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Artículo correspondiente al número 232 (11 al 24 de julio de 2008)
Pía Barros:
Una de las precursoras del género y una de las más activas, Pía Barros viene dirigiendo talleres desde 1976, tanto en Chile como en el extranjero. Y también ha pasado por varios, por lo que sabe de lo que habla cuando dice que “nosotros tenemos talleres de lujo, la tradición en Chile es impresionante y viene desde la Colonia, desde los tiempos de Isidora Zegers y el pintor Rugendas. Un año en el taller de Poli Délano o en el de Ramón Díaz Eterovic equivale a un doctorado en novela negra”.
Y agrega: “el taller de Gonzalo Contreras es muy bueno para desarrollar atmósferas y textos largos; en cambio el de Jaime Collyer te ayuda a buscar la tensión y el sentido narrativo”.
Barros, que dirige un taller cada día, de las 19:30 a 21 horas, para 10 a 12 personas cada uno, se dedica profesionalmente al tema, pero evita vender una pomada. “Esto no es la receta mágica para escribir. Si alguien piensa que va pasar por un taller y al año va estar publicando, se equivoca, y mejor que busque otra cosa”.
La cualidad esencial que se desarrolla en un taller es, según Barros, la humildad: “el objetivo que me propongo es que los participantes aprendan a recibir críticas, a entender la escritura como un oficio, no como un don de iluminados. Por aquí han pasado talentos maravillosos que nunca publican, que se duermen en los anhelos por convertirse en estrellas”.
Gonzalo Contreras
El de Gonzalo Contreras probablemente sea uno de los talleres de mayor prestigio en el medio y por lo mismo el autor de La ley natural, se permite la soberbia: “de ningún taller han salido tantos escritores como del mío. Carla Guelfenbein, Pablo Simonetti y ahora una chica que va a publicar y que seguro va a dar que hablar, aunque prefiero no dar su nombre”.
Contreras pasó por el mítico taller de José Donoso, pero le quita relevancia el tema. “Es una especie de mito. El taller de José Donoso era muy salvaje. Estaban Carlos Franz, Arturo Fontaine, y las críticas eran durísimas, casi caníbales, porque eran tipos que ya estaban con obra, nada de advenedizos. Pero Pepe lo hizo muy mal, porque partía él despedazando al principio y todos le seguían la corriente. Por eso yo siempre hablo al último en mis talleres, para no influir con mis críticas al resto. Para mí no fue una buena experiencia pasar por el taller de Donoso”.
Contreras hace una selección a partir de textos que le envían los postulantes, y aunque busca a gente que ya tenga cierto oficio, se ha llevado grandes sorpresa. “A veces me llegan textos de chicos que están recién empezando la universidad y son notables”.
Para el autor de El Nadador, el taller es una “incitación a la escritura. Empiezo con la técnica de que escriban en 30 minutos un relato con un pie forzado, para resolver el drama, sacarse de encima el terror a la página en blanco. Ese es el comienzo”.
| Para: nivel medio y avanzados, tras una selección. Lugar: Providencia. Costo: 45 mil pesos. Informaciones: 7613561 |
| Otras opciones En la red: talleres de escritura por Internet, de la famosa escuela española Fuente Taja. Matrícula de 30 euros. 65 euros al mes. Los materiales teóricos y textos complementarios se envían a la dirección de correo electrónico del inscrito. El coordinador comenta los ejercicios de los participantes y la marcha general del taller. Supervisa dos veces al mes los textos recibidos. Sus comentarios por escrito los reciben todos los miembros del grupo. Los alumnos tienen derecho a participar con una narración en la convocatoria del libro de relatos de publicación anual. Informaciones: www.fuentetajaliteraria.net Para leer: el libro Para ser novelista, de John Gardner, es un buen punto de partida para los que quieran ingresar en los misterios del arte narrativo. Gardner es escritor, uno de los profesores de literatura creativa más distinguidos de Estados Unidos y fue maestro de Raymond Carver. Ultramar editores, 198 páginas. Se puede encargar en www.casadelibro.com |