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Los Bemberg al acecho

Artículo correspondiente al número 253 (29 de mayo al 11 de junio de 2009)

 

Mas de cien años de historia empresarial corren por las venas de Jacques Louis de Montalembert. Es uno de los herederos del imperio económico que construyeron los Bemberg y creador de la mitica frase: “estar en otra es estar en Becker”. Mas activo que nunca, sigue de cerca la evolución del mercado chileno, porque le entusiasma su presencia en La Polar y porque por su cabeza rondan algunas ideas de negocios que le gustaria concretar. ¿Rubros? Por ahora, negocia una alianza en el ámbito vitivinicola. Desde Buenos Aires, por Sandra Burgos.


En pleno corazón de Buenos Aires, en el microcentro –como dicen los trasandinos– se encuentra el centro de operaciones del grupo Bemberg. Ahí, en plena Avenida Perón, se toman las decisiones sobre gran parte de las inversiones de una de las familias más reconocidas a nivel mundial por sus intereses en el negocio financiero, industrial, inmobilia-rio y vitivinícola, expandidos por Lati-noamérica, Europa y Estados Unidos.

En Chile, el apellido tampoco pasa inadvertido. En los 90 se hizo ampliamente conocido con la irrupción de la marca Becker en el negocio cervecero local y su popular slogan “estar en otra es estar en Becker” quedó incrustado en el ADN de los chilenos. La inversión la realizaron a través de Quilmes, la famosa firma trasandina a través de la cual controlaban la naciente Cervecerías Chile y que vendieron en 2006 a la belga-brasileña InBev.

Pero esa no fue la primera incursión del grupo en Chile. Jacques Louis de Montalembert, uno de los miembros más activos de la familia, ex presidente de Quilmes y responsable de acuñar la célebre frase de Becker, confidencia que hace muchos años habían puesto los ojos en este lado de la cordillera.

“La verdad es que yo quiero mucho a Chile. A principios de los 70 hice bastantes amigos chilenos, tanto así que a partir de 1974 y durante 15 años fuimos todos los veranos a Zapallar con mi familia y todos los inviernos, a La Parva. De hecho,
tengo muchos más amigos chilenos que argentinos”, cuenta desde el living de su oficina, donde recibe a Capital junto a Jean-Pierre Thibaud, su amigo y socio en la Bodega Ruca Malén, una de sus inversiones a título personal.

Dicen que la primera oportunidad de negocios en el mercado chileno se les presentó a mediados de los 80, cuando el grupo Cruzat puso en venta su participación en CCU. “Estábamos muy interesados en comprarla, pero no pudimos porque el grupo Luksic adquirió antes bastantes papeles de la deuda (tenían pasivos por cerca de 250 millones de dólares) y a nosotros, que éramos muy conservadores, nos dio un poco de miedo entrar”, recuerda.

Descartada la alternativa de CCU, los Bemberg decidieron atacar directamente el mercado a través de Cervecerías Chile, con Becker como caballito de batalla. Pero ese no fue el único intento de los Bemberg por alcanzar una participación mayor en el negocio cervecero chileno. Cuenta Jacques Louis de Montalembert que, tal como en su minuto sellaron una alianza entre Quilmes y AmBev –la filial brasileña de la multinacional InBev–, intentaron hacerlo con CCU antes de que estallara la crisis argentina de 2001.
“Tratamos de hacer una alianza con CCU-Anheusser Bush y Heineken, pero con esa crisis Anheusser Bush salió y no pudimos concretarla. Habíamos organizado un asunto potente, con un share importante”, asegura.

Así las cosas, el entusiasmo por incrementar su presencia de negocios en Chile estaba muy vigente cuando surgió la posibilidad de ingresar a la propiedad de La Polar, la multitienda controlada por el fondo de inversiones Southern Cross y que hoy representa, por lejos, una de las inversiones más importantes del grupo en América latina.

Fueron los titulares del mismo fondo los que invitaron a los Bemberg a participar en La Polar. “Yo fui el presidente de Quilmes Industrial (Quinsa, la sociedad controladora de Quilmes) durante 10 años”, especifica Jacques Louis de Montalembert. Y resulta que Norberto Morita, chairman y socio fundador de Southern Cross, fue ni más ni menos que el CEO de la cervecera. “Cuando Morita dejó la compañía creó su fondo y mi familia fue el primer inversionista... y lo seguimos siendo. Después de eso vino la oportunidad de invertir directamente en La Polar, para lo cual nos juntamos todos los primos y participamos como grupo Bemberg”, describe.
“El fondo de Norberto Morita es muy exitoso y lo hace muy bien. La Polar fue una excelente inversión. Si bien el mercado, con la crisis, ha castigado al retail, para mí los sectores socioeconómicos D y E son los mejores pagadores y, por lo tanto, los riesgos no son tales. Yo tengo mucha fe en La Polar y ahora el mercado está empezando a entender que es un buen negocio”, puntualiza.



Juntos, pero no revueltos


Los orígenes del grupo Bemberg se remontan a fines de 1800, cuando el inmigrante alemán Otto Bemberg dio inicio a lo que se convertiría en un verdadero imperio cervecero. Tuvo cuatro herederos, pero fueron los sucesores de éstos y, especialmente, los de su hijo Otto Sebastián quienes contribuyeron en la construcción de la fortuna.

Otto Sebastián aportó cinco hijos: Otto Eduardo, Federico Otto, Luis Emilio, María Rosa y Jorge Mario. De los cuatro primeros surgieron las familias que hoy llevan las riendas del grupo: los Miguens Bemberg, los Sainz de Vicuña, los De Ganay y los de Montalembert. De esta última familia, Jacques Louis es la cabeza.

El empresario comenta que tras la venta de Quilmes –que les significó una ganancia cercana a los 1.800 millones de dólares (600 millones en 2002 y otros 1.200 millones en 2006)–, las operaciones más relevantes del grupo quedaron en Estados Unidos y Europa. “Como grupo Bemberg tenemos una empresa que se llama Quilvest, que es luxemburguesa pero con sede en París; y una oficina muy importante en Nueva York. Tenemos especialmente inversiones de private equity a través de un fondo e inversión directa en empresas. Después contamos con actividades financieras, con un banco en París y otro en Suiza”.

El portafolio de los Bemberg incluye los fondos de inversiones BISA, Quilvest, Los Manantiales, Golden Wing, Excelence y Financiera Streamliner, con negocios en Asia, Estados Unidos y Europa. Entre sus inversionistas predomina el acento europeo por sobre el argentino y, de hecho, la mayoría son franceses. Sus títulos cotizan en las bolsas de Luxemburgo y Nueva York.

A través de estos fondos, su participación en empresas es amplia y diversa. Una de las más conocidas –y con presencia en Chile– es Caro Cuore, la firma de lencería más importante de Argentina, de la cual BISA controla el 60%. Su compra la concretaron a fines de los 90, tras lo cual iniciaron un agresivo plan de expansión que tiene a la marca con presencia en 16 países, incluyendo España, Sudáfrica, Inglaterra, Italia y Arabia.

Quilvest es una sociedad holding que cotiza en la bolsa de Luxemburgo, con subsidiarias que concentran sus actividades en inversión de capital riesgo a nivel mundial y que manejan activos por más de 8 mil millones de dólares. A través de este fondo, los Bemberg son accionistas de MCH Private Equity, el que –a su vez– tiene presencia en +VISION, el segundo grupo óptico de España en cuanto a puntos de venta (335 ópticas asociadas y 7 ópticas propias).

El mismo paraguas les permite participar en la propiedad del fabricante de material rodante ferroviario Talgo, especialista en diseño y fabricación de trenes de largo recorrido y de alta velocidad (AVE). Posee cinco plantas de fabricación y mantenimiento de trenes en España, junto con actividades de explotación, mantenimiento y fabricación en países como Alemania, Estados Unidos, Finlandia y Kazajtan.

Y si se trata de seguir profundizando en sus inversiones, dignas de destacar son IQAP Colorpoint, líder europeo en la fabricación de concentrados de color y aditivos (masterbaches) para la industria plástica y textil, y Nutricafés, la tercera productora y distribuidora de café en Portugal por volumen de ventas, con una creciente presencia en España.

 


Ruca Malén realizó su primera cosecha en 1999, produce cerca de 600 mil botellas y su meta es llegar al millón. Las instalaciones contemplan un restaurante que ha sacado aplausos.

 



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