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La Portada, auge y caída

Artículo correspondiente al número 282 (13 al 26 de agosto de 2010)

Dos terremotos en su estructura y miles de historias clandestinas han sacudido la emblemática torre setentera. Poco queda del que fue el Isidora 3.000 de la época: locales abandonados, departamentos a mal traer y una puja interminable por el paño que obsesiona a Abraham Senerman. Recorrimos el estado actual del que fuera icono inmobiliario del sector oriente: la famosa Portada de Vitacura. Por Paula Vargas; Fotos, Verónica Ortiz.



Símbolo de modernidad y cool hasta la médula. Así era el edificio de 14 pisos que, a comienzos de los 70, y como su nombre lo indicaba, abría las puertas al sector más pujante de aquella sociedad santiaguina. Una estructura de 106 departamentos y un zócalo plagado de locales comerciales el descueve componían la famosa punta de diamante de las avenidas Vitacura y Andrés Bello.

Dicen que era destino obligado de los extranjeros, uno de esos lugares anotados como imperdibles en cualquier guía de turismo. Sus ex vecinos recuerdan con nostalgia las tiendas de artesanía y ropa que abundaban en sus alrededores, al igual que aquellos lugares que marcaron su juventud. Porque –era que no– ahí estaban radicadas las discoteques de moda: El Organo, El Hipopótamo y el famoso Le Moustache… donde los chiquillos y chiquillas debían estar.

Los 80 fueron marcando de a poco el ocaso de La Portada. Mientras sus locatarios y residentes esperaban una extensión del Metro que nunca llegó, de a poco el edificio fue perdiendo encanto ante la instalación vecina de construcciones más modernas. Aparecieron los night clubs, como el Maeva y el Emanuelle, y el posterior estigma de barrio rojo de Las Condes en los alrededores.

En los 90 el desprestigió se consolidó, las mantenciones escasearon y, salvo el Amanda y algunas automotrices, poco comercio ayudó al reposicionamiento. Como si fuera poco, en 2008 tomó forma el proyecto emblemático de Abraham Senerman, la torre Titanium, tras adquirir el paño donde se ubicaba la plataforma comercial de La Portada. De ahí en más, buena parte del símbolo de modernidad de los 70 quedó olvidado bajo la imponente torre de vidrio de 52 pisos que corona Sanhattan.

La Portada, auge y caída

El edificio de 14 pisos y 106 departamentos más una plataforma comercial fue el ícono arquitectónico de los 70

La Portada, auge y caída

El precio de estos departamentos oscila entre los 50 y los 80 millones de pesos, dependiendo de la superficia. Muchos residentes han acordado esa cifra. Sin embargo, los que se resisten piden hasta 120 millones de pesos

La Portada, auge y caída

Hoy muchos de estos departamentos se han transformado en oficinas, bodegas o, casi, en basureros.

La Portada, auge y caída

Tiendas de ropa y artesanías era lo que predominaba en la época de oro de La Portada. Pero los lugares más emblemáticos que pasaron por estas paredes fueron las discoteques Le Moustache y El Hipopótamo, que en los 80 fueron reemplazadas por la Maeva y el Emanuelle.

La Portada, auge y caída

180 mil pesos de gastos comunes es lo que están cobrando para comenzar los arreglos del terremoto, generando la resistencia de muchos arrendatarios.

La Portada, auge y caída

Cuentan que a comienzos de los 70 Guillermo Schiess (el fundador de Transoceánica) empezó a adquirir departamentos en los dos últimos pisos del edificio, los que hasta el mes pasado fueron ocupados por varias de las empresas del holding familiar. Como es evidente, su estética y cuidado son lo opuesto a la forma en que se vive en los pisos inferiores.

La Portada, auge y caída

Actualmente existe un 70% del edificio con promesa de compraventa con inmobiliaria Titanium; un 15% está en manos de los Schiess y el 15% restante, en poder de personas naturales que pujan por doblar la oferta inicial. ¿Darán su brazo a torcer?



Cuenta regresiva

Hoy lo que queda de la antigua Portada de Vitacura es un viejo edificio, en que conviven espacios residenciales y oficinas, a la espera de su cierre definitivo. El deterioro de la estructura es evidente; para qué hablar de los daños dejados por el terremoto, aunque serían sólo superficiales, como informa un comunicado en la conserjería.

En cualquier caso, la antigua torre tiene los días contados. Aunque Senerman aún no llega a acuerdo con la totalidad de los propietarios, en Titanium aseguran que ya tienen un 70% de los departamentos comprometidos; vale decir, con promesa de venta por parte de sus actuales dueños y una parte de ellos comprados, sin precisar el número. El 30% restante se divide entre personas naturales (quienes poseen un 15% en conjunto) y la familia Schiess, que cuenta con el 15% del edificio. En el caso de estos últimos, cercanos a Senerman aseguran que también estarían dispuestos a vender, una vez que se llegue a acuerdo con el resto de los propietarios, los que continúan en la puja por más dinero. Es que si de cifras se trata, hay quienes piden hasta 120 millones de pesos por los departamentos de mayor superficie (3 dormitorios), cifra que duplica el valor de mercado de un inmueble equivalente en metros… y en calidad.

Intentamos conversar con los representantes de la comunidad, pero la tarea fue imposible. Conserjes aleccionados para no dejar pasar a la prensa y un administrador infranqueable que, con un “No” rotundo, nos cerraron toda vía de acceso. Sin embargo, conversamos con algunos residentes, quienes efectivamente hablan de ciertos compromisos a los que han llegado con Senerman y otros que aseguran que no venderán hasta que les doblen la oferta: así de tajantes. En el caso de estos últimos, ciertamente no se trata de actuales residentes, sino más bien de inversionistas a quienes llegamos a ubicar a través de sus arrendatarios.

Así es el libre mercado. Pero todo indica que más temprano que tarde cerrarán el negocio y la dupla Senerman-Bethia se volcará con todo a la construcción de la segunda etapa de Titanium, esa que ya tiene un anteproyecto definido e incluso una cifra comprometida para su inversión: nada menos que unos 100 millones de dólares. Cercanos a Senerman aseguran que el cierre de las negociaciones para adquirir el 100% de los departamentos de La Portada es inminente, y confirman que incluso las obras podrían partir el segundo semestre de 2011. Así de optimistas.

Pero, ¿cómo será Titanium II? Aunque la normativa vigente permite una altura de hasta 194 metros, de acuerdo a los estudios realizados por la inmobiliaria de Senerman la nueva torre de todas maneras deberá ser será más baja que la actual, debido a los ángulos del terreno. En cualquier caso, advierten, no tendrá menos de 40 pisos y su fachada será similar a la torre principal. Definitivamente, dicen, una postal por la que vale la pena esperar.

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