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Reportajes y Entrevistas
Las top 10 tendencias verdes

Artículo correspondiente al número 281 (29 de julio al 15 de agosto de 2010)

 

La corriente de la sustentabilidad sigue sumando nuevos adeptos y acaparando distintas áreas del quehacer humano. Aquí, las nuevas directrices mundiales que le están cambiando la cara al mundo y a nuestro diario vivir. Por Marta Lillo.


Profesional verde


Si no pudo hacer mucho durante su niñez y adolescencia, ahora es posible comenzar a ser sustentable desde la universidad. Cada vez más casas de estudios en Estados Unidos y Europa están sacando a relucir sus pergaminos verdes a potenciales estudiantes de pre y postgrado, en paralelo al curriculum de los profesores o a los programas de estudio.

Pero ya no sólo se trata de financiar iniciativas o participar en investigaciones científicas. Los campus también están incorporando prácticas como programas de reciclaje masivo, reducción en el consumo de energía, uso de energías renovables como la eólica en la Universidad de Yale, huella de carbono y programas propios de conservación. La College sustainability report card mide los avances de 322 universidades, y en su versión 2010 los lideraron Amherst College, Arizona State University, Brown University y University of California-San Diego.


Terroir verde


Al informe de sustentabilidad se le dedica ahora más tiempo que a la memoria anual de resultados. De hecho, ya se están aplicando fórmulas para recortar costos y a la vez tener una cadena de producción más eficiente y amistosa con el medio ambiente, cumpliendo con parte de la Agenda 21, que Naciones Unidas instó a las empresas a adoptar tras la famosa cumbre de Río, en 1992. El empresariado global ha ido dándose cuenta de que lo verde es negocio, haya o no, paralelamente, una crisis de conciencia detrás.

El paso lógico ahora es ser carbono cero, sin que esto signifique solamente neutralizar con bonos en base al carbono que otras empresas dejaron de emitir. Ahora se trata de apoyar los esfuerzos de reforestación, sea conservando en casa o adquiriendo paños de bosques en algún país en Asia o en Latinoamérica caracterizados como “acreedores ecológicos”, dadas las bajas emisiones de CO2 de sus economías en vías de desarrollo.

Por ahora, los programas de conservación se concentran en mantener los bosques como están o compensar por lo que no se tala, ya que la deforestación contribuye con entre el 15% y el 20% de las emisiones globales de carbono.

Y como todo puede ser negocio, ya se habla de bonos de bosques, basados precisamente en los proyectos de reforestación o conservación que se apliquen. Pero para su uso como compensador de CO2 es todavía temprano, ya que ni en Europa ni en Estados Unidos existe todavía una regulación que defina el valor económico que necesitan estos proyectos.


Conservar agua


Ya no basta con cerrar la llave mientras se lava los dientes, o reducir el consumo en la planta para bajar la cuenta del agua. Junto con la biodiversidad y el clima, el agua es uno de los activos ambientales más vulnerables en el mundo. Es el nuevo petróleo, dicen algunos, que amenaza con acabarse a medida que la población mundial sigue creciendo a pasos agigantados y el fenómeno del cambio climático conlleva la desertificación de grandes zonas del planeta hacia 2100.

La eficiencia en el uso de agua y la conservación de las fuentes de napas y ríos promete convertirse, junto con la reforestación, en una de las prácticas preferidas por las empresas en esta materia durante la próxima década. A nivel particular, existe toda una gama de productos domésticos que permiten reducir el gasto, y en Europa ya se está comenzado a medir el uso del agua a nivel industrial, a la vez que el certificado WaterSense para el uso doméstico de este recurso fue aprobado por la Agencia de Medio Ambiente de Estados Unidos (EPA) el año pasado. El agua tiene su propia huella, calculada por la Footprint Foundation, que mide toda la que se utiliza para la producción y la comercialización de un producto o servicio.


Eco-secutirización


Si busca invertir responsablemente en bolsa pero no tiene tiempo para dedicarse a buscar, puede seguir lo que digan los índices verdes, como los de la familia Dow Jones, Standard & Poor’s, FTSE o Nasdaq, o la de los bancos Morgan Stanley y Société Générale, que van desde empresas de reciclaje y biocombustibles hasta las firmas que cumplen con las políticas de informes de sustentabilidad estipuladas en la Global Reporting Initiative. Si quiere algo más cerca de casa, la Bolsa de São Paulo tiene su propio indicador de sustentabilidad corporativa y en un futuro, esperemos no muy lejano, algo similar podría haber en la Bolsa de Comercio de Santiago.

Si no se atreve a invertir directamente, puede siempre acudir a los menos riesgosos y ponderados ETF, que replican los rendimientos de índices bursátiles o conjuntos de acciones. Están los de Claymore, First Trust, Powershares o los iShares verdes de BlackRock. Y están también los fondos de inversión que se dedican precisamente a levantar compañías que se especialicen en el negocio verde, como son las tecnologías limpias. La apuesta por este último sector alcanzó los 4 mil millones de dólares en inversiones durante la primera mitad del año en EEUU, Europa, China e India, según cifras del centro de estudios Cleantech Group y la consultora Deloitte. Uno de los fondos más prestigiados es el Winslow Green Fund, que está por lanzar su nuevo Green Solutions Fund.


Greenwashing

Es el lado feo de la plétora de oportunidades de negocios, regulaciones, políticas y todo lo demás que surgen de la corriente ambiental. Simplemente, es la publicidad verde o el marketing ambiental de un producto que en sí no es sustentable, invirtiendo más dinero en promoverlo que aplicando políticas internas de sustentabilidad.

En 2009 cayó mal que McDonald’s enverdeciera su imagen europea cambiando el color de su logo tanto en restaurantes propios como en franquicias en Gran Bretaña, Alemania y Francia. La movida restó credibilidad a los programas serios que había adoptado la cadena de comida rápida, como construir sucursales con certificación LEED y el uso de vehículos híbridos, entre otros.

Ojo con las empresas que aparecen en el Greenwashing Index de la Universidad de Oregon y en el think tank Enviromedia Social Marketing, como respuesta a la mayor regulación que aplica en Estados Unidos la Comisión Federal de Comercio (FTC, en inglés) a través de su programa de fiscalización Eco in the Market. Una de sus vigilancias estrella fue la demanda contra la cadena de supermercados Kmart y las firmas Tender y Dyna-E International por promover productos biodegradables falsos.

Pero no todo es crítica. También están los reconocimientos como la versión verde de los premios Effie al mejor marketing sustentable.







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Comentarios

1 Comentarios

Mauricio Bruna :

URL Www.Procer.Cl Publicado Jueves 29 de Julio, 2010 - 21:50 hrs

Muy interesante, felicito a la revista capital por atender estos temas que se piensan de elite pero cada vez son mas masivos en el 
mundo entero. Nuestra Compania promueve el 
uso del certificado FSC (papel y madera sostenible) y en menos de dos anos hemos visto como este certificado abarca todas la Lineas de productos y marcas que ni siquiera usan en sus productos materia primas provenientes de un bosque. Por favor si desean mas información de este sello estamos a su disposición.

 
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