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Artículo correspondiente al número 235 (22 de agosto al 4 de septiembre de 2008)
Santiago será sede del relevante encuentro de líderes femeninas. Irene Natividad, su directora y elegida como una de las 100 personas más poderosas de Estados Unidos, espera que la cumbre permita avanzar en temas fundamentales para las profesionales de todo el mundo. Por María Luisa Vicuña. Foto, Verónica Ortíz.
En mayo próximo los hombres chilenos tendrán que andar con cuidado, porque cuando las mujeres se reúnen hay muchos que huyen, y en especial si se trata de profesionales con “power” y líderes en sus respectivos países. Esta es la gran novedad del Global Summit of Women, conocido informalmente como “el Davos femenino”, que por primera vez se realizará en Santiago, el 2009.
Su directora, Irene Natividad, vino recientemente a Chile para ultimar detalles del evento, el que congregará a unas mil mujeres de todo el mundo, tanto del ámbito privado como del público, y cuyo sello común es ser profesionales que trabajan y que son las mejores en sus respectivas áreas.
Filipina de nacimiento pero residente en Estados Unidos durante la mayor parte de su vida, Irene Natividad es una fiel representante del tipo de mujer que llegará a Chile para participar en el encuentro, cuyo eje será analizar la realidad femenina en el mundo laboral. Elegida como una de las “21 Líderes del siglo XXI”, exhibe también distinciones como figurar entre las “25 mujeres trabajadoras más influyentes”, las “25 personas asiático-americanas más influyentes” y una de las “100 mujeres más poderosas en Estados Unidos”. Además, ha recibido numerosos premios por su labor.
Relajada y con sentido del humor, accedió a conversar con Capital en medio de su intensa agenda, que incluyó una reunión con la presidenta Michelle Bachelet y su asistencia protagónica a un encuentro con líderes chilenas organizado por la Sociedad de Fomento Fabril, Sofofa.
En nuestro país, menos del 40% de la población femenina trabaja fuera del hogar, cifra debajo del promedio de América latina, que alcanza al 45%: un aspecto que se abordará en la cumbre. El evento, dice, tiene como propósito central “que se compartan experiencias, que otras mujeres cuenten sus ejemplos y se traten temas que todavía están pendientes con respecto al rol de la población femenina como fuerza laboral”.
Es también una oportunidad para generar redes entre las empresarias y microempresarias y que los ejemplos de unas inspiren a las otras, comenta. Son también instancias para generar contactos que posteriormente permitan relaciones de negocio y exportación.
Expone que “queremos saber qué se hace en cada nación, ahora especialmente en Chile que será la próxima sede y conociendo la realidad de este país, ver qué experiencias o aprendizajes se pueden replicar. Damos a conocer también la realidad de otros países”.
-¿Y por qué considera usted tan importante que las mujeres trabajen?
-Es que aquí hay dos cosas. Una, es importante para ellas mismas; y otra, es que es importante para la sociedad que trabajen, y eso es lo que ha costado que se entienda. Es importante para las mujeres, porque es una forma de crecimiento. El trabajo es necesario, pero no sólo mirado desde el punto de vista económico, como sobrevivencia. Es importante para desarrollarse, para fortalecer los talentos de cada persona, para descubrir los intereses, y eso es tanto para hombres como para mujeres. El trabajo, a veces, se entiende sólo desde el punto de vista de la necesidad de tener un ingreso, pero es mucho más que eso. Da seguridad, desarrolla facetas de la personalidad y la creatividad de cada uno. Y además, incluso si lo miramos sólo desde el punto de vista económico, hay muchas familias en que la única fuerza trabajadora es una mujer, y ahí sí que el ingreso es indispensable. En estos casos, no puede ser que la mujer reciba un trato perjudicial o con menos alternativas en relación a los hombres.
-¿Y qué pasa con respecto al rol de las mujeres en la sociedad?
Los jefes de hogar son en su mayoría mujeres. Cuando está la figura paterna lo general es que el hombre tome este rol, pero son muchos los hogares en que sólo hay una madre a cargo, es decir, ellas son quienes dirigen el consumo: qué productos necesitan, qué es lo que les interesa, qué valoran más o qué menos. Finalmente, son los clientes más importantes, porque deciden qué es lo que se compra para el hogar. Podríamos decir que ellas dirigen la economía. Es por eso que es tan valioso para una empresa tener a mujeres entre de sus empleados, porque son capaces de entender mejor qué es lo que el cliente quiere y, en ese sentido, que la empresa tenga mayor probabilidad de éxito. No digo tampoco que sólo debiera contratarse mujeres. Siempre es mejor la diversidad, pero si en su mayoría son hombres van a llegar con mayor dificultad a entender los intereses de los clientes.