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Artículo correspondiente al número 255 (26 de junio al 9 de junio de 2009)
La crisis subprime ha golpeado fuerte a casi todos los mercados. Una excepción es el negocio de libros sobre el tema. Expertos y oportunistas, junto a las casas editoriales, han aprovechado la coyuntura para producir una creciente ola de textos cuya calidad es tan variada como los productos derivados. Aquí hay de todo. Algunos merecen rating triple A, pero otros son simplemente tóxicos. Por Arturo Cifuentes, desde Nueva York.
1 Conversando con Buffett
Dear Mr. Buffett: What an Investor Learns 1,269 Miles from Wall Street, Janet Tavakoli, 266 páginas, John Wiley & Sons, Inc.
El libro de Tavakoli, experta en productos estructurados y que ya había escrito varios artículos y libros técnicos, es uno de los mejores. Con una prosa mordaz y precisa, aunque a veces un poco autorreferente, Tavakoli desmenuza la crisis subprime apoyada en una serie de conversaciones con Buffett. Y no deja títere con cabeza. Acusa a las agencias calificadoras de riesgo de haber practicado “astrología financiera”; a la SEC (Securities and Exchange Commission), de haber sido negligente en su rol supervisor y a la OCC (una division del Departamento del Tesoro), de haber entorpecido la fiscalización de muchas practicas irresponsables en el otorgamiento de préstamos inmobiliarios. Si bien estas acusaciones no son nuevas, los argumentos y evidencias que Tavakoli presenta lo son.
Tavakoli también detalla el colapso de dos fondos de Bear Stearns que habían invertido en préstamos subprime y la amenaza que recibió del manager de éstos cuando ella lo criticó en la prensa. Describe la importancia que el tráfico de influencias ha tenido durante la crisis (cita como ejemplo las fortunas dispares de dos grupos: Carlyle, bien conectado, y Peloton, no tan bien conectado). Por último, cubre algunas de las irregularidades contables que, según ella, enlodaron a más de cien empresas estadounidenses en el período 2006-2007.
Lo más interesante (y, a la vez, deprimente) es que el patrón que emerge del relato de Tavakoli es un panorama de incompetencia y negligencia –tanto en el sector privado como en el público– que da qué pensar. Uno se queda con la duda: ¿estamos hablando de una dictadura corrupta del tercer mundo o de una de las grandes democracias de Occidente?
Una de las últimas reflexiones de Tavakoli es, tal vez, la más irónica y profunda: Washington is supposed to provide a strong national defense, but we were attacked from within our borders, sometimes by those charged to protect us… Washington failed to protect our money.
Pocos lectores quedaran indiferentes frente a observaciones como esta.
2 Las dudas sobre el mercado eficiente
The Origin of Financial Crisis: Central Banks, Credit Bubbles and the Efficient Market Fallacy, George Cooper, 200 páginas, Harriman House Ltd.
El libro de George Cooper es el más original de este grupo. Su tesis central es que los sistemas financieros son intrínsicamente inestables y que la función más importante de los bancos centrales debería ser monitorear la expansión crediticia. Y por supuesto, disputa la validez de la Efficient Market Hypothesis (EMH).
Hoy parece muy fácil atacar a la EMH, pero Cooper no cae en las trivialidades habituales. Si bien sus argumentos están inspirados en la ideas de Hyman Minsky, se apoya en un razonamiento independiente que toma muchos elementos de la teoría de control (específicamente, un articulo escrito por J.C. Maxwell en 1868, el mismo físico que formuló las ecuaciones del electromagnetismo). Cooper concluye, con algo de ironía, en que si la EMH fuera válida, no habría necesidad de tener bancos centrales ya que los mercados llegarían solos a su punto de equilibrio.
Otro error importante, según Cooper, es que la mayoría de los analistas financieros no ha captado la diferencia que existe entre los mercados de bienes y servicios y los mercados de capitales. Estos mercados, siguiendo su análisis, responden en forma diferente a los cambios de precios (en esencia, la diferencia entre comprar un ítem para consumirlo o comprarlo por su potencial de apreciación). El no haber entendido esto, según el autor, es la falla conceptual que permitió la formación de la burbuja inmobiliaria que gatilló la crisis subprime. En síntesis, Cooper le asigna al Fed una alta cuota de responsabilidad.
Es probable que algunos lectores se sientan intimidados por la cantidad de ecuaciones y fórmulas en el apéndice (que no es necesario leer para comprender las ideas básicas de Cooper) y algunas analogías físicas en el texto principal (la más interesante es la comparación entre los pares materia/anti-materia y dinero/crédito). Pero su esfuerzo será recompensado, ya que las ideas de este autor son innovadoras y desafiantes. Por ultimo, este libro debería ser lectura obligada en todos los bancos centrales, aunque muchos economistas van a estar en desacuerdo con la nueva “definición” de M3 (Maxwell, Mandelbrot y Minsky).
3 La mirada histórica
The Ascent of Money: A Financial History of the World, Niall Ferguson, 442 páginas, The Penguin Press.
Ferguson es un historiador y su libro, que está escrito para un lector educado pero sin conocimientos especializados de finanzas o economía, refleja su formación profesional. Afirma sin aspavientos que money is at the root of most progress y se ríe un poco de los cristianos que, según el autor, creen que el dinero es la causa de todos los males. Más aún, afirma que escribiendo este libro terminó convencido de que la pobreza tiene más relación con la falta de instituciones financieras que con la supuesta explotación que los banqueros harían de los pobres.
Los primeros cinco capítulos relatan en forma fascinante la “historia” del dinero y los mercados financieros. Parte con la familia Medici en Florencia durante el Renacimiento; especula que la república holandesa prevaleció sobre los Habsburgo debido a que había desarrollado un mercado de acciones (los Habsburgo sólo tenían minas de plata); explica la influencia de Nathan Rothschild en la derrota de Napoleón en Waterloo (mucho más relevante, según él, que el papel jugado por Wellington); describe los pormenores de la primera burbuja financiera (que la atribuye al ingenio del escocés John Law y al mal criterio del gobierno francés); y termina casi tres siglos después con la debacle de las empresas de ahorro y préstamo (S&L) en Texas.
El gran mérito del libro de Ferguson es que pone la crisis subprime en un contexto histórico. Si se considera que la mayoría de las escuelas de negocios no enseñan mucha historia financiera, este es un aporte importante. Donde el libro falla es en el último capítulo, cuando el autor trata de adentrarse en los productos derivados y en los aspectos mas técnicos de la crisis y se ve que no es lo suyo: muchas trivialidades y lugares comunes... y hasta las siglas están incorrectas. En el fondo, estos son dos libros en uno.
El primero, el de Ferguson-historiador, es interesantísimo. Del segundo, escrito por Ferguson-analista financiero, mejor olvidarse.