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Artículo correspondiente al número 215 (19 de oct al 01 de nov 2007)
El punto es abordado por Fernando Echeverría, ex presidente de la Cámara Chilena de la Construcción: “En el tema laboral hay una caricatura tremenda y un feroz aparato de propaganda que incluso alcanza a dirigentes de la Alianza, como un senador de derecha que fustiga en contra del retail”. Según Echeverría, las relaciones laborales en la gran mayoría de las empresas son muy buenas y no cree que sea papel de los empresarios salir a defenderlas.
Una opinión distinta, pero que refuerza el punto sobre el papel que deben asumir los entes gremiales, mantiene el ex presidente de Icare, Fabio Valdés. “Hoy día hacer empresa es trabajar tanto hacia adentro como hacia afuera y aquí hablo de vocerías, de promover públicamente y en forma inteligente lo que se hace y en plantear con fuerza los principios que nos orientan y los que van a hacer de Chile un país desarrollado. La actividad empresarial es prestigiada, infinitamente más que la política, y los empresarios deben llenar esa vocería que los políticos tienen desprestigiada. A mí, por lo menos, no me satisface la forma en que se están llevando a cabo estas tareas”. El propio Alfredo Ovalle reconoce que les ha faltado ser más agresivos y que les correspondía a ellos haber fijado la pauta en muchos temas, como por ejemplo en el sueldo ético: “Me habría encantado que fuéramos nosotros los que hubiéramos dado el campanazo en ese punto”, afirma.
En este escenario, los empresarios parecen obligados a oponerse con mayor fuerza a los cambios en los temas laborales o económicos que consideran dañinos para el país. El diagnóstico ahora es que si no hay una vocería constante en estos temas, es decir, una acción permanente de defensa, el centro del debate se correrá inevitablemente hacia la izquierda, porque la derecha ya no actuará de escudo en esta materia.
El nuevo Lavín “aliancista-bacheletista” instalado en el Consejo de Equidad que discute, entre otros, los temas laborales, sumado a los dos años electorales que se avecinan y una Alianza que no pisará el palito de las reformas laborales de 2000, conforman este nuevo escenario para el empresariado.
El eje laboral
Hay un sector importante de empresarios que piensa que se están instalando ideas relativas a temas laborales que son gravísimas para el desarrollo del país y atribuyen al ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade, gran parte de la responsabilidad.
El personero se defiende. Dice que todas las propuestas forman parte del Programa de Gobierno de Bachelet, que hay muchas mociones parlamentarias de las cuales no se hacen cargo y que la legislación laboral actual no es tan poco flexible como la pintan.
Con anterioridad a la Comisión Meller, Andrade generó sus propios espacios para el diálogo y la búsqueda de propuestas laborales consensuadas, tarea que encargó al abogado laboralista Francisco Tapia. Pero una vez que irrumpió el tema del salario ético y se formó el Consejo de Equidad, el tema laboral quedó radicado en esa instancia, postura que era defendida por el ministro de Hacienda y que fue apoyada por la presidenta Bachelet..
Andrade ahora espera llevar las propuestas de sus comisiones hasta el nuevo consejo, equilibrando las propuestas que interesan al empresariado con las de los sindicatos. Por ejemplo, flexibilizar en materia de indemnizaciones por despido, pero mejorando el seguro de cesantía. Al gobierno le interesa ser recordado como uno que fortaleció los sindicatos y la negociación colectiva en Chile.
Pero la apertura no convence a todos. “Este ministro tiene una visión enfrentada entre capital y trabajo que no es muy distinta a la de la guerra fría. Es una institucionalidad laboral propia de los años 50 y 60, proteccionista, rígida, de monopolio sindical y muy anti empleo. Está claro que hay una agenda laboral de derecho y otra de hecho”, dice Fabio Valdés.
Algo parecido opina Fernando Echeverría: “Durante muchos años nos hemos estado auto engañando y promoviendo medidas que van en contra del empleo, siendo que justamente estamos en un tiempo donde la tecnología reemplaza la mano de obra. Es más importante tener trabajo que discutir sobre las maneras de sindicalizarse y no hay en esta materia un derecho más importante que el de poder cambiar de empleo cuando se tiene uno malo”.
El presidente de la CPC, por su lado, confía en el trabajo de la comisión Meller, pero manifiesta aprensiones por las propuestas finales del gobierno. “Este consejo está perfectamente habilitado para hacer recomendaciones y nosotros también vamos a plantear nuestro punto de vista, pero sería muy erróneo tener un consejo estudiando estas materias y por otro lado a un ministro que trate las mismas materias en su proyecto propio”.
Nadie sabe si el Consejo de Equidad correrá la misma suerte que la Comisión de Educación que en su momento también convocó Bachelet y que no produjo ningún resultado concreto, o si va a terminar como la Comisión Marcel, donde se trató la reforma previsional, pero cuyas conclusiones y propuestas fueron en lo medular bombardeadas por La Moneda, estando hoy el centro del debate no ya en los puntos planteados por dicha comisión, sino en los que con posterioridad –como la AFP estatal– introdujo el gobierno.
El temor que ronda en algunos empresarios es que aun cuando la comisión se aparte de de una línea extrema en los temas laborales, eso no significa que Andrade no insista en otros proyectos más duros y que aproveche el ambiente electoral del próximo año para ponerlos sobre la mesa.
Fernando Echeverría: Siempre puede haber excepciones, pero en general en Chile hay buenas relaciones entre empresarios y trabajadores
Fabio Valdés: La institucionalidad no funciona. La toma es una expropiación y procede pedir recursos de protección, pero nadie lo hace, ni siquiera los empresarios afectados.
Alfredo Ovalle: Existe una inquietud muy fuerte en el empresariado de que si seguimos por la vía violenta podemos llegar a cualquier parte.