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Artículo correspondiente al número 240 (31 de octubre al 13 de noviembre de 2008)
Apoyado en la idea de que el pensamiento positivo atrae el éxito, lo que comenzó como un documental rechazado por el canal que lo produjo en 2006 se transformó con el tiempo en un fenómeno editorial que ha vendido 8 millones de ejemplares, desatando fanatismos y fuertes críticas. En Chile la tendencia arrasa en Internet y agrupa a miles de seguidores dispuestos a pagar 40 mil pesos por escuchar una charla de estos nuevos gurús. Por Marcelo Soto
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Max Plank, considerado el padre de la teoría cuántica, debe estar revolcándose en su tumba. Sucede que de un tiempo a esta parte un regimiento de conferencistas, seudo científicos, sicólogos, expertos en motivación personal y toda clase de gurús alternativos se han apropiado de la palabra “cuántica” para vestir con ropaje académico una serie de lugares comunes y teorías místicas bastante conocidas sobre autosuperación y pensamiento positivo.
¿Ha escuchado hablar de El Secreto? Si no ha visto gente leyendo el libro en el Metro, si nadie le ha comentado sobre la Ley de la Atracción ni se ha topado con vendedores en la calle ofreciendo ejemplares piratas de la obra, puede que usted viva en otra planeta. Porque El Secreto es la nueva moda, el fenómeno editorial más importante por estos días, que ha dado origen a un lucrativo negocio. Un cruce entre El código Da Vinci, Star
Wars y La ciencia de hacerse rico.
El cuento parte en 2006, cuando Rhonda Byrne, una productora de TV australiana, lanzó un documental llamado El Secreto, donde afirma que tras la muerte de su padre, en un período de crisis en su vida, recibió “una fugaz revelación… gracias a un libro centenario que me regaló mi hija”. La clave es la Ley de la Atracción. Los pensamientos positivos atraen beneficios; los negativos, calamidades. Depende de uno ser feliz y lograr los objetivos que se proponga. Basta con visualizarlo.
Antes que nada, El Secreto es un brillante producto comercial, que debería estudiarse en las escuelas de marketing. Salvo que el espectador sea muy cínico, es difícil no dejarse convencer (o engatusar) por sus postulados. Rechazado en principio por el mismo canal que lo produjo, el DVD se transformó en éxito de ventas gracias a Internet y el boca a boca para luego dar origen a un libro del mismo nombre que ha vendido 8 millones de ejemplares en el mundo.
El golpe definitivo lo dio Oprah Winfrey –era que no– en febrero de 2007, cuando dedicó dos de sus programas a El Secreto, logrando que el DVD y el libro llegaran al tope de las listas de Amazon y New York Times. Ellen DeGeneres y Larry King también dieron espacio en sus shows al fenómeno, que no tardó en recibir las primeras críticas. La prensa reportó casos de gente que comenzó a gastar más de la cuenta, creyendo que de esa manera atraerían riqueza.
La misma Oprah –cuyo programa elevó las ventas semanales del libro de 18 mil a 190 mil ejemplares– debió aclarar que la mentada Ley de la Atracción no era una panacea. Programas como Saturday night live parodiaron la tendencia, mostrando a un hombre en Darfur que se lamentaba de la miseria de los niños de Sudán, siendo regañado por actores que personificaban a Winfrey y Byrne por su “actitud fatalista”.
Fuera de bromas (como la de editores de El Secreto pidiendo que las técnicas del libro no sean usadas para conseguir copias gratuitas del mismo), la polémica siguió creciendo. A Bob Proctor, gurú de autoayuda que defi ende los postulados de la Atracción, le preguntaron si acaso los infantes sudaneses habían “visualizado” y de esa forma manifestado su propia indigencia, a lo que muy seriamente respondió: “pienso que el país probablemente sí”. Vaya.
Una industria creciente
En un contexto más amplio, El Secreto viene a ser el último peldaño en la cada vez más lucrativa industria de la autoayuda, que ya no sólo incluye libros, sino películas y un charlas que generan altos ingresos. En Chile, sin ir más lejos, tres mil personas asistieron al seminario El Secreto: La Revelación, el pasado 26 de julio en Espacio Riesco. El precio de la entrada era de 39.990 pesos, con algunos descuentos para clientes de tarjetas. Es decir, negocio redondo.
Jorge Hurtado, socio y director de Nextrend, la empresa que organizó el evento –y en cuya propiedad
participa El Mercurio con un 70%–, dice que “me regalaron el libro en diciembre de 2007. Nos dimos cuenta de que había allí un nicho interesante. Se trata de un fenómeno transversal, que cruza política y religión. Hay gente que anda con el libro todo el tiempo y lee trozos para inspirarse durante el día”.
En el seminario participaron Mike Dooley y Marci Shimoff, dos autores citados en El Secreto, junto a Carlitos Páez, sobreviviente del avión uruguayo que cayó en Los Andes en 1972. “Yo conozco a Carlitos Páez desde los años 80. Incluso viajé con él a Nueva York, para una fiesta en su honor. Era la primera vez que él volaba después del accidente… El se siente súper identificado con la Ley de la Atracción. El haberse salvado tiene que ver con esa forma de pensamiento”, afirma Hurtado.
La charla de Páez fue el segmento más emotivo del congreso, que por momentos desató reacciones dignas de un encuentro místico. “Carlos le dio un sello muy atractivo al seminario, relató su experiencia, con fotos y películas, y relacionó el hecho de estar vivo al pensamiento positivo. Nunca dejó de animar al resto de sus compañeros. Y al mismo tiempo su padre nunca dejó de buscarlo. Es una evidencia de que El Secreto funciona”, dice el director de Nextrend.
Si los beneficios de pensar en forma positiva son bastante obvios, no pasa lo mismo con otros postulados incluidos en el libro de Byrne que apuntan a la idea de que la mente es capaz de sanar al cuerpo. El propio Hurtado recibió una llamada después del seminario, de un hombre enfermo de cáncer. “Me dijo que vivía en Temuco y había viajado a Santiago especialmente para ir al evento. Me llamó para agradecerme, para decirme que le había servido mucho y que gracias a esta iniciativa sentía que le estaba ganando a la enfermedad”.