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Reportajes y Entrevistas
Las finanzas se pusieron verdes

Artículo correspondiente al número 221 (25 de ene al 21 de feb 2008)



En sólo cuatro años, los Principios del Ecuador han atraído a varias otras instituciones en el mundo. La lista de bancos comprometidos ya suma 54; la mayoría, instituciones más globalizadas. En América latina sólo hay unas cinco instituciones suscritas entre Brasil, Argentina y Chile.

 

 

 

El camino en Chile

 

 

A nivel local, también existe conciencia en que el tema ambiental definitivamente llegó para quedarse en la industria financiera. La Asociación de Bancos (ABIF) decidió en diciembre pasado crear un Comité de Desarrollo Sustentable, instancia que en una primera etapa se centrará en la elaboración de un diagnóstico sobre la incorporación de las políticas y estándares de sustentabilidad en las instituciones financieras. Este nuevo grupo de trabajo está integrado mayoritariamente por ejecutivos de las áreas de riesgo.

En PriceWaterhouse Coopers explican que varios de los grandes proyectos que se han realizado en el último tiempo ya pasaron por evaluaciones de este tipo en la banca; principalmente, porque su financiamiento se obtuvo de grandes bancos internacionales. En la lista figuran, por ejemplo, el Transantiago, varias centrales eléctricas y la planta Valdivia, de Celulosa Arauco y Constitución.

Lo que los bancos que ya están embarcados en esta metodología han implementado en el día a día son comités de evaluación que reciben los proyectos y los analizan desde distintos ángulos. Por eso, en ellos se pueden encontrar profesionales de índole muy diversa, pasando por ingenieros ambientales, abogados e ingenieros comerciales, entre otros. En ABN explican que estos equipos presentan luego sus comentarios al comité de crédito, indicando lo que se debe sugerir a los clientes antes de aprobar el financiamiento.

En ese mismo camino avanzará en las próximas semanas CorpBanca. Su gerente general, Mario Chamorro, junto al abogado senior Belisario Prats, cuentan que, luego de firmar en julio pasado su adhesión a esta organización mundial, comenzaron a organizarse para poner en marcha estos criterios. Su trabajo por estos días es introspectivo, educando a todos sus trabajadores en el tema, para luego pasar durante el primer semestre al aspecto netamente de financiamiento. La institución se ha tomado bien a pecho su participación en este grupo mundial, a tal punto que realizó la primera traducción oficial al español de los Principios del Ecuador, ya que sólo se utilizaba la versión en inglés.

Sobre lo que viene, en PriceWaterhouse Coopers tienen las cosas más o menos claras. Marcela Bocchetto dice que “la tendencia claramente apunta a que esto se va a extender cada vez más al resto de la industria financiera, porque los bancos grandes han visto que no les acarrea grandes costos y le sacan provecho al dar otra mirada a las inversiones y, con ello, bajar los riesgos en áreas en que ahora hay interés global”.

En Chile sus palabras ya tienen asidero, porque se sabe de otros bancos que están interiorizándose en la materia para ver si participan. Uno de ellos es el BCI, que se suma al Chile, institución que, luego de la fusión con el Citi, deberá hacer suyos estos preceptos.

 

 

Bolsas: la otra mirada verde en las finanzas


En el aspecto financiero, las principales bolsas del mundo también comenzaron hace algunos años a incorporar el aspecto ambiental, principalmente porque comenzó a notarse que los inversionistas están diversificándose, invirtiendo de manera creciente en compañías comprometidas con la sustentabilidad corporativa.

La primera en crear un índice que mostrara este desempeño fue la bolsa de Nueva York al idear en 1999 el Dow Jones Sustainability Index (DJSI). Lo que se hizo fue una selección de compañías que están acogidas a múltiples aspectos ambientales y comparar la evolución de sus acciones con las del resto del mercado. La idea es mostrar que la acción de estas compañías ambientalmente amigables crece con más velocidad que el resto.

En esta misma línea surgieron índices similares en las bolsas de Londres (FT4Good), en Johannesburgo (Social Responsable Investment) y Sao Paulo (Indice de Sustentabilidad Empresarial).

Para Chile, la idea de crear una especie de “IPSA sostenible” es más lejana, porque se trata de un mercado muy pequeño, donde se haría muy difícil la selección de compañías. Para hacerse una idea, el Dow Jones está compuesto por unas 2.500 empresas, mientras que en Chile las que cotizan no superan las 100, número que es ampliamente superado sólo por la selección del índice sustentable de la bolsa neoyorquina (que agrupa unas 150 compañías).

 

 

 

Las categorías de riesgo


Al aplicar los Principios del Ecuador a un proyecto individual, el punto de partida para un banco es evaluar el nivel de riesgo ambiental y social existente en el proyecto. Las instituciones los clasifican en tres categorías:

Los proyectos “Categoría A” son los que presentan un adverso y significativo potencial de impacto. Muchas veces irreversible o sin precedentes.


Los proyectos de “Categoría B” son los que tienen un adverso pero limitado potencial de impacto. Éste puede ser reducido en número, generalmente específico a un lugar, completamente reversible y fácilmente acotado o mitigado.


Los proyectos de “Categoría C” son los que presentan un impacto mínimo o nulo.

 

 



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Comentarios

1 Comentarios

Lucrecia hidalgo gamboa :

Publicado Jueves 20 de Enero, 2011 - 18:36 hrs

Este es un tema sumamente importante por tal motivo uno requiere a diario de él, los nuevos cambios a nivel mundial ya que este tema cada día se convertirá en el eje central de la economía pues las empresa requiere ser financiada y quién la financia, si no son en primer plano los Bancos y si ellos asumen nuevas políticas que limiten a los gestores de proyectos que atenten contra el medio ambiente, se verán en grabes aprietos al mismo tiempo, el inversionista no invierte en un negocio que sea limitado o cuestionado y como ya no nos podemos hacer los tontos con el problema del calentamiento global y todos somos responsables ante esa realidad, creo que muchas empresas se encuentran en peligro futura mente si no ponen sus barbas en remojo a involucrar nuevas políticas que aporten la contribución a la conservación del medio ambiente,no queda mas que mirar anticipado y dormirse como el camarón.

 
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