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Artículo correspondiente al número 265 (15 al 26 de noviembre de 2009)
Sin embargo, prefiere no referirse a los proyectos que están analizando, ni a las empresas en que ya tienen una participación.
Un trabajo al cual ha contribuido el momento económico: “hay hechos concretos que muestran que tanto los países emergentes –los BRIC–, como Estados Unidos están comenzando a mostrar síntomas de recuperación de esta crisis”, señala, aunque aclara que el futuro inmediato lo ven incierto en un ambiente de altas volatilidades, aunque nunca como las observadas en plena crisis, entre septiembre de 2008 y febrero de este año, cuando el VIX (índice de volatilidad) superó los 80 puntos. Para tener una idea, actualmente está entre 24 y 27 puntos, “lo que mirado dentro de una perspectiva de 10 años, todavía es bastante alto”, puntualiza Cristián Cahe.
Pero lo cierto es que existen más oportunidades en el sector real, que se han generado debido a la crisis que se vivió en estos últimos 18 meses, señala Paula Valech.
Explica que, precisamente para poder tomar las oportunidades que se den, se han propuesto contar siempre con los recursos necesarios que les permitan adaptarse a los cambios de un mundo globalizado. Liquidez que, puntualizan, no es simplemente caja, sino que son activos líquidos que se puedan vender fácil y rápidamente.
Ya tienen sectores bajo la mira: desde luego real estate y energía –donde ya están–, y ojalá negocios que tengan valor agregado. Pero no hay nada predeterminado, precisa Cristián Cahe.
Hasta ahora, tienen inversiones financieras tanto en Chile como en el extranjero y así continuarán.
Hacia la profesionalización
Cuando en 2001 Ivax hizo su oferta por Laboratorio Chile, económicamente no fue difícil tomar la decisión, recuerda Paula Valech, porque “era una excelente oportunidad tanto para nuestra familia como para todos los accionistas del Laboratorio, que evidenciaba el buen trabajo de Alfredo en la compañía, cuando tomó una acción que valía 17 pesos en 1991, y que se terminó vendiendo en casi 800 pesos diez años después”.
Sin embargo, admite que en el aspecto emocional fue más complicado, por el significado que tenía para la familia. “Fue la empresa a la que Alfredo le dedicó mucho trabajo y esfuerzo, él le tenía mucho cariño. Nosotros crecimos gran parte de nuestra vida escuchando del laboratorio y vimos cómo fue creciendo hasta transformarse en lo que todos conocemos hoy. Alfredo tenía la camiseta súper puesta por el Laboratorio Chile y nos enseñó a nosotros lo mismo. Es tanto, que teníamos que ir a cambiar un remedio si no era marca Laboratorio Chile”, confiesa.
Por esto, agrega, estar en Portfolio ha sido una gran responsabilidad y una oportunidad. “Una gran responsabilidad por la huella que dejó Alfredo en la compañía, y un desafío súper grande porque es un patrimonio familiar, por lo que tengo una responsabilidad adicional. Una gran oportunidad, porque son muchos los temas que a uno le toca ver en Portfolio. He podido aprender mucho, teniendo la oportunidad de compartir con profesionales de distintas especialidades, evaluar variados proyectos, y esto me ha permitido aprender y emplear mis capacidades al máximo”.
No es la única integrante de la familia que probablemente participará en este family office. Son cinco hermanos y dos de ellos están relacionados al mundo financiero: Claudia, que es ingeniero comercial, y Alfredo, que está haciendo el college en la Universidad de Columbia, Nueva York, para estudiar Ingeniería en Finanzas. Todos ellos siguen la huella de Andonie.
| Los casos que complicaron a Paula Kraushaar |
Son tres los casos en que ha estado involucrada Paula Kraushaar. Una demanda civil y otra criminal que interpuso el socio y asesor de Alfredo Andonie Araque, Jorge Uauy. Una por falsificación y nulidad de instrumento público; una querella del SII por evasión en el pago de los impuestos correspondientes a la herencia que recibió tras el fallecimiento de su marido y una demanda del estudio Alcaíno, Rodríguez & Salhi, que acusó no haber recibido los honorarios correspondientes a una asesoría a Kraushaar por una investigación de la SVS, por uso de información privilegiada. En el caso de la primera, Uauy era el vicepresidente de Laboratorio Chile, del cual tenía 6%, y era dueño del 10% de Portfolio. En diciembre de 1999 salió del laboratorio y dos años después interpuso una querella por falsificación de instrumento público en contra de Kraushaar y del abogado Alberto Eguiguren. Según explicó en su momento, planteó la demanda porque se utilizó su firma en un documento de alzamiento de prendas con el Chase, para cambiar los estatutos de Portfolio, cosa que él jamás habría autorizado. Una tesis, a juicio del abogado de Paula Kraushaar, Jorge Bofill, “bastante difícil de creer”. En el caso de la demanda criminal, agrega, se sobreseyó en 2008, lo que –destaca el abogado- es bastante revelador: “equivale a una declaración de inocencia, pero anticipada, antes del juicio y por eso se llama sobreseimiento y no una sentencia absolutoria”. Sin embargo, la demanda civil – “en la que se insiste en la misma tesis con distinta carrocería”, grafica Bofill-, sigue en pie. El fallo en primera instancia fue a favor de Paula Kraushaar, pero Jorge Uauy apeló. Ahora están a la espera de que la Corte de Apelaciones la ponga en tabla, para hacer los alegatos y que la causa termine definitivamente, Bofill calcula que si no se pone en tabla antes de diciembre, quedaría para marzo o abril del próximo año, y se resolvería a mediados de 2010. En el caso de la querella del SII, Jorge Bofill agrega que si bien su cliente pagó, eso no debe en ningún caso ser visto como una declaración de culpabilidad, sino simplemente como una forma alternativa de resolver un caso. Agrega que además el monto cancelado corresponde a una cifra rebajada en cerca de un 70% en sus multas e intereses, lo que, de acuerdo a un instructivo del SII, sólo se hace cuando se estima que no se actuó de mala fe y que lo que había era una diferencia de puntos de vista respecto al impuesto por pagar. En el caso de la demanda de Alcaíno, Rodríguez & Salhi, el abogado que defendió a Kraushaar, Georgo Peftouloglou, del Estudio Eyzaguirre y Cía., expresa que ninguna de las instancias judiciales le dio la razón al demandante. Explica que Kraushaar contrató a Alfredo Alcaíno para que la defendiera en una investigación que inició la SVS por uso de información privilegiada en la compra de acciones de Laboratorio Chile, que luego fue vendido a Ivax. Alcaíno, agrega, recomendó a Paula Kraushaar devolver lo que estas operaciones le habían generado, unos 127 millones de pesos, para no ser sancionada. Al término del caso, agrega Peftouloglou, Alfredo Alcaíno exigió el pago de un honorario de éxito por 100 mil dólares. Kraushaar rechazó cancelar de esta cifra, pues el caso ante la Superintendencia se cerró por un acuerdo, y si ella no hubiera devuelto los 127 millones, la pena máxima a la que se arriesgaba en la época era a una censura o el pago de 1.000 UF. |