momento en que se están eligiendo los candidatos a alcaldes y concejales.


-¿No le parece que era bastante lógico que, dado que el actual alcalde Francisco de la Maza, anunció que si la UDI no lo apoyaba iba a ir igual por fuera y que Ernesto Silva tenia mínimas posibilidades de ganar, el partido optara por no tensionar también esa elección?

-Efectivamente, hay un grupo en la UDI que considera a De la Maza un estupendo representante del partido y éste
planteó su candidatura a todo evento. Pero creo que se perdió una oportunidad única de haber llevado por dentro a un
candidato de lujo y que iba a competir en la más absoluta adversidad, y a otro por fuera. Ese escenario era deslumbrante para un partido que busca de verdad dar una señal de apertura de espacio a los jóvenes valiosos, porque si finalmente perdía Silva, igual la UDI se quedaba con un candidato de sus filas.


-¿Por qué cree que finalmente un grupo importante de dirigentes apoyó a De la Maza, no obstante las críticas que
éste ha hecho al partido respecto a su democracia interna y a que opera como un club de amigos?


- A estas alturas es evidente que en la UDI coexisten dos bandos y yo estoy en uno que cree que en personas como Ernesto Silva está el ADN más puro de nuestros ideales fundacionales. El caso de Las Condes era muy simbólico para mí, no por esa caricatura del grupo de amigos, sino porque no quiero que la UDI deje de ser el instrumento a través del cual acceden al servicio público profesionales jóvenes y líderes populares que reclaman una oportunidad. Más allá de todo lo que ha pasado, creo que la elección a directiva de la UDI va a fortalecer al partido y se va a demostrar que tiene una reserva de equipos humanos excelentes. Si en algo ayudó mi renuncia a haber acelerado este proceso, creo que ahí está su mérito.


-Hernán Larraín dijo en un programa de televisión que le hubiera gustado que usted manifestara sus inquietudes al interior del partido antes de renunciar.


-Hernán tuvo un mes para contestar mi carta y discutir las razones conmigo antes de que el lunes 9 de este mes yo me desafiliara ante el Registro Electoral, lo que me indica que tampoco tuvo mucho interés. En todo caso, nadie en el partido puede decir que no conocía mi postura, y los temas en que discrepaba los hablé claramente con Andrés Chadwick y con Andrés Tagle, de manera que tengo plena tranquilidad sobre la forma en que actué.

 

 


Tamaño no es poder

 



-¿Qué marca más, a su juicio, la crisis de madurez de la UDI?

-Tengo una discrepancia estructural con lo que ha pasado en la UDI en el último tiempo en una cuestión clave, y es que este partido no se fundó con el objetivo de lograr a toda costa ser el más grande de Chile, pero al final esa pretensión se convirtió en obsesión. El problema con esto es que para lograr ese objetivo se tuvo que recurrir a personas que muchas veces no reunían ninguno de los atributos que siempre soñamos para los militantes de la UDI.


-¿Dónde está, entonces, la vocación de poder para llegar con sus ideas al gobierno, si no están dispuestos a abrir un poco el abanico de sus adeptos?


-Un gobierno tiene la obligación de recurrir a la mejor gente y la UDI tenía y sigue teniendo la posibilidad de ser la fuente de esas personas, si es fiel a su compromiso de encantar a los mejores profesionales jóvenes con la política y el servicio público. El poder no se relaciona necesariamente con el tamaño en número de militantes o parlamentarios, sino en ser lo suficientemente indispensables como para que nadie pueda obviarte, y eso se logra produciendo buenas ideas y contando con la gente adecuada para llevarlas a cabo.



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Comentarios

3 Comentarios

au :

Publicado Sabado 30 de Julio, 2011 - 17:33 hrs

la poca importancia de Cordero se nota en tan solo 2 coemntarios. Un personaje siniestro, que pregona el no tener elecciones en un partido, el que alaba a

:

Publicado Viernes 20 de Junio, 2008 - 00:46 hrs

La UdI necesita un cambio, y ese cambio debe ser hecho para beneficio del partido y para reconfortar el alma de sus seguidores. 
 
Que lejos estamos de los ideales de Jaime, ¿en que momento los perdimos?, ¿donde quedaron los mas pobres?, ¿cuando ganó el poder y la avaricia?  
 
Pretender el poder por el poder es prerrogativa de nuestros adversarios, no la nuestra. Aceptar acciones egoístas como ésta, nos conduce a perder a hombres como Cordero, que representan la esencia de la UDI y el alma del partido. Debemos aceptarlo?, tendremos opinión alguna vez?. 
 
Creo que es hora de que el partido se de cuenta que su gente piensa y es capaz de decidir su propio destino, queremos participación en las ideas de conducción y en la reconstrucción de un partido libertario y popular. Lejos de las estructuras blindadas proteccionistas del continuismo. Para crecer y ser mas, debemos creernos nuestro propio discurso. Como reconquistaremos corazones entonces si no somos capaces de aunar los nuestros? 
 
Debemos volvernos hacia nuestra gente, a la que día a día desinteresadamente y en forma anónima hacen patria, no la que ha engordado al amparo de la estanqueidad. Volver a despertar en sus fibras mas internas la verdad que solo Jaime pudo ver.  
Yo se que muchos piensan igual, pero no son capaces de decirlo por temor a perder lo ganado, a ellos:” hay mas que ganar que perder”. Además ustedes han sido siempre ejemplo de valor. 
 
Desde mi independencia, a pesar de ser militante, siento una gran nostalgia por la salida de Luis Cordero. No puedo entender que gane la tozudez de unos pocos frente a la gran figura de este líder. 
 
Ver salir a Cordero es volver a sentir la partida de Guzmán o Yévenes. 
Vale la pena seguir...?

LUIS ALBERTO GAETE:

Publicado Viernes 13 de Junio, 2008 - 15:11 hrs

No puedo sino estar muy de acuerdo con las palabras de Luis Cordero. La UDI debe volver a ser la cuna del gremialismo, tal vez lo único discutible es que hoy en Chile debemos estar en los dos frentes, en el político partidista y en servicio púbñlica como alma del desarrollo para los más pobres de Chile.

 
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