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Artículo correspondiente al número 242 (28 de noviembre al 11 de diciembre de 2008)
The Reluctant Fundamentalist, del paquistaní Mohsin Hamid, es una novela sobre el desencuentro entre el mundo occidental y el islámico. La historia está contada en la forma de una conversación, que se lleva a cabo en un bazar, entre un joven musulmán y un estadounidense. El intercambio, sin embargo, es unilateral; los lectores saben lo que dice Changez, pero no lo que responde su interlocutor norteamericano. La historia que relata el joven paquistaní es la de un sueño destruido. Educado en la prestigiosa Universidad de Princeton, Changez llega a vivir el “sueño americano”: tiene un excelente trabajo y una novia rubia y preciosa. Sin embargo, los acontecimientos del 11 de septiembre cambian todo. De pronto, se siente señalado con el dedo y todo en su vida en Nueva York se transforma en una gran pesadilla. Al fi nal deja los Estados Unidos para retornar a lo verdaderamente suyo, a su gente y su país. Una historia sorprendente y desgarradora.
Este es el tema del magnífico libro del historiador británico John H. Elliot, Empires of the Atlantic World. La principal preocupación de Elliot –quien en su libro anterior, The Count Duke of Olivares, había abordado el tema de la burocracia y el centralismo en España imperial– es explicar por qué América del sur es un continente pobre e inestable, mientras que América del norte es próspera y vive en armonía social. Elliot considera diversas explicaciones, incluyendo los motivos divergentes de ingleses y españoles –comercio para los primeros, y subyugación para los segundos–, las distintas obsesiones de los conquistadores del norte y del sur –la revolución industrial y la contrarreforma–, y sus diferencias culturales y religiosas. Su análisis erudito y penetrante se centra en el hecho que la conquista inglesa comenzó casi cien años más tarde que la española. Se trataba, entonces, de tiempos distintos; esto permitió a los ingleses aprender de los errores de España. Fue así como evitaron el centralismo excesivo y la burocracia, y enfatizaron la libertad y las instituciones fuertes pero flexibles. Y si bien Elliot no lo explica todo –el mayor cabo suelto es por qué el Caribe se parece más a América del sur que del norte–, éste es un libro esencial para empezar a entender nuestro atraso y discutir cómo se puede salir de él.
La colección de ensayos compilados por Francis Fukuyama en Falling Behind tiene un objetivo similar al de Elliot: una serie de autores –sociólogos, teóricos de la política, economistas e historiadores– trata de explicar la brecha existente entre los Estados Unidos y las naciones de América latina. Y si bien las contribuciones a este volumen son disparejas, el trabajo como un todo cumple con el objetivo de presentar una serie de hipótesis sobre el desarrollo frustrado de América latina. Entre los ensayos mejor logrados destacan los del propio Fukuyama, Jorge Domínguez, James Robinson y Enrique Krauze. Al final, el veredicto no es demasiado sorprendente: en América latina han fallado las instituciones y las políticas económicas. Además, la profusión de crisis financieras y colapsos de las monedas locales han mantenido al continente en una postración relativa.
The Forgotten Man, de Amity Shlaes es una nueva historia de la Gran Depresión. La novedad de este volumen es que describe al presidente Herbert Hoover con simpatía, y es crítico de las políticas de Franklin Delano Roosevelt. El primero, nos asegura Sales, no fue el indolente que pintan los izquierdistas, y el segundo no fue ni un santo ni un gran líder. Hasta 1940 su record fue más bien pobre; lo que lo salvó fue la Segunda Guerra Mundial y el enorme gasto fiscal que ella demandó. Si bien uno no tiene que estar de acuerdo con todo lo que aquí se escribe, el tener una visión diferente a la de la “historia oficial” es útil para poner en perspectiva lo que está sucediendo hoy en día.
Haruki Murakami describe su último libro, What I Talk About when I Talk About Running, como una memoria. Sin embargo, no lo es. Se trata de algo mucho menos ambicioso. Como el título lo señala, estas son las reflexiones de un corredor empedernido que participa en varias maratones, carreras de enduro y competencias de Iron Man. Pero el que el texto sea menos ambicioso que una memoria no le quita interés. De hecho, las confesiones de Murakami sobre sus rutinas y las comparaciones entre correr competitivamente y escribir novelas de éxito son extremadamente útiles e iluminadoras.