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Artículo correspondiente al número 197 (26 de ene al 25 de feb 2007)
Ya en tierra derecha, Turistel –que era desarrollada por Publiguías para la Compañía de Teléfonos de Chile– sufrió un nuevo revés. A principios de los 90, cuando Telefónica de España entró a Chile, se dio cuenta de que era Roberto Edwards quien editaba Publiguías (más conocidas como Páginas Amarillas). Pero como este era un negocio que la compañía controlaba en todos los países donde estaba presente, hicieron lo imposible para que Edwards les vendiera Publiguías. Y como el empresario sabía negociar, impuso una condición: quedarse con Revista Paula y Turistel.
Hace cuatro años, Edwards vendió Turistel a Copesa. Antes, incluso, de vender la Revista Paula. Hoy el conglomerado de medios edita la guía Turistel y una serie de productos que se han creado con los años.
-Hoy como productos de línea tenemos Turistel Chile y Argentina (aunque ese proyecto está parado). Además existen 10 guías de destino bilingües enfocadas más al tema de los deportes y las actividades al aire libre. Al mismo tiempo, estamos trabajando en la segunda edición de Chile Experience, una guía en inglés de 600 páginas. Y existen productos tan novedosos como la geografía del sabor, que mezcla la geografía con todas las recetas y productos de Chile -explica Tomás Sánchez, gerente editorial de Turistel.
En este nuevo esquema Jorge Sánchez oficia de director asesor de una compañía que permanentemente se está reinventando. De hecho, Rutas y Guías, como se llama la división (que contiene a Turistel y todos los productos), está trabajando codo a codo con Ricardo Astorga para lanzar próximamente la Ruta de Chile.
¿Qué más se puede decir? Hay Turistel para rato.
¿Quién es Pino?
Jorge Sánchez nació en 1929 en Santiago y estudió en The Grange School. Tras recibirse de arquitecto, “Pino” (como se le conoce en el mundo de las artes) decidió dedicarse a la docencia y se ha transformado en un verdadero icono en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica de Valparaíso. Incluso durante años se hizo cargo de la Escuela de Diseño y hoy está a cargo del Centro de Estudios Patrimoniales.
En 1969 fue uno de los precursores de la Cooperativa Amereida, en la Ciudad abierta de Ritoque, una ciudad experimental que reúne a un grupo de arquitectos y en donde él tiene su casa que es una obra de arte, que confirma que la cáscara no es la esencia de las cosas.
Viudo de Sara Mena, padre de seis hijos y abuelo de 25 nietos, “Pino” rehizo su vida con Carmen Luz Donoso, también viuda. Ambos ya llevan varios años juntos y ella ha sido una estupenda compañera de viajes.
-¿De dónde le viene este espíritu aventurero?
-No tengo idea, aunque le cuento que el otro día descubrí que Alberto Risopatrón, el gran geógrafo chileno que participó en la división de límites con Argentina, es pariente mío. No sé por qué mi papá era sedentario.
-Curioso...
-Aunque pensándolo bien, puede haber otro antecedente... Cuando salí del colegio me fue mal en
Bachillerato y tenía que volver a estudiar, así que antes de eso organicé un viaje con cinco amigos. Ninguno jamás había tenido carpa, así que partimos a comprar una a San Bernardo de las que daba de baja el Ejército. Compramos unas cantimploras y unos paños, que oficiaban de carpas y salimos… Estuvimos un mes fuera. Fue inolvidable.
-¿Cuál es el lugar de Chile que más le gusta?
-Es tan difícil decirlo... Por ejemplo acabo de estar en Isla de Pascua, que no es un lugar bonito, pero que me emociona. O Caleta Tortel, en la Carretera Austral al fondo, que es un lugar insólito, donde los seres humanos inventaron una manera distinta de vivir... También me encanta Chiloé, una zona que hoy me preocupa porque está lleno de caminos que han significado que los lugareños estén perdiendo la noción de la navegación... En fin.