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Los aprontes 2009 de Melnick

Artículo correspondiente al número 246 (20 de febrero al 5 de marzo de 2009)


Que el año estará marcado por las elecciones presidenciales nadie lo duda. Pero la clave está en determinar cuales serán las temáticas que definirán el debate, cuanto golpeará la crisis económica y que candidato tendrá la capacidad de navegar mejor en esas aguas. Pistas y no proyecciones que Capital pone a su disposición de la mano del agudo análisis de Sergio Melnick.


La frase está repetida, pero su génesis es menos conocida. Corría 1992 y el entonces candidato demócrata Bill Clinton mostraba pocas posibilidades de vencer en las elecciones al experimentado George Bush (el padre). Fue entonces cuando su estratega de campaña, James Carville, pegó un cartel en las oficinas del comando en que marcaba los puntos que debía destacar el discurso de Clinton para ganar: el cambio versus la continuidad, no olvidar el sistema de salud y, la más conocida, “es la economía, estúpido”.

La anécdota sirve para recordar que los triunfos electorales se consiguen cuando un candidato consigue llevar el debate al ámbito que más le acomoda y que, al mismo tiempo, más incomoda a su contrincante. Pero esas temáticas no se imponen desde la nada, sino que surgen de los acontecimientos que van marcando la agenda a nivel económico, político, social y cultural.

Sin pretender adelantar qué candidato tendrá la mejor performance en las elecciones presidenciales, en Capital sí decidimos colaborar a identificar las temáticas y hechos que marcarán el año y hasta qué punto éstos favorecen a cada candidatura. Un esfuerzo que no podíamos asumir solos, por lo que contamos con el análisis de Sergio Melnick.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


El escenario



Es un año complejo. Hay mucho sobre la mesa de las apuestas. Por de pronto, el control del poder ejecutivo y del legislativo. Pero también está toda la economía en jaque. Después de 20 años en el poder, parece natural que exista desgaste. Si a eso le sumamos serios problemas de gestión, junto a eventos de corrupción y conflictos de liderazgo, la pugna será mayor, considerando que la probabilidad de alternancia aumenta de manera exponencial. Así lo indican las encuestas, aunque ello no es garantía de nada.

Por otra parte, en la Concertación el desgrane es incipiente. Primero fueron Schaulsohn y Flores, del PPD. Luego, Adolfo Zaldívar y compañía por la DC y, finalmente, Arrate y Navarro por el PS, a los que se suma una nueva categoría de díscolos liderada por Enríquez- Ominami.

Levantada la lógica binominal en los concejales, la Concertación fue en listas separadas y en alianza por omisión con el PC. Los candidatos de izquierda a la presidencia se bajaron y Frei es tomado a regañadientes por algunos sectores del bloque oficialista. No hay que olvidar que cada coma cuenta en la presidencial, que se gana con diferencias de no más de 250.000 votos.

En la Alianza, el escenario aparece más ordenado, pero no color de rosa. El “afecto societario” no está consolidado. En tanto, el proyecto Piñera es más amplio que el tradicional del conglomerado y eso significa que debe acomodar cupos a nuevos aliados. ¿Quién los cederá? ¿La UDI o RN? Las negociaciones de la Concertación con el PC apuntan al doblaje en varios distritos y circunscripciones y eso facilita las negociaciones. Finalmente, está abierto el tema de Piñera y sus empresas, cuya solución puede traer ruido, según se vaya dilucidando. Sin duda, será un año de pasiones y campañas duras, personalizadas.



Los hitos del camino



Hay dos etapas básicas en esta campaña: una va de marzo a agosto y la otra, de septiembre hasta la elección, que es el tranco final. Como vemos en el cuadro, el camino está lleno de oportunidades y obstáculos, según sea el caso.

Algunos componentes críticos


A. Primero, hay una cantidad de temas en el tapete, que se heredan del pasado, particularmente del último año. Por ejemplo, el financiamiento del Transantiago, las leyes en curso (muchas), temas judiciales pendientes o medidas gubernamentales ya adoptadas que se materializan en el año (ejemplos: nuevas patologías en el AUGE, aumento en los empleos de emergencia y otros similares).

B.
Hay, además, efemérides o actos institucionales que siempre marcan la agenda. Por ejemplo, la ley de Presupuestos en septiembre, que este año será crucial; la entrega de cifras oficiales (empleo, inflación y crecimiento); los resultados de empresas, el mensaje del 21 de mayo y así. El manejo inteligente, anticipado y oportuno de “la línea de tiempo” será fundamental.

C. Hay tendencias que resultan de la contienda tradicional y otras que corresponden a las fechas. Por ejemplo, la contaminación de Santiago (que abarca desde elementos técnicos hasta la capacidad de atención en los consultorios), los pagos de impuestos, patentes y colegios. Las tradicionales protestas estudiantiles de abril o mayo. En este período también se definirán las plantillas parlamentarias, que serán “a cuchillo”.

D. Están, por cierto, las estrategias políticas que moverán temas tanto de defensa como de ataque. Esto ocurrirá a nivel personal y de coalición. El tema dinero-política, corrupción, alianza PC, dictadura, gestión y otros campearán.

E. También estarán los pronósticos de los analistas, particularmente en economía. Esto cobra relevancia en un año de crisis, en que el gobierno tratará de “crear expectativas positivas” dando mejores pronósticos que los evidentes. Así le ha pasado sistemáticamente al ministro Velasco.

F. Un espacio preponderante ocuparán las encuestas. En Chile hace rato que una buena parte de ellas dejaron de hacerse para medir y se hacen para “influenciar”.

G. No faltarán los temas internacionales. Sin duda, el desempeño de China será crítico para el cobre y el petróleo. Además, la evaluación de los primeros meses de Obama será determinante en el alcance de la crisis. Por otra parte, las tensiones que surgen del referendum en Bolivia nos van a rebotar, al igual que el posible default de Argentina que se espera para fin de año. A propósito del nuevo presidente de EEUU, un factor que puede ser clave para las candidaturas es quién consigue asimilarse más a Obama y quién logra reunirse con alguno de sus asesores (ya que se ve imposible llegar directamente al personaje).

 



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Publicado Lunes 23 de Febrero, 2009 - 12:50 hrs

AQUÍ HOUSTON 
 
"Estoy preocupado", dijo el presidente de una importante compañía. 
Pero si tú siempre estas "pre y ocupado" replicaron otros directivos 
que le acompañaban. Esta vez es algo muy diferente "La crisis que se 
nos viene trae muchos problemas inéditos, cuya solución no conocemos, 
es como el viaje a luna", señaló con ceño fruncido. Esta afirmación 
nos llevó a estudiar dicho emprendimiento en busca de algunas 
lecciones. 
 
Recordando la gran hazaña de la conquista de la Luna, llama la 
atención la pesimista visión de Michael Collins capitán de la misión 
Apollo. En sus sueños previos al despegue, relata que sus pensamientos 
eran grises: «Hay tantas cosas que nos pueden salir mal» comentaba... 
Armstrong y Aldrin en cambio tenían una visión algo más optimista. 
El comandante Collins soñaba que sus compañeros de viaje, después de 
alunizar no lograban remontar vuelo con el Águila para volver a su 
nave madre. Oía voces de mando implacables: «Comandante Collins, Aquí 
Houston. Olvídese de la tripulación y salve su propia vida. Regrese 
solo al planeta Tierra ahora» Quizás, esas aprehensiones le hicieron 
prepararse aún con mas ahínco para fallar en nada en la misión 
espacial que se le había encomendado. Misión que al igual que la 
crisis económica actual era una verdadera mano de póquer o ruleta 
rusa. 
 
Una primera lección, los pesimistas también pueden triunfar en 
condiciones adversas. Muchos sobre optimistas en cambio fracasan, al 
enfrentar situaciones complejas subestimando las dificultades del 
problema. Se aprende del caso "Aquí Houston" que una dosis de 
pesimismo y temor no está mal, ayuda y es buena consejera en la 
búsqueda de mejores soluciones a situaciones nuevas y complejas. Algo 
de escepticismo y duda lleva a no arriesgar mas de lo necesario y 
pensar mejor las decisiones. 
 
En relación con el desconocido escenario económico que hoy enfrentamos 
y el que está por venir, muchos directivos dicen estar "apretando la 
guata" mas que nunca en su vida empresaria. Ingresamos al parecer a 
la "tormenta económica perfecta". Algunos no se dan cuenta que aún 
estamos en la calma que precede la tormenta y que solo hemos oído 
sus primeras ráfagas. 
 
Llamó la atención ver a demasiadas autoridades y también a muchos 
gerentes con responsabilidades superiores sobre lo que vendrá de 
vacaciones quizás bien merecidas el último verano, como si nada. 
Eufóricos frente a las olas y montañas se les ve monitoreando a la 
distancia estos importantes asuntos a través de su blackberry como 
émulos de Obama. Son los tiempos modernos señalan a sus acompañantes. 
Otras y otros, se divierten en viajes faranduleros al exterior o están 
mas ocupados de quienes serán los candidatos en vez de estar 
trabajando para sacar adelante a Chile y asegurar la sobre vivencia de 
sus empresas, inconscientes de las dificultades de esta inédita 
crisis. 
 
Se escucha en las conversaciones del quincho como dicen los 
argentinos: "Esta es solo una crisis mas", "Si es parecida a la que 
tuvimos el año 82, a fines de los 90 y el 2002" o "Ya tenemos el 
cuero duro". Con estas afirmaciones autocomplacientes muchos gerentes 
se tranquilizan a sí mismos, otros quizás se creen inmunes o se auto 
engañan en la esperanza que el estado o un milagro les ayudará a salir 
de este entuerto. No pocos son los que juegan "el juego del optimista 
empedernido". Su fórmula de éxito se refuerza con la teoría mas 
taquilla del verano: "Toda crisis es una oportunidad". Por otro 
parte, los altos funcionarios públicos miran más tranquilos lo que 
viene en la seguridad de sus cargos y sueldos estables independientes 
de lo que pase en la economía y las empresas. 
 
La procrastinación abunda a todo nivel y muchos responsables no toman 
decisiones, que bien saben se deben tomar. Con la excusa que se está 
en espera mejores condiciones para invertir, siguen dejando la tarea 
para después de Marzo. Comprensible es el temor a lo desconocido, que 
paralogiza incluso a los más campeones del crecimiento anterior. 
Ahora en cambio, hay que salir a vender, exportar en nuevos mercados y 
no esperar que la demanda y las ordenes de compra lleguen solas a la 
oficina. 
 
Así las cosas, muchos analistas económicos, asesores financieros, 
periodistas, políticos, ejecutivos, autoridades y empresarios tienden 
a sobre simplificar la dura realidad que se nos viene y se aferran - 
cual varita mágica- a simples fórmulas como que: "Hay que bajar las 
tasas" y que "Los bancos deben soltar un poco la mano con los 
créditos". ¡Ojalá fuera así de simple!. 
 
Hemos recibido una docena de mail como respondiendo a nuestro 
escepticismo de que no existe una solución tan trivial y fácil a la 
crisis presente. No creemos en la afirmación de que siempre "Una 
crisis es una oportunidad"; frase de moda en una reflexión imputada 
a Einsten. Lamentablemente, quienes imaginan haber encontrado una 
llave mágica en dicho inteligente planteamiento, olvidan que para dar 
solución a los intrincados problemas de la física el mismo Einsten 
invirtió mucho tiempo, esfuerzo y estudio. Lo mismo, pensó bastante 
antes de escribir la reflexión salvadora sobres la crisis que se le 
adjudica y que algunos tratan de aplicar mecánicamente a la situación 
presente. De estar vivo, Einsten con su inteligencia de seguro hoy nos 
recomendaría algo muy distinto. 
 
Las medidas anunciadas por el gobierno son en su mayoría: paliativas, 
reactivas e insuficientes. Nada se lee y escucha sobre "planes 
proactivos mayores" a largo plazo para aprovechar las verdaderas 
oportunidades, que si vendrán en las etapas posteriores a la crisis. 
Después del término del caos de la "tormenta económica perfecta", se 
nos viene una nueva economía con un tremendo crecimiento que dejará 
obsoletos miles productos, servicios y tecnologías. En muchos casos 
recomendamos liquidar los stocks de productos y servicios caducos 
(autos, computadores, televisores, teléfonos de vieja generación y 
viejos modelos) y reciclar a sus ejecutivos lo antes posible e 
invertir en nuevas las nuevas tecnologías que vienen. Muchas 
industrias notables y exitosas en el pasado van a desaparecer o 
refundarse innovadoramente. Esto requiere inversión, creatividad 
emprendedora, con visión de plazo largo y trabajo en equipo e integrar 
la diferencia. 
 
Para enfrentar un problema inédito y tan complejo, como lo es la 
actual crisis se requiere quizás tanto o más trabajo que el usado para 
enunciar la teoría de la relatividad. Albert Einsten reflexionó y 
buscó incansable sus complejas respuestas y simuló muchas alternativas 
antes de encontrar la correcta. Como siempre suele suceder, una vez 
resuelto el problema todo parece fácil y obvio. Es como ver la 
resolución de una integral triple o el mismo escrito "Toda crisis es 
una oportunidad". Se ve tan fácil que su simplicidad induce a graves 
equívocos y errores. Miles de estudiantes fracasan pues estudian solo 
los ejercicios que ya han resuelto sus profesores en clases o trabajan 
con aquellas guías que adjuntan los resultados correctos y entonces 
ellos –astutamente- miran la respuesta antes de haberlas resuelto. 
Para decepción de los amigos del Rincón del Vago, la pregunta que los 
viejos profesores ponen en el examen según una larga tradición 
académica siempre será diferente o nueva. 
 
La energía y la materia -al igual que el capital en los mercados- no 
se pierde, solo se transforma o cambia de estado; de propietario en 
el caso de los negocios. Es lo mismo que veremos al final del túnel de 
esta "tormenta económica perfecta". Por otra, parte los Bancos 
Centrales y los Ministerios de la Hacienda poco contribuyen - cuál 
locademia monetaria - intentan apagar el fuego de la inflación y o la 
caída de la demanda bajando y subiendo tasas, casi siempre a 
destiempo y sin poner control y atención a la especulación 
fraudulenta. Normalmente deciden mas guiados por consideraciones 
políticas o presiones como hoy devela avergonzado -el hasta hace muy 
poco idolatrado e infalible- Greenspan en sus últimas entrevistas. 
 
Algunos economistas mas aplicados frente a la incomprensión de los 
fenómenos inéditos de esta acelerada economía -global estafada y 
fuera de control- se van a escudriñar la historia. Revisan y 
exhaustivamente una vez mas las crisis de décadas pasadas y sus viejos 
modelos en busca de respuestas, que nada tiene que ver con la nueva 
realidad post global de la nueva tierra económica que vivimos. En 
resumen: "Nunca te podrás bañar dos veces en el mismo río" y "Cambia 
todo cambia". 
 
Las universidades mal no lo hacen con una conciencia crítica ausente y 
con muy poca investigación sobre todos estos aconteceres. Quizás por 
falta de recursos y la necesidad urgente de autofinanciarse mas se 
dedican a hacer clases y poco investigan la micro, macro y 
global-economía. Sus profesores mas bien especulan sobre posibles 
causas al igual que un lego con mas conceptos, pero sin sustentos 
objetivos. 
 
Estas formas equivocas de pensar para resolver la problemática 
económica y de gestión de empresas, mirando por el retrovisor, nos 
evocan la obra a "Mi madre" del un poeta chino radicado en Europa el 
siglo pasado. La escribió para tratar de explicar a los occidentales, 
la gran complejidad de la sociedad china. Muchos Europeos de 
entonces, asociaban ese lejano país a imágenes simplistas. Chinos con 
sus clásico sombreros y sus largas colas y túnicas sin entender nada - 
según él - de su compleja y milenaria cultura, la cuna de sus 
antepasados familiares remontados a la dinastía Ming. 
 
La mente de ser humano al parecer frente a la incapacidad de entender 
lo nuevo o de no saber, "sobre simplifica" toda realidad desconocida, 
asociando lo ignorado con los viejos conceptos. El cerebro relaciona 
todos los nuevos input a los preceptos, imágenes y modelos subyacentes 
del pasado. La historia domina la química de las neuronas hasta que 
aprende y hace consciente que está en presencia de algo distinto. El 
"desaprendizaje" para estos tiempos es muy lento en el ser humano. Así 
al comienzo de cualquier cambio nos aferramos a lo que ya conocemos y 
nos resistimos a aceptar lo diferente tal como es. Nos cuesta 
demasiado desechar nuestras conocidas respuestas y seguimos tomando 
las mismas decisiones que en el pasado. Lamentablemente, nuestras 
mejores soluciones y aciertos pretéritos son inservibles para las 
situaciones inéditas que se nos viene en todas las industrias y 
sectores de la nueva economía. Preferimos auto engañarnos con la 
tranquilidad aparente de lo ya conocido. 
 
En las crisis no hay sorpresas, solo hay sorprendidos y rezagados en 
aceptar los cambios. Cuesta ver la nueva realidad emergente tal como 
es y no como creemos o quisiéramos que fuera. Seguimos mediatizados 
por nuestros antiguos paradigmas. Un ejemplo, que ilustra la 
resistencia a lo nuevo es la historia de una vieja abuela indígena en 
un verano de los años 70, que relajadamente contaba que en Santiago 
había unas casas muy altas construidas unas sobre otras. Su poética 
imagen -lejos de la compleja realidad- era la maravillosa y 
simplificada respuesta de su mente, a partir de sus conocimientos 
previos, para imaginar y describir lo que eran los desconocidos 
edificios. 
 
La realidad no es el modelo ni tampoco el lenguaje que trata de 
representarla. Pensando con esquemas mentales del pasado o el "viejo 
cableado", como dicen los computólogos, se pueden cometer graves 
errores de juicio y de toma de toma de decisiones si el desaprendizaje 
del pasado no ocurre rápido. 
 
Lección segunda: la experiencia del pasado es necesaria de ser 
considerada, pero es poco útil para resolver problemas inéditos. No 
basta ya con aprender, hay que aprender a desaprender. Cuidado con la 
trampa que nos tienden nuestros modelos y formatos de raciocinios 
preferidos de los tiempos pretéritos. Antes de revisar la realidad 
revisemos también los modelos que se aplicamos para interpretarla como 
señalan los doctores ingenieros del M.I.T. 
 
Lo que viene en esta crisis, que empezamos a vivir, no es materia 
conocida por nadie y requiere mucha investigación, estudio, 
concentración y análisis riguroso e innovación. Una verdadera perdida 
de tiempo para algunos. 
Las decisiones a partir de la crisis económica perfecta serán más 
complejas e inciertas que en el pasado, al igual que la novel misión 
a la luna del comandante Collins. Nos moveremos en incertidumbre 
máxima y en terrenos económicos desconocidos. 
 
La crisis -causada en parte por millonarias estafas sociales- de la 
que solo se han percibido sus primeros síntomas es como una 
enfermedad desconocida. Hay muchos médicos de cabecera probando sus 
nuevos tratamientos y experimentando medicinas económicas, le 
acompañan varios brujos y cuenteros que hacen de la crisis un buen 
negocio. Al parecer estos últimos leyeron tempranamente a Einsten: 
¡Toda crisis es una oportunidad! Como buenos adelantados: crearon la 
crisis, crearon la oportunidad y se lo robaron todo. 
Aún no sabemos de querella alguna por parte del estado chileno, contra 
quienes resulten responsables de los impactos del dolo de estos 
adelantados que afecta a nuestros ciudadanos y empresas. 
 
La probabilidad de salir incólumes, ganadores y sanar los males que 
trae la "tormenta económica perfecta" desafortunadamente no es muy 
alta para la mayoría de las personas y empresas. Todos saldremos 
mojados o al menos despeinados, pero al igual que el retorno de los 
astronautas a la tierra, existe una probabilidad de éxito y no debemos 
desperdiciarla. Como dice el lenguaje juvenil "Hay que ponerse las 
pilas", claro que no al revés y así no funcionan. 
 
La crisis solo se podrá superar sobre la base de un trabajo analítico 
permanente y mucho estudio y seguimiento a su evolución. A lo 
anterior, se debe sumar el coraje para manejar los aspectos tácticos. 
Se requerirá de un esfuerzo casi heroico de directivos y el personal 
de las empresas públicas y privadas para sacar adelante la estrategia 
elegida, nada será fácil. 
 
Es muy importante dejar operar los mercados y a la vez contar con 
planes detallados para enfrentar los nuevos futuros alternativos, 
múltiples y cambiantes que se nos vienen. Cierto que algunos 
ejecutivo se han quedado paralogizados esperando instrucciones de su 
casa matriz -en Houston- frente a los nuevos sucesos. Hay que 
ayudarlos. Siguen respondiendo al igual que en el pasado. Cuidado con 
los que están escondiendo la cabeza, esperando que pase la tormenta 
económica perfecta o con los que solo cuidan la pega o los que 
pregonan a los cuatro vientos que "la mejor alternativa es hacer nada" 
y siguen esperando y esperando sin tomar decisión alguna. 
 
Afortunadamente, otro segmento de directivos se ha tomado el asunto 
muy en serio y tienen bastante adelantada la tarea para salir 
victoriosos para retornar sanos y salvos a la nueva tierra económica 
más maduros como los hombres que retornaron de la Luna. Son muchos 
los adelantados y estrategas silenciosos que están trabajando a la 
altura de los acontecimientos. La crisis económica perfecta 
ciertamente marcará un antes después en muchas empresas y en Chile 
como el histórico viaje de Collins. 
 
Para darle contexto a la afirmación de Einsten, es bueno recordar que 
el modelo más simples de análisis estratégico que se ha vulgarizado, 
contempla no una sino cuatro alternativas. Este modelo de estrategia 
combina: "oportunidades asociado a las fortalezas" que se poseen" y 
"amenazas que se asocia a debilidades". Hay que ser metodológicamente 
estrictos y ver en cada caso cual es la acción más recomendable, según 
el estado original que determine el diagnóstico. 
 
MATRIZ ANALISIS DE CRISIS (MAC) 
 
Fortaleza Debilidad 
 
Oportunidades "Einsten"(1) 3 
 
Amenazas 2 4 
 
Además de este modelo -muy básico- hoy existen "modelos y sistemas 
expertos" mas avanzados que se pueden ajustar para incorporar la 
complejidad pertinente a cada caso. Estas nuevas tecnologías 
estratégicas permiten trabajar con variables múltiples y ponderadas el 
análisis de decisiones y tácticas. En estos tiempos no se puede 
pretender alunizar a mano solo con un: ¡Vamos dele, dele! y sin Gps. 
Estas metodologías más avanzadas que incorporan cientos de variables 
son de gran ayuda para a monitorear la gestión de crisis y 
anticiparse en forma no reactiva a la nueva tierra económica. 
 
Einsten tenía razón cuando afirmaba que toda crisis es una 
oportunidad. Ciertamente lo es... pero, para aquellos que si tienen la 
fortaleza adecuada a partir del diagnóstico inicial. Mas su escrito 
crisis/oportunidad omite que también la crisis es una tremenda 
amenaza para la debilidad como puede observarse en la matriz (MAC). 
 
Finalmente, no olvidemos que Einsten no era un experto en estrategia 
ni economía, de serlo quizás se habría equivocado en sus predicciones 
dirían los críticos a esta profesión tan necesaria y contradictoria 
como lo es la abogacía, la astronomía o la medicina donde los 
equívocos se pueden pagar con la vida. 
 
Podemos rescatar mucho del escrito de Einsten: el espíritu de luchar y 
crear nuevas soluciones, el buscar respuesta innovadoras no obvias, 
auscultar visiones, tomar decisiones oportunas, hacer cambios y 
aprovechar las fortalezas y talentos. 
El necesario optimismo que Einsten motiva nos pone mas cerca de la 
sobre vivencia y el éxito pero no la garantiza. Ojalá que al término 
de la crisis económica perfecta para el bicentenario podamos afirmar: 
"Un gran paso para Chile, nuestras empresas y las personas". 
 
Omar Villanueva Olmedo 
Director 
OLIBAR Consultores Int'l 
-desde 1972 en Chile think tank management, business & development-

 
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