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Artículo correspondiente al número 215 (19 de oct al 01 de nov 2007)
Ramón partió con una asociación con Fernández Wood en el rubro inmobiliario, a lo que sumó la actividad agropecuaria. Pero sin duda su gran pasión fue y siguen siendo los salmones.
Su hermano Clemente también buscó su negocio propio e ingresó de lleno a la producción de aceite de oliva premium. En tanto, Jorge, el menor, se concentró en la producción de berries que exporta a través de Patagonia Food.
Cada uno ha estado haciendo movimientos de fichas en los últimos años, con miras a lograr una participación cada vez más relevante en los mercados en que participa.
Cercanos a la familia señalan que son por esencia muy emprendedores, que lo llevan en la sangre, que se involucran a fondo en sus empresas, hasta convertirse en verdaderos expertos en cada área en la que se involucran. Son el clan Eblen, unido pese al paso de los años y de las nuevas generaciones.
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Ramón Eblen: Inversiones en cielo, mar y tierra |
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Pero eso no calmó su gusto por el negocio y en 2002 decidió reingresar de lleno a la actividad salmonera con la compra de Salmones Andes, sumando así la producción de mar.
El paso definitivo lo dio en 2003 cuando compró la noruega Marine Farms, hoy cabecera de las operaciones productivas y cuyo gerente general es Ignacio Ochagavía. Esta adquisición le dio un tamaño atractivo que hoy le permite tener más de seis centros de engorda, una facturación cercana a los 25 millones de dólares y una capacidad para llegar a producir 30 mil toneladas sin problemas.
Sus fichas también están puestas en el negocio agropecuario, donde opera a través de Agrícola La Cascada. Esta sociedad está a cargo de Juan Pablo Silva, quien organiza todos los negocios que se desprenden de ella: la producción de wayú, de uva de vino, cítricos y palta. En el equipo también trabaja Mario Cortés, encargado de la producción de Wayú.
En el área inmobiliaria, su presencia se maneja como una inversión financiera, asociado con desarrolladores de gran tamaño como Fernández Wood. |
| Clemente Eblen: Un toque de oliva |
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Tenía un campo de 50 hectáreas en Curacaví y, tratando de darle alguna utilización, pensó en una alternativa que requiriera poca agua y suelos irregulares. La conclusión fue rotunda, había que apostar por la producción de olivos. “Es que ya en esa época flotaba en el aire el tema del aceite de oliva, que era un negocio emergente, pero interesante”, explica el empresario. “Planté las primeras 20 hectáreas y cuando ya estaba cerca de llegar a las 35 ó 40 hicimos un estudio económico y de factibilidad para ver cuál era la unidad económica que permitía transformar esto en un negocio más interesante y no en algo para pasar el rato”, agrega.
El informe arrojó que para tener una unidad económica atractiva debía contar con más de 100 hectáreas de plantación. Con esa cifra en mano, comenzó la búsqueda de un campo. En septiembre de 2003 compró un fundo de 800 hectáreas llamado San Mariano, cerca del Lago Rapel, en el valle del Maipo. Así expandió a 230 las hectáreas plantadas.
Pero el proyecto Monte Los Olivos siguió creciendo. En 2005 integraron el fundo Las Damas, de 455 hectáreas ubicado en el valle de Colchagua, y en 2006 pusieron en marcha su almazara, con tecnología de última generación, la más moderna de Sudamérica.
Hoy el plan es consolidar la primera etapa del proyecto, el que en régimen –estimado para 2011– producirá 1,2 millón de litros de aceite, casi la mitad de lo que consume Chile en la actualidad.
“Organizamos nuestro proyecto mirando el mercado internacional, exportamos a Estados Unidos, Brasil y queremos expandirnos a otros países de América del Norte; aunque nuestro gran desafío es llegar al mercado asiático”, comenta Eblen.
Cuando esté consolidada esta aventura empresarial, con todas las líneas operativas, habrá significado un desembolso de 15 millones de dólares. Hasta ahora los dividendos no han sido menores, con su marca MonteOlivo participando en cuatro concursos internacionales y ganando cuatro galardones, “no los mejores premios, pero son reconocimientos que nos abren las puertas”.
Un avance para una empresa que partió de la nada. “Empezamos a buscar y preparar gente, ingresó Manuel Urmeneta como gerente comercial, pero inmediatamente tuvo que ir a Italia y España a estudiar los procesos y el mercado. Nuestro ingeniero agrónomo y yo hicimos el Diplomado de la Universidad de Chile en aceite de oliva, hemos estado en las ferias, tomando cursos en Italia. Así se fue armando la empresa”, reflexiona. |
| Jorge Eblen y el cultivo de moda: los arándanos |
La firma fue creada en 1992, cuando el cultivo de arándanos prácticamente no existía en el país. Su objetivo inicial era producir berries de primera calidad y comercializarlos a compañías exportadoras locales. Sin embargo, con el tiempo no solo creció en producción, sino también comenzó a empacar, comercializar y exportar los productos de otros agricultores con altos niveles de calidad.
La exportación en la última estación alcanzó las 500 toneladas, cifra que esperan elevar a 2.000 toneladas en un horizonte de cinco años. En este emprendimiento, Jorge Eblen cuenta con el apoyo de Matías Rodríguez, gerente general de Patagonia Food. En el último tiempo incorporó a sus negocios a su sobrino, Francisco Benedetto Eblen, quien se desempeña como asesor financiero, a la vez que lo asesora y apoya en nuevos proyectos y negocios diferentes al cultivo de arándanos. |