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Artículo correspondiente al número 215 (19 de oct al 01 de nov 2007)
Sus jeans tienen un sello: la familia Eblen. ¿No lo sabía? Es que a estos tres hermanos les gusta el bajo perfil, el mismo que han debido relajar en la medida en que sus éxitos empresariales llaman la atención del mercado. Sus redes abarcan diversos negocios: desde casi el 10% de Lan hasta los salmones y berries. Por Sandra Burgos.

La de los Eblen Kadis es una de esas historias que merece ser contada. El padre de la familia, Clemente, falleció a muy temprana edad en 1972, cuando el mayor de los hermanos tenía solo 27 años. Pese a la juventud de todos y a la posibilidad de haber seguido por caminos distintos, se mantuvieron unidos y lograron multiplicar la herencia.
¿La clave? Conservar el espíritu emprendedor y de trabajo que su progenitor les había inculcado junto a su madre, Juana Tala Kadis, quien sigue activa hasta hoy. Después de todo, ambos fueron los artífices de la hazaña empresarial que comenzó con la apertura –en la Alameda, muy cerca de la Estación Central– de la primera tienda que posteriormente daría vida al grupo textil, hoy profundamente diversificado y que sigue creciendo y haciendo reordenamiento de sus inversiones con miras al ingreso de las futuras generaciones. Un tema del cual se hacen cargo, como quedó demostrado al constituir un family office bajo la supervisión de Alejandro Puentes, el mismo que hace un par de semanas emigró a un banco de inversiones, aunque con el compromiso de que los seguirá asesorando.
La profesionalización
El desafío es grande, porque además de mantener a la familia unida, están buscando nuevas inversiones que les permitan consolidarse como un grupo empresarial, situación que a la vez conspira con lo que ha sido una de sus principales características: el bajo perfil, que han debido transar de a poco, en la medida en que su éxito atrae la atención del mercado.
Tras la muerte del patriarca, los hermanos Ramón, Clemente y Jorge se abocaron a la tarea de desarrollar los negocios familiares. En la década de los sesenta, sus padres habían fundado la Industria Textil Nylon, la que pasó a llamarse Clemente Eblen S.A. y sirvió de base para lo que ahora conocemos como The Jeans Company (TJC), cuya propiedad comparten en partes iguales y que crearon luego de conseguir la representación de la marca Van Heusen hace 34 años. Tras ella vino Levi’s, Dockers y Calvin Klein (CK), firmas que pasaron a representar para Chile, Perú y Bolivia.
Al comienzo los tres estaban de lleno en el día a día. Clemente era el gerente general de CK y Van Heusen; Ramón se encargaba de Levi’s y Dockers; Jorge desempeñaba su rol gerencial en Clemente Eblen, mientras que el amigo de toda la vida, Alejandro Herane, actuaba como asesor financiero, tributario y de negocios. Pero hace cuatro años decidieron que era el momento de hacer los cambios y alejarse de la gestión directa. Convirtieron a TJC en la matriz del negocio relacionado a marcas textiles e incorporaron a Velko Petric –ex gerente general de la filial de larga distancia de Telefónica– como gerente general de este negocio.
Los Eblen Kadis pasaron a formar parte del directorio, lo mismo que Alejandro Herane, dejando la administración de la empresa en manos de profesionales, aunque según comenta Petric, “no hay nadie que tenga mejor olfato que ellos en el tema textil”. Conformaron tres unidades de negocios: TJC (Levi’s y Dockers), Manufacturas Eblen (Van Heusen y CK) y Battery Street (que agrupa las 36 tiendas retail).
La apuesta dio frutos. El trabajo realizado en los últimos tres años les ha permitido consolidar sus operaciones en los tres países donde tienen presencia, concretaron fuertes inversiones en recursos humanos, sistemas, distribución y tiendas. La compañía en su conjunto factura unos 40 millones de dólares anuales.
El desafío ahora es integrar la operación de cara a convertirse en una empresa líder en retail y brand, armar la plataforma para llegar a otros ámbitos y sumar nuevas marcas a partir de 2008. Para alcanzar este propósito, están efectuando nuevas reestructuraciones. A partir de este mes la unidad que maneja las marcas Van Heusen y CK pasará a llamarse Fashion Company, alineando las operaciones en los tres países.
Las nuevas generaciones
La forma como operan los hermanos Eblen sufrió algunas modificaciones en el último año, con miras a la incorporación de las nuevas generaciones y un recambio generacional que comienza a evidenciarse en la medida en que sus hijos egresan de sus estudios.
Como los intereses de esta familia no se limitan al negocio textil, en noviembre del año pasado reordenaron una de sus inversiones estrellas en que participan como clan: la aerolínea Lan, a la cual llegaron invitados por Boris Hirmas Rubio. Allí pusieron en práctica un proceso de reordenamiento interno de sus inversiones, con el traspaso de sus acciones de cuatro a tres sociedades.
Ramón se quedó con el 6,58% de la propiedad de la línea aérea a través de Inversiones Andes S.A.; Jorge, con el 1,5% en manos de Inversiones Los Guindos S.A. y Clemente maneja otro 1,5% mediante Inversiones Alcalá S.A.
El reordenamiento no significó cambios en el actuar de la familia, ya que siguen participando en Lan en forma conjunta como siempre han hecho, manteniendo a Ramón Eblen como representante en el directorio. Pero sirvió para sincerar la participación de cada uno, ya que cada sociedad pasó a tener un “hermano-controlador”.
“Así cada hermano tiene definida su participación, aunque actuamos como grupo. Ramón es el director, porque tiene la mayor participación y porque hay que reconocer que ha sido siempre quien ha liderado la inversión del grupo en Lan. Afortunadamente jamás hemos tenido desacuerdos, la verdad es que hemos tenido la gracia de tener una relación sobre rosas, donde las decisiones se toman sin grandes problemas, porque no pensamos diferente”, comenta Clemente Eblen.
Según cercanos a la familia, el ajuste era necesario con miras al ingreso de sus hijos al negocio, para lo cual se están preparando.
“Mi padre falleció el año 1972, cuando éramos muy jóvenes. Pese a ello nos hicimos cargo de las empresas y ahora esperamos que vengan las otras generaciones”, añade Clemente.
Hasta la fecha, los hijos de Ramón Eblen –Ramón y Nicolás– han sido los primeros en ingresar al grupo. El primero lo hizo en Agrícola La Cascada, donde está a cargo de adquisiciones y presupuesto.
Nicolás, reconocido como brillante entre sus pares, estudió ingeniería civil industrial en la Universidad Católica, tras lo cual ingresó al área financiera e inversiones del grupo y trabajó con Alejandro Puentes en el Family Office. Hoy sigue en esta actividad, mientras postula a un MBA en Estados Unidos.
El resto de los hijos de Ramón, Clemente y Jorge, están en plena etapa de estudios, por lo cual aún no han tomado posiciones en los negocios familiares. Eso sí, han seguido la formación de sus padres, quienes desde pequeños trabajaron en las empresas de la familia, partiendo desde abajo como un empleado más. “Cuando conoces a sus hijos identificas inmediatamente que estás frente a un Eblen, porque son sencillos, austeros, respetuosos en el trato con las personas, comparten el estilo de vida de sus padres”, comentan sus cercanos.

El plan de diversificación
Además de Lan, los hermanos Eblen mantienen inversiones conjuntas en proyectos, como el inmobiliario Costa Cachagua, donde participan con un 47,5% de la propiedad dividido en partes iguales. En forma conjunta también han manejado una portafolio de inversiones financieras, con apuestas en bolsa y diversos instrumentos financieros.
Pero la caja que significó la venta de Salmones Mainstream (negocio al cual ingresaron en los orígenes de la actual industria exportadora y por el que recibieron 150 millones de dólares) llevó a cada hermano a emprender proyectos individuales.