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Artículo correspondiente al número 239 (17 al 30 de octubre de 2008)
La famosa editorial alemana Taschen lanzó un libro sobre el diseño gráfico en esta región del mundo. Conversamos con su editor, Julius Wiedeman, para conocer que fue lo que descubrió y que sobresale entre los artistas de este oficio. Por María Luisa Vicuña.
“¡Ah! ¡Juegas fútbol y bailas samba!”, es lo primero que le dicen a Julius Wiedemann cuando explica que es de nacionalidad brasileña. Este editor de Taschen, diseñador de profesión, nació en Brasil, pero hace doce años que no vive ahí. A los 23 años se fue a vivir a Japón, luego estuvo en Alemania y hoy está radicado en Inglaterra.
Interesado por los estereotipos que surgen al momento de hablar sobre Latinoamérica y en cómo ha cambiado la visión que se tiene de esta región en el extranjero, Wiedemann comenzó a trabajar la posibilidad de editar un libro sobre artistas latinoamericanos para la prestigiada editorial.
El se ha especializado en la realización de publicaciones dentro del área del diseño gráfico, publicidad e ilustraciones. En 2003 lanzó un libro sobre diseño japonés y, a partir de éste, nació la idea de repetir el trabajo según las diversas culturas y quiso continuar con el diseño gráfico en Latinoamérica.
Wiedermann cuenta que al comenzar a trabajar en este proyecto hizo una lista de las ideas que surgen al momento de pensar en los latinos y se percató de cómo ha cambiado la percepción en este último tiempo: “Aunque aquí se sigue haciendo el mismo trabajo, la visión ha cambiado. Hace unos años, América latina se asociaba con dictaduras, mariachis y fútbol. Hoy, en cambio, se sabe mucho más y puedes ver cómo un alemán bebe vino chileno y aprende tango. Las caipiriñas, por ejemplo, son el trago más tomado en Alemania. Ahora ser latino ya no tiene una connotación negativa, hoy ser latino es cool. A eso yo le llamo neolatinidad”.
Con ejemplos, cuenta cómo en Inglaterra se imparten clases de salsa o está de moda venir a Colombia o Brasil para aprender a bailar.
Reconoce que los estereotipos siempre tienen algo de cierto, pero no representan totalmente lo que un país es. En ese sentido, América latina se ha dado a conocer cada vez más dentro de su variedad y su originalidad propias. Explica, además, que probablemente respecto de Chile la visión no ha cambiado tanto, porque ya hace años que hay una percepción de nuestro país como más estable política y económicamente. En otras naciones el cambio ha sido más radical. Wiedemann destaca que lo que ahora está llamando la atención hacia esta zona es algo que ya existe hace mucho tiempo, sólo que ahora se comienza a confirmar la autoría latina. Por ejemplo, el diseñador que se encarga de la publicidad y la puesta en escena de Madonna es un brasileño... y eso casi nadie lo sabe.
Con la idea de, por un lado, descubrir qué se estaba haciendo entre los diseñadores gráficos latinos y, por otro, darlo a conocer en forma internacional, Wiedemann propuso a Taschen la edición de este libro. Luego de aprobada la idea, contactó a Felipe Taborda, un diseñador brasileño, para que realizaran este trabajo en conjunto. No existía un libro que se hubiera editado en forma masiva e internacional sobre este tema y por eso hicieron una retrospectiva de todas las obras de diseño gráfico, desde principios del siglo XX hasta hoy.
El valor del diseño
A partir de la integración de diversas culturas, Latinoamérica ha surgido con su propia interpretación de la realidad. Es un continente de inmigrantes europeos que chocaron y se fusionaron con la cultura indígena ya existente. Se suma la influencia del éxito norteamericano que ha determinado, también, la expresión del arte latino. Finalmente, y con la suma de estas intervenciones, América latina aprendió a hacer las cosas a su manera, y creativamente nació con una identidad propia.
“Es interesante ver que nos expresamos de una forma diferente, que tenemos valores creativos distintos. Y ha habido una revalorización de esa diversidad. Si antes éramos considerados flojos, hoy somos flexibles; antes éramos locos, hoy somos creativos; antes éramos vulgares, hoy somos sensuales”, detalla Wiedemann.
Esto es importante no sólo porque se le da más valor a lo latinoamericano, sino porque el diseño y lo visual han adquirido mayor preponderancia. El valor de un producto ya no está dado por quien lo fabrica, sino por su diseño. Las empresas de tecnología, por ejemplo, casi todas ellas comparten los mismos avances y se producen en los mismos lugares. Entre ellas compiten principalmente por lo atractivo de sus formas y colores. Un ejemplo evidente de esto es el éxito que ha tenido Apple con su producto iPod. Muchas marcas distintas ofrecen reproductores de música y video. iPod ha sobresalido entre ellos principalmente por su estilo.
Después de estudiar el trabajo de los diseñadores de Latinoamérica, y tras seleccionar a doscientos para presentarlos en este nuevo libro de Taschen, Julius Wiedemann llegó a la conclusión de que hay tres aspectos del diseño que los latinoamericanos utilizan de una manera distinta y mucho mejor.
El primero de ellos es que el diseño es transgresor. Los latinos tienen la capacidad de revolucionar, cambiar las cosas y hacerlas mejor. Los gráficos utilizan la transgresión en su sentido positivo, que transforma y recrea algo de una nueva forma.