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La tragedia del salmón

Artículo correspondiente al número 240 (31 de octubre al 13 de noviembre de 2008)





“El momento en que nos pegó el ISA era el menos apropiado”, señala César Barros. El dirigente de los productores recuerda que cuando este virus surgió en Noruega, a comienzo de los 90, “se trataba de una industria chica, de nos más de 50 mil toneladas anuales”. Por ello, con la correcta aplicación de know how tecnológico y recursos, ya a mediados de esa década la enfermedad –que sólo afecta al salmón Atlántico o Salar y no tiene efectos en la salud humana– estaba acotada y Noruega disparó sus volúmenes de producción como nunca antes El tamaño de la industria chilena y la alta densidad –algunos hablan derechamente de hacinamiento– entre los distintos centros de producción hacen que algunos vaticinen que el peak de contagio y, por ende, de mortandad, todavía está por llegar. Por lo mismo aconsejan celeridad. Según Johnson, “si el gobierno no actúa con rapidez, esto puede transformarse en una catástrofe económico-social de proporciones”. Dice que la autoridad debería adoptar frente al ISA la misma actitud que tiene cuando aparece un brote de fiebre aftosa en la ganadería, que “también es un virus, mata animales y tiene un perjuicio en una actividad económica”.

Concuerda el socio y gerente de Consultores ISC Ltda., Sergio Martínez, también ex ejecutivo de la industria. A su juicio, “la autoridad no se atreve a tomar medidas drásticas”, como sería construir un muro sanitario entre centros contaminados y centros limpios. Para Martínez la clave es una sola: “no muevan peces, personas o barcos de un lado a otro”.



Plazos y costos



En cualquier caso, nadie se atreve a aventurar el plazo en que este verdadero rock star de los exportadores chilenos se recuperará. Lo que sí se sabe es que las tasas de 20% anuales de crecimiento no se verán “al menos hasta 2010”, plantea Barros. Por el contrario, el próximo año será crítico, ya que la producción, a raíz del adelantamiento de la cosecha en 2008, caerá entre 30% y 50%. Para 2009 se estima una baja en los retornos de al menos 10%, para cerrar, en el mejor de los escenarios, con ventas por 1.900 millones de dólares. Siempre y cuando las cosas no empeoren.

Para Felipe Sandoval, quien preside la Mesa del Salmón, que agrupa a autoridades y productores, “no antes de 3 ó 4 años las cosas volverán a la normalidad”. El ex subsecretario de Pesca reconoce que hasta el momento se ha optado por una mitigación “gradual”, modelo distinto al usado, por ejemplo, en Islas Faeroe, donde se eliminaron todos los peces existentes. Sandoval anticipa que si la situación “se volviera más crítica, obviamente se adoptarían medidas con mayor agilidad”. De hecho, anuncia que a mediados del próximo año, y previo consenso con los candidatos presidenciales, se realizará un “cambio a la institucionalidad”. Y si bien en un principio se pensó en una subsecretaría, hoy se habla de “agencia público-privada”, al estilo de la propuesta para la Superintendencia de Valores, anota Barros.

Los cambios en los estándares sanitarios le costarán a la industria unos de 250 millones de dólares, según cifras de SalmonChile. Para aquellas empresas que no cuenten con capacidad financiera para cumplir con su parte –ya se sabe, por ejemplo, que Cultivos Marinos de Chiloé pasa por grave problemas de liquidez y Multiexport ha perdido a la fecha 27 millones de dólares–, Sandoval anuncia el otorgamiento de créditos CORFO bajo la figura de “mitigación medioambiental”. Para tener una aproximación: en la actualidad, producir un kilo de salmón cuesta en promedio 2,80 dólares. Estimaciones preliminares apuntan que con las nuevas prácticas sanitarias los costos podrían aumentar entre un 10% y un 15%, nivel que sería compensado, en parte, con la caída en la mortalidad que hasta ahora le ha costado a la industria cerca de un 3% de su producción anual. Pero la pregunta que muchos se hacen es: ¿llegó a su fin de la industria salmonera? Si bien con matices, la mayoría de los actores del rubro estiman que no. ¿Cambiarán su perfil y modelo productivo? Definitivamente, sí.

 



El gerente del área de Recursos Marinos de Fundación Chile –y uno de los mayores expertos en salmonicultura del país- Luis Pichott, aclara que “no existe ninguna actividad productiva en el mundo que haya desaparecido por sufrir alteraciones de este tipo,”. Según el técnico, lo que vendrá “es un ajuste productivo que será más importante que el financiero, porque este negocio es bueno y Chile tiene potencial”. Asegura que el concepto básico en este nuevo modelo productivo será la bioseguridad, es decir uno donde “la producción se haga en un contexto que garantice la seguridad biológica. Para ello hay que reconfigurar las densidades”. Todo esto traerá obviamente mayores costos, algo que impactará a aquellos que no cuenten con capital para soportar de aquí a 2011, cuando ocurra la próxima cosecha.

En los próximos días, los socios de SalmonChile encargarán un estudio que analice las variables oceanográficas y geográficas del fenómeno para, en una segunda etapa, comenzar la configuración de “barrios” en los que se agrupen los productores, aislando a los centros de cultivo contaminados. “Queremos que esté listo en enero de 2009”, precisa César Barros. Eso sí, en el rubro salmonero reconocen que las primeras aproximaciones para formar dichos “barrios” no han estado exentas de polémicas y roces entre productores.

El presidente de AquaChile, Víctor Hugo Puchi, es crítico de lo ocurrido y asegura que esta crisis muestra que como sector “tomamos más riesgos de lo prudente, privilegiando el crecimiento y descuidando como país nuestro patrimonio sanitario”. Por ello, propone modelos de “asociatividad” entre productores de distinto tamaño con fuerte énfasis en la sustentabilidad y en el valor de venta del salmón chileno por sobre el volumen. En defensa del patrimonio sanitario, Puchi afirma que “es urgente el cierre de la importación de ovas para evitar el ingreso de nuevas enfermedades”. Un tema discutible, ya que Sandoval objeta que esa es una medida de difícil aplicación, a la luz de los tratados comerciales que Chile ha suscrito

 

El dilema de los bancos

La banca, ya lo dijimos, han sido un interlocutor relevante de las empresas en las últimas semanas, ya que además de estar sufriendo una restricción en sus línea de créditos por la crisis financiera, han debido a sentarse a renegociar sus pasivos de corto plazo a largo plazo para capear el temporal de mejor forma.

“Hoy son varias las compañías que están reprogramando deuda, ante los vencimientos que se avecinan”, cuenta el presidente de AquaChile, la mayor salmonera del país y la tercera, en términos de producción, del mundo. Y si bien AquaChile terminaría el 2008
con cifras azules, anuncia que estimaciones de la industria ya hablan de firmas que terminarán el año con pérdidas e incluso en la quiebra.

Al respecto, el consultor Andrés Johnson reconoce que los bancos se han puesto “más duros” para otorgar líneas de créditos y que eso tiene muy complicados a los productores.



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