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Liberal sin domicilio

Artículo correspondiente al número 280 (del 15 al 29 de julio de 2010)

 

Muy economista será, pero Sebastián Edwards navega por las cuestiones políticas con un desplante que ya se lo quisieran algunos “profesionales” en la materia. “Como académico e intelectual sí tengo una ambición por influir en el campo de las ideas, pero no quiero ser gobierno ni ministro”, aclara. Y vaya que influye. A continuación, una conversación de liberal a liberal. Por Cristobal Bellolio B.; fotos, Verónica Ortiz.

 

Cruza la calle con una sonrisa un tanto mentirosa, porque acaba de presenciar la estrepitosa caída de Argentina en el Mundial. Me lo confiesa luego, dándome breves pistas de su vinculación trasandina. Es apenas la hora de almuerzo pero el sol ya presenta su renuncia. No pierdo tiempo y le explico que quiero estrujarlo hablando de política, en todas sus aristas. No indagaré, le advierto, en índices macroeconómicos ni en proyecciones de la bolsa internacional. Así es que mientras esperamos el aperitivo me lanzo:

-Socialista de juventud, en una época en que no serlo era casi pecado. Hoy, año 2010, ¿cómo te defines políticamente?


-Fácil: liberal. Creo en la libertad de las personas para perseguir sus propios objetivos con muy pocas restricciones de parte del Estado.

-¿El proyecto que tiene en mente Sebastián Piñera se acerca a esa idea?

-El programa es bastante liberal en lo económico, aunque no completamente. En la parte “valórica” parece estarse inclinando hacia ese lado, más de lo que originalmente parecía. Naturalmente hay miembros de la coalición, sus miembros más católicos y conservadores, que no comparten ese rumbo. Ahora, nadie ha puesto en Chile, en términos de objetivo de gobierno, ampliar los márgenes de libertad de las personas. Tres ejemplos: conscripción militar absolutamente voluntaria; voto voluntario, pero además con inscripción voluntaria; ley de herencia voluntaria, con la que pueda dejar mis bienes a quien quiero… ¿Por qué estoy obligado a darle la mitad del dinero a mi mujer y a mis hijos? Ahí tienes tres ejemplos de ampliar márgenes de libertad que, a mi juicio, son obvios. A propósito, me encanta lo que está haciendo Allamand en orden a garantizar derechos a las parejas del mismo sexo. Me encantaría que ese tipo de posiciones fueran mayoritarias en la coalición de gobierno. La intromisión del Estado paternalista es un insulto al ser humano.

-Desde ese punto de vista, ¿crees que el presidente va a acercarse decididamente a esa derecha liberal o va a navegar entre las tensiones de sus partidarios, evitando conflictos?

-Creo que va a ser bien pragmático. De hecho, no creo que Sebastián Piñera tenga un ideario liberal. El es un ser muy interesante y muy complejo, y en esa complejidad se mezclan muchas cosas; entre ellas, la visión de la Iglesia –que es lo menos liberal que hay– y que está muy presente en su ADN.

-Como residente en Estados Unidos, ¿te recuerda algo a George W. Bush esa permanente alusión a Dios? Piñera lo citó siete veces en su discurso del 21 de mayo…

-No soy antirreligioso. Un liberal respeta todas las creencias. Creo incluso bueno formar sentimientos espirituales. No soy anti-curas, pero tampoco pro-curas. Y Sebastián Piñera es demasiado inteligente como para compararlo con Bush, por más que encontremos similitudes estadísticas.

-Los liberales tenemos un dilema a la hora de optar bajo un esquema binominal: o nos vamos con los conservadores a la derecha o con los socialistas a la izquierda. ¿Percibes la necesidad de articular un referente liberal –político, económico y valórico– que compita electoralmente? ¿Lo ves posible?


-Creo que es muy difícil, aunque no imposible. Hay muchas dicotomías que se superponen: una visión nostálgica versus una moderna o una proteccionista versus una globalizada. En términos prácticos, me parece más factible juntar a Sebastián Piñera con Ignacio Walker. Creas así un eje moderno, de tipos que valoran viajar, hablan inglés y entienden la globalización. Pero son católicos, no liberales. ¿Cómo romper el actual duopolio? Propongo uno nuevo: los que hablan inglés y los que no. Walker y Piñera a un lado, Escalona y don Patricio en el otro.

-Entonces, más que reunir a todos los liberales en un mismo bando prefieres que permeen sus ideas en las respectivas tribus donde actualmente habitan…

-Me gusta esa idea. Aunque eso implica combatir toda una cultura. Siempre me ha llamado la atención que los tribunales de disciplina sean instituciones tan importantes en los partidos. En los países avanzados, éstos no existen o no son nunca convocados, porque la rigidez y el autoritarismo partidario no existen. Los partidos allá son amplios; en el laborismo inglés te encuentras con Tony Blair, pero también con socialistas de viejo cuño… lo mismo en el Partido Republicano o en el Demócrata.

-Asumo que no te sientes representado por ningún partido político chileno.

-No me mantiene despierto el hecho de no ser representado políticamente. Creo que lo correcto es tener una posición tema por tema; yo sí tengo posición frente a determinados issues. Si mis preferencias coinciden con el mapa de los partidos o no, me da lo mismo. Eso no es inconsistencia, como creen algunos. Como académico e intelectual sí tengo una ambición por influir en el campo de las ideas, pero no quiero ser gobierno ni ministro.

-¿Eso descarta el “servicio a la patria”? Porque Andrés Velasco decía algo bastante similar desde Harvard.

-Pero Andrés tenía ganas de hacer la pega y yo no tengo. Oportunidades no han faltado. Me han dado como ministro seguro en todos los gabinetes, desde Lagos. Y entonces digo algo que siempre termina molestando al jefe…

-En consecuencia lo que te complica es la pérdida de independencia…

-Las veces en que he pensado hacer el “servicio a la patria” ha sido relacionado a tareas casi puramente técnicas, como el Banco Central, o como asesor con interlocución directa, sin tener que hablar en público, aunque admiro a la gente que lo hace, incluidos los ministros de Hacienda.

-¿No compartes la crítica de que una vez como ministros contradicen lo que antes dijeron en papers académicos?


-Eso le critican ahora a Felipe Larraín sobre Codelco. Pero es inevitable una vez que entras al gobierno… “otra cosa es con guitarra”, ¡y más complejo con orquesta completa! No hago reproche por eso. Parte de ser liberal, además, es reivindicar el derecho inalienable a cambiar de opinión. Hay gente que me reprocha haber sido de izquierda a los 17 años y no serlo ahora… ¡a los 17 tenía una polola y ahora no tengo esa polola! No tengo que pedirle perdón a nadie. Lo dijo hasta John Maynard Keynes cuando lo encararon: “cuando la información de la que dispongo cambia, yo cambio de opinión… ¿y usted qué hace?” Que Velasco o Larraín cambien de opinión me parece atendible y respetable… A mí hubo gente que prefirió no contratarme después que dije que ME-O era una opción interesante.

-Aunque no estás inscrito en los registros electorales en Chile, hablaste bien de ME-O y de Piñera, omitiste a Frei…

-La verdad es que no habría votado por Frei ni en primera ni en segunda. Lo de ME-O era muy atractivo, al menos inicialmente. Creo que luego fue perdiendo ese perfil liberal y tomando un tono más conservador de izquierda. A mi juicio, respecto de su nuevo movimiento, fue una oportunidad perdida no haberlo asociado a un progresismo liberal. Derecha e izquierda son calificativos útiles, aunque no necesariamente los mejores. Es arriesgado lo que trata de hacer ME-O… vamos a ver qué pasa.

-Se dice que Patricio Navia o Jorge Edwards cruzaron el río, entendiendo que venían de la llamada “gran familia concertacionista”. ¿Tú también te sentías parte de ella?

-En cierto modo, sí. Al mismo tiempo, como siempre he dicho lo que pienso y algunas cosas han molestado a la Concertación, hay muchos en esa “familia” a los que les gustaría que yo no estuviera en ella –lo que no me preocupa mayormente–. Lo que sí está claro es mi posición absolutamente certera respecto de la dictadura.






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Comentarios

4 Comentarios

Aldo Carvajal :

Publicado Martes 20 de Julio, 2010 - 10:58 hrs

Me parece interesante la entrevista al sr Edwards, siempre me ha interesado sus puntos de vista. Y de acuerdo con eso, no obstante mi rigidez en cuanto a lo político se refiere, creo que es válido pasar de un "bando" a otro. 
Está en la esencia del hombre evolucionar tanto en lo físico como en los gustos y lo intelectual.  
Edwards no dejó su socialismo juvenil por el hecho de haberse ido a USA y pensar que la nueva moda era el liberalismo o neo-liberalismo. Confío en que Sebastián lo hizo por sus estudios y porque el mundo avanzaba a otro orden social y económico. 
No por el hecho que sea amigo y discípulo de Flores significa que hay que ser Allendista y seguir luchando por volver a ese socialismo añejo que solo los comunistas de hoy siguen pregonando. Fernando Flores dejó eso de lado y hoy vive disfrutando las bondades que le entrega el sistema neo-liberal.

Miguel Soto :

Publicado Viernes 16 de Julio, 2010 - 17:22 hrs

¿MEO con perfil liberal? Militante por años del Partido Socialista de Chile. Educado y condicionado por el colectivismo francés. Orgulloso hijo carnal de extremista de izquierda que introdujo la violencia en Chile. Hijo adoptivo del senador socialista con más resentimiento social del país. Manejado con hilos y financiado por un ex escolta de Allende y ex oficial de operaciones de la policía secreta castrista. Proponente, como diputado, de una cadena de proyectos intervencionistas y estatistas. ¡Que confusión más salvaje la del señor Edwards!

Patricio Del Solar :

Publicado Viernes 16 de Julio, 2010 - 13:23 hrs

Sebastián Edwards formó parte del equipo asesor de Fernando Flores en sus devaneos presidenciales del 2005. Pero Flores fue el Ministro de Economía de Allende que quiso estatizar la economía completa e incluso manejarla desde un centro de comando computacional que hizo instalar en su Ministerio. Recuerdo que en los pasillos del Congreso, donde yo trabajaba entonces, se hablaba del brillante "Lenin chileno". 
 
La verdad de la milanesa es que jamás ha habido un ministro de Economía más anti-liberal en Chile que Flores, el guru de Edwards. Que pena que el talentoso jóven Bellolio no hurgara más allá de la superficie en su entrevista. Hay demasiadas contradicciones, volteretas, acrobacias en la trayectoria de Edwards, y no basta una cita de Keynes o una anécdota sobre una polola para explicarlas.

Tomas Anderson :

Publicado Viernes 16 de Julio, 2010 - 12:58 hrs

Edwards habla y habla de lo estupendo que es, casi todo lugares comunes, pero nunca ha aportada ninguna idea de política pública que se haya llevado a cabo en Chile.  
 
La dura verdad es que es un diletante sin ninguna influencia efectiva. 
 
Más que liberal, me parece un eunuco sin domicilio.

 
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