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Artículo correspondiente al número 259 (21 de agosto al 3 de septiembre de 2009)
Los buscan por desafiar paradigmas y generar resultados extraordinarios. Es que los Larraguibel, ahora detrás de Virtus Partners, han instaurado un método que resulto ser la receta perfecta para que empresas locales den el salto. Álvaro Saieh, Enrique Cueto y Juan Carlos Yarur validan este método y cuentan a Capital detalles de su implementación en sus mas ambiciosos proyectos. Por Paula Vargas M.
Dejaron sus medallas y pergaminos a un lado y no tuvieron problema en reconocer que detrás de muchos de los éxitos que han sumado en el último tiempo no sólo han estado sus equipos internos, sino también el apoyo de Virtus Partners, la consultora que los hermanos Gonzalo y Marcelo Larraguibel crearon hace exactamente dos años, cuando decidieron optar por un camino propio. Nos referimos a Alvaro Saieh, Enrique Cueto y Juan Carlos Yarur quienes, sin inhibiciones, revelan que el método de este grupo de consultores amplió su visión de negocios, situándolo en el mejor de los escenarios y donde la palabra crisis se menciona sólo por accidente.
La confesión de estos consagrados empresarios no es casualidad. Es que junto a Virtus han desarrollado modelos de negocios trasgresores, derribado paradigmas arraigados en sus organizaciones y, lo más importante, generado resultados concretos y cuantificables. “Rentabilidad en todo sentido”, como remarca Saieh.
No se trata de una fórmula matemática ni de complejos algoritmos. Al contrario, según nos cuentan Marcelo y Gonzalo Larraguibel, lo que ellos ayudan a desarrollar es un modelo simple, cuya clave está en el análisis y en la ejecución, para “mejorar procesos, gestión, resultados y participación de mercado”, coinciden todos.
Si hubiese que graficarlo, estaríamos hablando de un esquema piramidal: en el vértice superior hay un líder empresarial con aspiración y visión de negocios, con coraje y apertura mental, un líder desafiante, motivador y que exija resultados concretos.
En la base de la pirámide debe haber (o debe crearse) un equipo ejecutivo potente, con gran capacidad, alineado, con liderazgo y foco en la ejecución. “No se trata de tener al Real Madrid o a un equipo de puras estrellas, sino a un grupo de ejecutivos afiatado, que estén en la misma frecuencia y que tengan la misma aspiración”, aclara Gonzalo Larraguibel.
Contando con estos dos ingredientes, el trabajo de Virtus como catalizador de cambios se centra en seis aspectos: el primero tiene que ver con desafiar paradigmas, luego de lo cual se procede a un análisis riguroso de la estrategia y la organización, a cambiar la forma de ver las oportunidades, incorporar mejores prácticas, facilitar el acceso a expertos internacionales y apoyar la gestión del cambio. “Nosotros, cuando creamos esta firma, lo hicimos pensando en acompañar a los clientes no sólo en la generación, sino también en la ejecución de ideas. Esto no es cumplir con un cronograma, sino apoyar y fortalecer todas las áreas del negocio”, acota Marcelo Larraguibel.
Para generar resultados excepcionales es condición necesaria contar con liderazgo empresarial y el equipo ejecutivo adecuado. “Si no están estas variables clave, la implementación no va a ser tan buena y no vas a tener los resultados que deberías”, explica.
Derribando mitos
Llevar a las organizaciones a confiar en su método ha sido un trabajo de chinos para Virtus. El don de la paciencia, a estas alturas, forma parte de su ADN, ya que no siempre es fácil convencer a los dueños de empresas para que introduzcan el tipo de cambios necesarios para dar un vuelco a la organización. “Es muy difícil ver nuevas formas de hacer negocio, sobre todo cuando lo has hecho bien durante mucho tiempo”, advierte Enrique Cueto.
Esa barrera es quizás el primer paradigma por derribar. “En ese sentido, la apertura de gente como Alvaro, Enrique o Juan Carlos es impresionante, porque muchas veces vamos a otras empresas y nos dicen: no, si nosotros somos especialistas, es difícil que lo hagamos mejor o así se hacen las cosas y no hay otra forma. Pero también hay empresarios que destacan por ser lo suficientemente humildes como para escuchar y tener apertura mental. Porque si llevan un consultor, tienen que estar abiertos a críticas y cuestionamientos y eso, a veces, duele”, subraya Gonzalo Larraguibel.
Y el asunto es complejo, porque estar abiertos al cambio y a la evaluación de los modelos pone en evidencia los miedos que existen en las organizaciones a la hora de transparentar sus niveles de desempeño. Eso es algo habitual en la consultorías a empresas y contra lo cual es pertinente luchar.
A juicio de este equipo, la negativa de algunos empresarios a buscar otras alternativas y miradas a sus negocios también tiene relación con mantener lo que denominan la “zona de confort”. Dar un salto, ya sea mirando al exterior o cambiando el modelo de negocio, requiere de mucho esfuerzo, ratos amargos, búsqueda de socios, directores... en fin, una serie de elementos que a muchos los complica. De hecho, el equipo Virtus se ha encontrado con casos de empresas donde incluso es complicado incorporar nuevos socios, porque eso implica hacer cambios en el directorio.
Pero si de complicaciones se trata, un tema particularmente difícil en las empresas familiares –como también en la mayoría de las grandes corporaciones– es terminar con el paradigma organizativo en que la lealtad es más importante que la meritocracia. Cómo le digo a Pepito que quiero cambiarlo, si es amigo del papá o me ayudó a formar la empresa… Sin embargo, las lealtades lo único que hacen es erosionar el modelo. Lo que nosotros decimos es que no se pueden mezclar las cosas, aunque sabemos que romper con eso en Chile es particularmente difícil”.
Este ejemplo es más evidente a nivel de directorio. En Virtus admiten que se han encontrado en varias oportunidades con líderes que afirman que esa instancia prácticamente no tiene relevancia dentro de sus empresas y que las decisiones se toman por otro lado. De hecho, lo han medido y cuentan que no son pocas las organizaciones atrapadas por ese tipo de dinámicas.
Pero derribar estas barreras es posible. Al menos, así lo creen en Virtus Partners. “En Chile y Latinoamérica hay un potencial enorme, no sólo en la empresa privada, sino también en el sector público, donde también tienen la oportunidad por tamaño y tipo de actividad… Hay que trabajar algunos elementos y ayudar a ver cuál puede ser el nuevo techo de una organización. Pero, en general, hay buenas capacidades y materia prima”, aseguran en la consultora.