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La policí­a de las pólizas

Artículo correspondiente al número 215 (19 de oct al 01 de nov 2007)

Pocos conocen en detalle el oficio que intermedia en el pago de los seguros. Aunque la mayor parte del tiempo los casos de siniestros se resuelven sin problemas, también hay una fracción en que se echa literalmente mano a todo para cuadrar las piezas de un rompecabezas que no calza. Surgen así elementos dignos de una buena novela policial, con engaños, investigadores privados, fraudes... y hasta asesinatos. Por Cristián Rivas.

 

 

Los liquidadores de seguros están detrás del pago de casi todas las pólizas en Chile. Son capaces de reconstruir al dedillo los siniestros más “siniestros” y tienen la responsabilidad de proponer a las compañías el monto que deben pagar a sus asegurados. Quizá el papel más importante –considerando que al año el mercado mueve miles de millones de dólares–, pero no el más conocido. Muy pocos manejan los detalles que hay detrás de esta parte del negocio, donde casi siempre los casos se resuelven sin problemas, pero donde convive un sinfín de ingredientes dignos de la mejor novela policial: investigadores privados, fraudes y hasta asesinatos, son solo algunos de los elementos en casos extremos.

 

Casos de exposición pública donde los liquidadores han echado mano a prolijas investigaciones y detectado irregularidades, hay por montón.

 

Uno de los más comentados hace un par de años fue el del cocinero chino Pongan Tan, asesinado por su patrón para cobrar un seguro por 160 millones de pesos que había tomado a su nombre. También fue conocido el de una pareja que en febrero de 2006 inventó un accidente en la Costanera Norte, fingiendo haber sido impactados con un bloque de hormigón (ver recuadro), lo que terminó siendo un intento de estafa contra la concesionaria. Hace cerca de 20 años fue muy comentado el incendio que afectó al club Regine –en Isidora Goyenechea con Don Carlos–, y que terminó siendo un intento de fraude de sus dueños, que habían pagado a uno de sus trabajadores para que iniciara el fuego y fue él mismo que finalmente cedió a las presiones y delató la trama. Ahí lo que generó suspicacias en los investigadores fue que uno de los dueños llegara al siniestro en pleno verano con botas de agua.

 

Son solo algunos ejemplos que casi todos los liquidadores recuerdan al hablar de casos polémicos. Claro, eso sí, dicen que son los menos, porque en gran parte, sobre todo en los relacionados a grandes o medianas empresas, se llega a conclusiones apegadas a lo que los clientes afirman. Sin ir más lejos, en la Asociación de Aseguradores ponen como ejemplo lo sucedido el año pasado, cuando solo hubo reclamos por 2.451 casos, lo que equivale al 0,0044% de los seguros liquidados.

 

Pero que trabajo de investigación hay, hay. Para hacerse una idea, en el primer semestre de este año las aseguradoras pagaron 2,3 millones de siniestros por unos US$ 2.110 millones. Esto significó que hubo 12.629 siniestros diarios, 526 por hora o 9 por minuto...

 

 

 

Su seguro liquidador

 

 

De acuerdo a la legislación, el liquidador de seguros es un intermediador nombrado por las aseguradoras, en común acuerdo con sus clientes, cuya función es investigar los hechos detrás de un siniestro, entendiendo esta última palabra en el contexto amplio: accidentes, incendios, fallas, explosiones, catástrofes naturales, entre muchas otros. “Como existe un contrato que obliga a la compañía de seguros a tener que responder pagando los daños que el asegurado reclama, la firma tiene el derecho a conocer cómo efectivamente ocurrieron los hechos. Nos traspasa ese derecho para formarnos un convencimiento de que las cosas ocurrieron como el asegurado dice”, resume Roberto Linderman, gerente comercial de Crawford, una liquidadora internacional que opera en Chile.

 

Eso sí, aclara de inmediato para asegurarse de que no hay cosas anormales, la premisa es partir la investigación pocos minutos después de producido un incidente. Es tan inmediato el contacto, que por ejemplo los representantes de la liquidadora Beckett, que estuvieron investigando el incendio del hotel y casino de Pucón hace unas semanas, llegaron al lugar cuando los bomberos todavía luchaban contra las llamas. A diferencia de Estados Unidos o Europa, en Chile el cobro de los seguros funciona de manera inversa. Las compañías designan a los liquidadores para que investiguen en forma previa al pago de la póliza, mientras que a nivel mundial las compañías primero liquidan y luego inician las investigaciones que habitualmente se ven en las películas hollywoodenses. Es por eso mismo quizá que el asecho sea aún mayor en esos países, con verdaderas redes de investigación al mejor estilo Sherlock Holmes.

 

El oficio de liquidador surgió en Chile en 1989, cuando el Ministerio de Hacienda dictó el Decreto Supremo Nº 863, donde se fijaron las directrices de esta actividad. Según datos de la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), entidad que regula este mercado, existen un total de 147 personas naturales habilitadas como liquidadores oficiales. Todos debieron rendir un examen ante la autoridad y varios incluso tomaron clases especiales en la Escuela de Seguros, un organismo dependiente de la Asociación de Aseguradores de Chile, explica su vicepresidente René Eyheralde.

 

No es un área reservada para determinadas profesiones. Todo lo contrario. En un barrido rápido se encuentran desde abogados hasta arquitectos, pasando por ingenieros civiles, comerciales, contadores, y un sinfín de actividades. El trabajo cotidiano de un liquidador es apoyado por varios de estos profesionales, porque en la práctica son sucesos tan distintos que se requiere de colaboradores en especialidades muy diversas, sobre todo en el caso de seguros a empresas, en que las pólizas van desde fallas en turbinas de aviones, motores de barcos, centrales eléctricas, grandes maquinarias mineras, equipos tecnológicos, entre muchas otras áreas técnicas.

 

Por lo mismo, hay procesos de investigación que duran más que otros, dependiendo del impacto que generan, como el de la caverna destruida en Chuquicamata, accidente ocurrido el año pasado, pero que aún no logra despejarse por completo. O el de la explosión ocurrida hace unos días en la refinería de Concón, en el que los ajustadores tendrán que evaluar múltiples factores además del daño estructural, como lo que se dejará de producir o vender.

 

 

 

Investigación a fondo

 

 

David Carreño, liquidador de Beckett, explica que en paralelo al trabajo de los liquidadores, las investigaciones requieren de varios otros colaboradores. Es ahí cuando entran a jugar ex policías o investigadores privados cuyos servicios también son habitualmente contratados. Sus mecanismos de investigación pueden ser muy distintos al de un caso normal, donde todo es más oficial pues los liquidadores trabajan en directa colaboración con todos los actores. En los casos en que no, se recurre a indagaciones con vecinos, cercanos, bases de datos, fotografías y hasta disfraces.

 



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