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Artículo correspondiente al número 251 (30 de abril al 14 de mayo de 2009)
Un verdadero tsunami es el que se vive al interior de la cadena de los Codner, quienes, en medio de la tormenta desatada por su polémica confesión, han tenido que lidiar con los vaivenes de la economía, que han golpeado con fuerza sus resultados. Atrás quedaron los días de fiesta de su filial mexicana, la que en el último tiempo ha cedido terreno ante su principal competidor, mientras que en Perú perdió el liderazgo. Por Paula Vargas.
“El temporal los pilló mal parados”. Esa es la frase que más se repite entre analistas y bancos de inversión cuando se refieren a la cadena de farmacias Fasa y el escándalo de colusión por el que actualmente atraviesa. Porque a la serie de situaciones que ha debido enfrentar tras su decisión de confesar ante el fiscal nacional económico acuerdos de precios al interior de su compañía, se suman unos débiles resultados e inconvenientes en sus operaciones internacionales que los tenían –al menos, hasta el inicio de la crisis- como eje de los rumores de una posible venta.
Si de debilidad se trata, el primer golpe lo acusaron sus cifras al cierre de 2008, cuando la utilidad de la compañía se derrumbó 90%, dejando un sabor amargo entre los inversionistas que, entre otras cosas, vieron cómo las ventas de su principal mercado, México, se estancaban a pesar de la incorporación de casi un centenar de nuevos locales.
En Perú, el escenario no fue muy diferente: la creciente competencia en ese mercado y la agresividad de su principal contendor, Inka Farma (vinculada al grupo Eckerd), la desplazó al segundo lugar entre las grandes cadenas, algo impensado para una firma como Boticas Fasa, que fue la primera en instalarse en ese país y que por años ostentó el liderazgo.
Para este año el panorama no se ve mejor. Menos, cuando la baja en el consumo se ha hecho evidente en todos los mercados en que opera, al mismo tiempo que los compromisos financieros amenazan con presionar sus resultados. “Lo que vemos es que Fasa continuará con un nivel de gastos financieros importante, a partir de la deuda que tuvo que adquirir para comprar el 24% de sus socios mexicanos. Estos gastos, sumados a los desembolsos extraordinarios por las multas y compensaciones que deberá hacer a sus clientes por el alza concertada de precios, debieran impactar fuertemente en su línea final”, pronostica un analista de la plaza.
El nivel de deuda consolidada de Fasa es de 4,6 veces su patrimonio, pero tanto al interior de la compañía como en el mercado, advierten que todavía no es preocupante. “No tenemos ningún escenario complejo en el tema financiero. De hecho, hoy tenemos caja con que podríamos reducir deuda, pero los contratos de bonos sólo lo permiten desde 2011. Estamos con buena caja, nuestros indicadores financieros en línea con lo esperado, las ventas de la compañía han sido buenas en México y Chile”, se defienden en Fasa. Agregan que en cuanto a deuda financiera, su endeudamiento sobre patrimonio es de 1,05 veces. “Eso cumple sobradamente con nuestras restricciones financieras”.
Analistas de bancos de inversión consultados por Capital llaman la atención sobre el monto de la deuda de la compañía, que es de alrededor de 200 millones de dólares. A su juicio, una deuda tan alta la deja con menos capacidad de acción frente a su competencia. “Hay que mirar todo en su contexto. Si bien Fasa hoy no tiene problemas para cumplir sus compromisos, sí vemos que existe un deterioro en su situación competitiva en México, Perú y Chile. Sus contendores más importantes tienen niveles menores de deuda y mejor posición financiera, lo que indica que aún poseen espacio y espaldas para soportar guerras de precios y caídas en sus márgenes... y no sé si Fasa esté en esa condición”, asegura uno de los consultados.
Agrega que con ese nivel de deuda ysin mejoras en sus ventas, difícilmente la empresa podría obtener financiamiento para seguir creciendo. Por algo, su plan de inversión para este año se vio frenado casi en su totalidad. En eso, Alejandro Rosemblat, el vicepresidente ejecutivo de Fasa, no transó. No le quedó otra alternativa que recortar su plan de inversiones en 80%, quedando reducido a 20 millones de dólares. Nuevamente, el principal afectado es México, país en que estaba creciendo a razón de un local cada cuatro días y en el que este año deberá contentarse con un crecimiento casi vegetativo.
“Cuando el mercado se contrae la decisión adecuada es reducir el crecimiento para no canibalizar sus propias tiendas y no tener un costo alto durante el periodo de maduración de locales nuevos. Durante 2008 abrimos 82 farmacias y hoy esas tiendas están en proceso de maduración. Guadalajara abrió un número similar de tiendas en ese periodo y según entendemos este año no abrirán tantas tiendas como el año anterior”, advierten en Fasa.
El descenso en cifras (click en la imagen para ampliar)
El tequilazo
Aunque el estancamiento en las ventas y la disminución de los márgenes sea uno de los mayores dolores de cabeza de Fasa en el país del norte, la aparición de un competidor de peso también ha mermado la posición de la chilena.
Farmacias Guadalajara entró a mover el piso. Con menos locales –651 puntos versus 716 de Fasa– Corporativo Fragua (como también se denomina) logró posicionarse como la cadena más importante de ese país en relación al volumen de ventas, con ingresos por 1.500 millones de dólares, versus los 890 millones de dólares de Benavides.
La competencia de Guadalajara no ha dado tregua. Hoy tiene presencia en 12 de los 16 Estados en que compite Fasa y para este año tiene contemplado superar a la chilena en número de locales. A diferencia de los otros competidores mexicanos, Guadalajara busca disputar de igual a igual ante Benavides, con una estrategia basada en el modelo denominado “súper farmacia”, que consiste en combinar los servicios de una farmacia tradicional con los de una tienda de conveniencia y autoservicio, ítem puede llegar a representar hasta un 40% de las ventas totales.
A través de su departamento de Investor Relations, la compañía señala a Capital que la idea es crecer a un ritmo similar al del año anterior, para terminar 2009 con alrededor de 720 locales, superando así la presencia de Fasa. Pero advierten que frente a la crisis han aumentando sus resguardos, tomando medidas para aumentar la eficiencia de la compañía. “Tenemos la infraestructura para llevar a cabo el proceso de apertura de nuevas sucursales y hacerlas rentables. Contamos con una estrategia de crecimiento en ventas y mejora de márgenes, basada en una política eficiente en compras y en un estricto control de gasto”, destacan.
A pesar de que sus indicadores financieros y resultados son mejores que los de Benavides, en la compañía revelan que, al igual que toda la industria, tanto la utilidad como el margen han experimentados leves caídas en este último tiempo. A juzgar por las cifras, quien ha salido más perjudicada en esta pasada ha sido Benavides, que vio caer su resultado operacional un 45,4% durante todo 2008, mientras que su principal competidora lo hizo sólo un 10,4%.
Aun así, la filial mexicana continúa siendo la principal operación de Fasa. De ahí proviene gran parte de sus ingresos (60%) y en 2008 fue la única que generó utilidades, a pesar de que éstas se derrumbaron casi un 70% comparadas con las de 2007, pasando de alrededor de 23,5 millones de dólares a 7,3 millones de dólares.