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Las definiciones del Clan Bezanilla

Artículo correspondiente al número 260 (4 al 16 de septiembre de 2009)

 


Con buena estrella

 

Mirando las cifras, la verdad es que a Besalco no le ha ido mal. El año pasado cerró el ejercicio con utilidades después de impuesto de 11.729 millones de pesos, mientras que al primer semestre de este año, con efecto crisis incluido, las ganancias ya sumaban 8.098 millones.

“Esta empresa ha tenido muy buenos resultados desde que se abrió a bolsa en 1995, y gracias a Dios nunca hemos perdido plata. Y eso que ha habido más de una crisis: el año 1997, el 2000 y esta, que está terminando”, afirma Bezanilla.

Su explicación de la buena estrella de Besalco tiene que ver con que ha sabido mutar con el tiempo y adecuar sus estructuras. Un hito se dio el año 2000, cuando la organización comenzó a crujir y ellos supieron “reestructurar la empresa, lo que nos ha permitido tener bastantes fortalezas en esta crisis”.

La nueva estructura se expresó como una firma matriz, diversificada, organizada en distintas áreas: concesiones, inmobiliaria, construcción y maquinarias. “Esto antes funcionaba como unidad de costo. Era una sola empresa, que tenía una gerencia de operaciones y una gerencia general. Hoy no es así. Cada unidad tiene su gerencia general y una gerencia de operaciones y un capital, que funcionan en forma independiente, con lo cual Besalco pasó a ser un grupo de empresas. La verdad es que estoy muy contento de cómo anda la compañia, incluso considerando que la parte inmobiliaria ahora no marcha bien por el tema de la crisis, ya que estamos vendiendo bien pero a muy malos precios. Con todo, igual es un área de negocio que está dirigida por pura gente joven, que tiene enormes proyectos y que creo que andará re bien”.

El área inmobiliaria, si bien partió como un negocio pequeño, ha ido creciendo. Hoy tienen cerca de 10 proyectos en Chile y otros cuatro en Perú. Aporta con un 6% de las ventas del grupo y la idea es que este porcentaje suba a 10%. En este ámbito, los planes son concentrarse en lo que han estado haciendo: viviendas de 4 mil a 7 mil UF e incluso bajar las mil UF para aprovechar los subsidios del Estado. De hecho, construirán en los próximos dos años un desarrollo llamado Haras Nacional, en San Bernardo, que es un proyecto de viviendas sociales con un volumen global de ventas por un total de 600 mil UF. Es un terreno de 56 hectáreas, que proyectan desarrollar a 10 años y donde se contemplan 12 etapas de construcción, con ventas totales de 6 millones de UF.

Pero eso no es todo. También empezarán a construir a fin de año en Concón un edificio de departamentos de primera y segunda viviendas (400 mil UF en ventas) y ya hacen planes para terrenos en Santiago Centro, San Miguel y Ñuñoa. En estos últimos casos, dicen estar a la espera de que las condiciones económicas den señales adecuadas, aunque estiman que el próximo año podrían empezar las obras.

El negocio más importante hoy para el grupo es construcción, ya que significa el 50% de los ingresos. Esta área está con buenas ventas, una gran carga de trabajo y buenos márgenes, ya que concentra sus operaciones en obras civiles, donde hay un gran gasto público expansivo.

“Tenemos proyectos que partieron antes de la crisis, que estamos desarrollando dentro de la crisis y que vamos a terminar este año, como el tramo del Metro que va de Vespucio a Manquehue. Pero también estamos empezando nuevos proyectos y participando en propuestas. Un sector que está muy activo es el eléctrico. En el lado público estamos en la construcción de algunos hospitales, iniciamos la del hospital de Copiapó, que considera una venta de 70 millones de dólares, y estamos participando en las licitaciones de varios más, como el de Isla de Pascua, por ejemplo”, enumera el empresario.

El negocio de concesiones significa 2% a 3% de los negocios de Besalco. Es a esta área a la que se destinará gran parte del aumento de capital, ya que se trata de un negocio muy intensivo en recursos, pero a muy largo plazo, lo que les permite estabilizar flujos.

A través del área de concesiones participan con 33% en el embalse Convento Viejo, así como en la variante Melipilla y en la ruta interportuaria Talcahuano-Penco, las que han andado muy bien, con flujos estables e incluso sorprendentes.

También participan en tres cárceles y en estacionamientos. En este último rubro destaca la construcción del centro cívico de la municipalidad de Las Condes, lo que les permitirá tener por 35 años la concesión de 350 estacionamientos, un restaurante y un café.

A la concesión de hospitales no se presentaron “porque no tenemos la especialidad de operar y mantener esos recintos”, aunque sí han participado en los procesos de licitación de las obras de construcción.

En concesiones trazan un plan bastante ambicioso, producto de la reactivación de los llamados a licitación por parte del MOP. Por ejemplo, están participaron en el llamado a concesión del aeropuerto de Punta Arenas y esperan también hacerlo en dos rutas: Puerto Montt-Pargua y el camino de la fruta que conecta a San Antonio con la ruta 5 Sur.

“Estamos full estudiando los proyectos. La suma total de inversión sólo en las concesiones de aeropuertos y autopistas que se pretende licitar entre este año y el próximo es de 3.500 millones de dólares y Besalco aspira a tener unos 350 millones de dólares”.

Una filial que se creó luego del proceso de reestructuración del grupo es la de maquinarias, la cual se dedica a dar servicios a las industrias minera y forestal, y a vender servicios de movimiento de tierras. “Es un área muy importante. Tenemos más de mil máquinas y más del 90% de la facturación es a terceros, sólo un 10% corresponde a Besalco. Significa como el 35% de los ingresos del grupo”, explica Bezanilla.

Es por ello que el aumento de capital de Besalco se destinará no sólo a proyectos en el área inmobiliaria y en concesiones, sino que también a servicios de maquinarias y a un área nueva en que están incursionando, que son pequeñas centrales hidroeléctricas.

“A nosotros nos gusta tener una relación de deuda bastante conservadora. Entonces, si quieres crecer, la única forma de hacerlo es aumentando capital, aunque la empresa tiene capacidad para tomar deuda. Esta filosofía de deuda acotada nos permitió que la crisis no fuera un problema, ya que teníamos holguras muy grandes”, comenta el empresario.

 

 


El futuro de Besalco

 

Hace quince años, Besalco tomó la decisión de salir de Chile. Si bien estudiaron varios mercados, las apuestas se concentraron en Perú a través de Besco, que es una empresa que replica ciertos negocios de Besalco, como el inmobiliario y las concesiones.
Hoy participan con un porcentaje de una concesión vial, mientras que en el área inmobiliaria están muy activos en la construcción de departamentos con y sin subsidio en la ciudad de Lima. A la fecha han vendido más de 3 mil unidades y tienen posiciones en terrenos para vender mucho más en los siguientes 10 años; siempre, aliados con socios locales.



-¿Cómo ve a Besalco en el futuro en materia internacional?

-La empresa no tiene el tamaño para ir a mercados tan grandes como Brasil o México. De hecho, hace tres años sondeamos Estados Unidos y, gracias a Dios, no nos metimos. Estuvimos dos años estudiando el mercado y llegamos a la conclusión de que estaba sobrevalorado, que se iba a caer... así que nos vinimos. Y te digo una cosa: me parece un absurdo que chilenos aprendices se hayan dado cuenta de eso y no los banqueros locales.


-Pero sí están incursionando en Chile en nuevos negocios como la generación. ¿La idea es crear una nueva filial?

-Hemos pensado en desarrollar el negocio como un área distinta, pero falta mucho. Si en cinco años nos ha ido bien, perfectamente podríamos hacerlo. La idea por ahora es hacer un proyecto pequeño y, si funciona, seguir creciendo. Nos interesa seguir participando en el área en que sabemos movernos; o sea, en infraestructura y, a través de pequeñas inversiones y contratos de construcción, seguir creciendo. No queremos tener una fábrica de peinetas, ni de autos, porque no sabemos hacer eso.


-¿Cómo surge la idea de ingresar a la generación?

-Porque ya estábamos trabajando en el negocio de la inversión, como son las concesiones, hace tiempo; y en el de construcción de centrales hidroeléctricas hace muchos años, lo cual nos daba una aproximación del negocio.
Hoy no participamos en el negocio de la generación. Ahí compiten muchos grandes. Pero si nos va bien, en unos años podríamos representar hasta un 1%.


-En el área inmobiliaria se han dado muchas fusiones. ¿Ustedes tomaron la decisión de seguir solos?

-No, para nada. Nosotros estamos perfectamente abiertos para una eventual fusión o compraventa de una empresa con alguien que nos resulte adecuado. No tenemos nada avanzado ni hemos entrado en conversaciones, pero tampoco se ha cerrado la posibilidad de que venga alguien y te ofrezca un buen precio por la compañía. Si es así, ¿por qué no venderla o al revés, si hay una oportunidad, de comprar o asociarse?


-¿Se han presentado posibilidades?

-No, pero tampoco las hemos buscado, y tampoco nos hemos cerrado a nada.

 

 



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