Bienvenido, te encuentras en Inicio arrow Reportajes y Entrevistasarrow Las guerras médicas

Herramientas

Reportajes y Entrevistas
Las guerras médicas

Artículo correspondiente al número 200 (23 de mar al 05 de abr 2007)

Sea porque nos hemos vuelto reclamones, porque cada día somos más implacables para exigir servicios sin fallas o porque dejamos de ver a los médicos como seres intocables, lo concreto es que la palabra “judicialización” entró de lleno a la relación médico-paciente en Chile. Si hace diez años se registraron solo 43 investigaciones y juicios contra facultativos, el 2006 saltaron a 216. Es más, cálculos extraoficiales indican que hace rato se gastan anualmente en Chile más de US$ 40 millones en pag
Por M. Cristina Goyeneche.

Es un hecho. Para un médico de esta época diagnosticar un resfrío no es lo mismo que haberlo hecho diez, veinte o treinta años atrás. Y es distinto no porque el tratamiento para su cura se haya sofisticado o porque los fármacos sean dramáticamente más eficientes que los de antaño. La gran diferencia radica en que el paciente que está sentado en la camilla abrochándose la camisa mientras escucha el tratamiento a seguir es otro.

“El cliente siempre tiene la razón” es un slogan que el paciente (cliente) de hoy tiene grabado a fuego, lo que lo impulsa a exigir sus derechos como consumidor sin importar demasiado si está sentado en el box de pago de una multitienda o en el de una consulta médica. Y exigir derechos supone, de más está decirlo, recurrir a los tribunales de justicia si es necesario, algo que los médicos han comenzado a diagnosticar como síntoma hace bastante rato.

“Todo se exige al 100% y resulta que después de tener una enfermedad, un tratamiento o una cirugía no hay un 100% de éxito garantizado. Pero igual la gente exige un 100% y le cuesta entender que en la medicina dos más dos no siempre suman cuatro”, comenta el doctor Pablo Rodríguez, presidente de la Fundación de Asistencia Legal del Colegio Médico, Falmed.

Si no les parece la atención, si no les agrada el diagnóstico e, incluso, si no son curados por completo de manera rápida y eficiente, se quejan, hacen ruido, salen en la televisión... y lo que es peor, demandan. Si el resfrío se complica y deriva, por ejemplo, en una neumonitis no detectada a tiempo, la persona se siente con la fuerza y las herramientas necesarias para demandar a su doctor por presunta negligencia médica. Algo que muchos expertos ligados al tema han masticado intelectualmente, concluyendo que “lo que ocurre es que hoy gente percibe la medicina como un fin y no como un medio”, como explica Emilio Santelices, presidente de la Corporación Médicos por Chile.

Los médicos, que conocen a la perfección el riesgo que enfrentan cada vez que abren la puerta de su consulta a un desconocido, se protegen. ¿Cómo? Simple. Con seguros que los cubran ante una eventual demanda y, en paralelo, pidiendo una larga lista de exámenes que avalen su diagnóstico. Están pendientes de sanar al paciente, pero también de cubrirse las espaldas ante un eventual juicio. La consigna es establecer científicamente que al minuto de atender a la persona no existía el más mínimo antecedente que hiciese pensar que tras el resfrío existía una neumonía camuflada.

Como es obvio, este escenario habla de un completo cambio en las relaciones médico-paciente. Las cifras, aunque escasas y parciales, son elocuentes: 216 investigaciones y juicios por presunta negligencia médica se iniciaron el 2006 según estadísticas de Falmed. Aquí vale aclarar por qué dijimos que las cifras deben ser vistas como parciales: la Fundación y su staff de 25 abogados repartidos por todo el país, solo asiste a 8 mil de los más de 20 mil médicos colegiados. No es seguro que haya que aplicar la regla de tres para saber el número final, pero podría ser...

Ahora, si el número lo contrastamos con lo que ocurría en años anteriores, es imposible no pensar que las demandas por negligencia médica son un fenómeno en expansión que ha llegado para quedarse. En 1996 fueron 43 las causas que se presentaron y hasta antes de 1994 –cuando el Colegio Médico crea Falmed con el objeto de ayudar a sus asociados ante lo que se venía– la jurisprudencia en Chile por fallos relacionados a negligencia médica solo llegaba a seis casos en total. El más polémico y ruidoso fue el protagonizado por el ex ministro de la Corte Suprema Leonel Beraud, a quien en 1993 se le implantó por error una prótesis en la cadera izquierda, siendo que la enferma era la derecha. El reclamo no se hizo esperar: querella criminal por cuasi delito con lesiones graves recayó contra el equipo médico que lo operó. La indemnización se fijó en $ 40 millones.

Si los números de juicios e investigaciones registrados por Falmed se extrapolan a todo el país, es posible concluir que, anualmente, son más de 700 los médicos que enfrentan a la justicia y sobre 500 el número de causas iniciadas.

Ante este escenario, Rodríguez pone una voz de alerta. “Cuando se judicializa la medicina, entramos en un desfiladero sin destino, quebrantando la relación médico-paciente por los dos lados. El médico ya no atiende a un paciente, sino que a un presunto demandante y, por lo mismo, se entra a la práctica de una medicina defensiva. Con más exámenes, con más tiempo de hospitalización, con seguros de responsabilidad profesional y, por supuesto, con mayores costos para el paciente”.

Sobre cuánto se ha encarecido la salud por la mayor cobertura de riesgos que están tomando médicos, hospitales y clínicas, no hay cifras oficiales, pero sí algunas pistas. Emilio Santelices, presidente de la Corporación Médicos por Chile, cuenta que en el 2002 se gastaron en Chile –solo por pago de demandas– en torno a los US$ 40 millones. El número es alto para nosotros, pero está a años luz de lo que ocurre en naciones más desarrolladas. En Estados Unidos, paradigma en esto de llevar a la justicia la mala praxis médica, se gastan cada año sobre los ¡US$ 40 mil millones! en indemnizaciones, seguros comprometidos y procedimientos extras. En Inglaterra, el número es de US$ 9 mil millones, también al año. Obviamente estos costos desorbitados redundan en los precios de los servicios médicos.

El otro fenómeno que corre en paralelo a esta desafección entre el paciente y su doctor, tiene que ver con la mayor conciencia de las personas al momento de reclamar por sus derechos. “El número de juicios ha aumentado, el número de abogados ha aumentado y la litigiosidad, en general, ha crecido”, recalca Juan Pablo Pomés, abogado de la Asociación de Clínicas y Prestadores de Salud Privados. Hay un aprendizaje de las personas a defender sus derechos y eso es un síntoma de desarrollo. Sin embargo, esto no quiere decir que hayan aumentado los casos de mala praxis”.

Al contrario. Para que un juicio tenga sustento es necesario probar que, efectivamente, hubo negligencia. Los pacientes podrán ser muy buenos al momento de hacer ruido, pero una vez en los tribunales hay que dar pruebas, y contundentes. Es justamente aquí donde la mayoría de las causas muere en el intento. Según cuenta Rodríguez, de acuerdo a su experiencia, no más del 10% de los juicios e investigaciones iniciadas a petición de pacientes descontentos que llegan a su escritorio tienen argumentos de peso a su favor.

De todas formas, Pomés es claro en advertir que no estamos frente a una industria del litigio al estilo norteamericano, donde existen grupos de abogados a la caza de historias de negligencia médica dignas de llevar a juicio a cambio de un porcentaje de la indemnización que obtendrían para su cliente. “Más que negligencias, lo que se ve en muchas de las causas son, por un lado, pacientes que no quieren enfrentar su situación médica y, por otro, personas que intentan evadir el pago de su cuenta”, resalta Pomés.


Comenta este artículo

Nombre
:
Email
:
URL
:
  (Opcional)
Código Verificación Capital.cl

Comentarios

2 Comentarios

luciana ramallo :

URL 1631 Publicado Martes 17 de Noviembre, 2009 - 19:08 hrs

noce como me habra ido kn esdtas respuesats pero espero q bien !

Maria Ponce Aviles :

Publicado Sabado 3 de Octubre, 2009 - 02:24 hrs

Pongale usted precio al DOLOR

 
IAB ChileCertifica.com