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Reportajes y Entrevistas
Los Pacheco. Pesca milagros

Artículo correspondiente al número 231 (27 de junio al 10 de julio de 2008)


En 40 AÑOS DE NEGOCIOS, JORGE E IVAR PACHECO PASARON DE PESCADORES ARTESANALES A DUEÑOS DE EMPRESAS OXXEAN, UN GRUPO QUE OPERA EN SALVAMENTO MARITIMO, OCEANOGRAFIA, INSTALACION DE BALSAS JAULAS PARA LA SALMONICULTURA Y QUE TIENE ADEMAS UNA MARINA DE YATES Y UN PUERTO. LA SUYA ES UNA HISTORIA IMPRESIONANTE, QUE PROMETE SEGUIR DANDO QUE HABLAR. POR DE PRONTO, ACABAN DE FIRMAR UN ACUERDO CON LA INGLESA BLUE OIL PARA LA CONSTRUCCION DE UN PUERTO PETROLERO. POR MARIA EUGENIA GONZALEZ; FOTOS, WALTER BORDON.




jorge y ivar pacheco Todos los días a las 8 de la mañana, los hermanos Jorge e Ivar Pacheco se trasladan en lancha desde isla Tenglo hasta el Club Náutico de Puerto Montt. Allí recalan y luego se dirigen a sus respectivas oficinas en empresas OXXEAN. Cerca de las 13:30 horas hacen el mismo recorrido, esta vez en dirección inversa, para almorzar en sus casas.


Así son “los Pacheco”, unos empresarios sureños, atípicos si se quiere, pero que han alcanzado con los años un posicionamiento fenomenal en el sector de los servicios para la acuicultura, y que además han sabido diversificarse, al punto que están en el negocio del procesamiento de salmones y en el de los combustibles. Las cifras dan cuenta de lo que son y de su crecimiento: dan empleo a 250 trabajadores (bastante más que los cinco con que partieron, entre los que se incluían ellos dos), y ya operan con 15 barcos. Su trayectoria empresarial tan atractiva ha resultado para las nuevas generaciones, que son invitados habituales en conferencias regionales sobre emprendimiento y charlas para estudiantes universitarios. De hecho, han despertado el fundación Endeavor y hoy de sus líderes.

Quienes los conocen destacan que ellos no solon tuvieron “buen ojo” a la hora de hacer negocios, sino que se han probado como personas con una actitud poco común en el complejo mundo empresarial, donde sus sellos son la sencillez y la sinceridad. Un ejemplo de esta actitud fue lo que ocurrió en abril pasado en Puerto Varas, cuando Jorge, en su calidad de invitado central del SalmónValei (sic), un encuentro que reúne a emprendedores del sector acuícola, se hizo cargo de los errores que cometieron durante la llamada “fiebre del loco”...

Sin pelos en la lengua, Jorge Pacheco dijo que fue la “ambición”, la que los llevó a invertir dinero que no tenían para lograr una mayor captura. Apostaron y se equivocaron porque, cuando venían de regreso a Puerto Montt con las bodegas llenas, les avisaron que las plantas no estaban comprando porque había sobreoferta. Estaban encalillados y no tenían cómo vender su captura... ¡tamaño lío! De hecho, el propio Jorge confesó a su audiencia que por su cabeza se le pasó una idea “de locos”: huir del país.

Sin embargo, como en otros casos, la fortuna los acompañó. “Recé mucho”, reconoce Jorge. Tanto, que parece que fue escuchado... A su arribo, en el puerto lo esperaban José Ramón Gutiérrez, Arturo Clement y Esmindo Flores, de Multiexport. ¿Resultado? Les compraron toda su captura.

Historia intensa




Como esta, son cientos las historias que han acumulado en 40 años de negocios, porque mucha agua ha pasado bajo el puente desde que este par de emprendedores se lanzara a emprender. Sus inicios fueron en los 70. Eran unos adolescentes pescadores artesanales que, como tantos otros, vendían su captura directamente en Angelmó. Las vueltas de la vida los llevaron a diversificarse en el mundo pesquero, lanzándose como buzos, un poco a la zaga de los primeros hombres ranas de Quellón (Chiloé).

Estaban en eso cuando les tocó participar en el rescate de un barco en las profundidades del golfo de Ancud, una experiencia que les hizo ver que el salvamento marítimo era un nicho de negocios interesante. Dado eso, ampliaron su oferta a ese rubro, para lo cual inicialmente montaron una pequeña oficina en dependencias que pertenecían a Oscar Weil, de Agemar, y que luego trasladaron a una oficina un poco más grande facilitada por Constantino Kochifas, quien les permitía el uso de teléfono en los horarios “no punta”. Así, tímidamente, nacía OXXEAN.




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