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Reportajes y Entrevistas
La nueva televisión según Jorge Navarrete

Artículo correspondiente al número 242 (28 de noviembre al 11 de diciembre de 2008)




-¿Y qué pasa con el procedimiento para otorgar una concesión?

-El procedimiento vigente para otorgar concesiones (sólo exigencias técnicas y por orden de llegada) es tan malo, malísimo, que nunca se ha podido aplicar en los casos realmente importantes; esto, es cuando se otorga la primera concesión a un operador nacional. ¿Sabías tu que ese procedimiento no se aplicó ni a TV-UC, UCV-TV y TVN, que las obtuvieron por ley, ni a Megavisión, Chilevisión, La Red y Telecanal, que las obtuvieron por “compra de concesiones” (lo que es una contradicción en los términos) u otros procedimientos? En el origen de cada una de estas últimas hay una decisión política, ajena al CNTV.


-Pero varias veces al mes leemos en el Diario Oficial sobre concesiones otorgadas por el CNTV…

-Así es, pero todas ellas son nuevas concesiones de canales para una señal ya existente, o primeras concesiones en ciudades y pueblos medianos y pequeños. Por suerte, porque si el CNTV tuviera que adjudicar con las normas actuales una concesión de señal en Santiago no pocos preguntarían cuánto nos pagaron, ya que estaríamos entregando gratuitamente, sin concursos ni sorteos, algo que vale muchos millones de dólares; o sea, enriqueciendo por vía administrativa a un particular.


-¿Y cómo habría de ser entonces?

-Como en todos los países avanzados del mundo, a través de concursos públicos de oposición y antecedentes que incluyan todos o algunos de estos factores con la ponderación adecuada: compromisos programáticos voluntariamente ofrecidos pero que, de serle adjudicada la concesión, pasan a ser vinculantes y exigibles; oferta de pago de dinero al Estado, sea al otorgamiento y/o durante la vigencia de la concesión; audiencias públicas a todas las partes que se interesen, entre otras. Naturalmente, en el caso de las renovaciones de concesiones, revisar el cumplimiento de la regulación durante la vigencia próxima a expirar.



Hablemos de TVN


-Entremos a un terreno complejo, tanto para usted como eventualmente para mí. ¿Cuál es su opinión sobre el otro proyecto, el que modifica la ley orgánica de TVN?

-A diferencia de lo que fue la modificación parcial que se hizo de la regulación general en 1992, la que se hizo ese mismo año en TVN fue una ley completamente nueva y que derogó toda la normativa anterior. Creo que fue la mejor legislación posible en el contexto de ese momento y los resultados deben mostrarse no sólo con sus sombras sino también con sus luces. ¿En qué otro país comparable existe una televisión pública, razonablemente autónoma, que no requiere aportes presupuestarios, que pasó de la quiebra a las utilidades, de la completa falta de credibilidad a la confianza pública?


-Pero desde esa fecha, han pasado casi 20 años. Hoy tenemos una sociedad distinta.

-Es cierto y todo es perfectible. Sin embargo, sería grave no entender que la industria de la televisión en su conjunto, así como sus actores, tiene un carácter sistémico. Con ello quiero decir que si bien es cierto que no hay sólo una forma de propiedad legítima, sólo una regulación eficiente, sólo un financiamiento posible, etc., lo que no hay –definitivamente y para siempre– es la posibilidad de elegir lo que más me gusta en cada una de estas materias sin preguntarme si son compatibles. “Quiero una televisión pública sin publicidad, pero sin que me cobren; la quiero con financiamiento del Estado, pero sin influencia de los que fijan sus montos: gobierno, Congreso y los políticos; la quiero eminentemente cultural, aunque no sea masiva, pero que se financie con publicidad”.


-Bueno, bonito y barato…

-A todo eso agrégale: y a mi gusto. La gente que cree que la televisión abierta es gratuita no toma nota de una de las cosas verdaderas de la ortodoxia neoliberal: no hay almuerzo gratis; siempre hay que preguntarse quién y cómo lo paga.


-¿Hay forma de superar el cuoteo político?

-Esa es parte de la crítica fácil, donde se engola la voz para señalar que debieran estar en el directorio de TVN, o en el CNTV, “los mejores” o “los más preparados”. Pero la cuestión es quién los elige: ¿El Gobierno solo? ¿El Congreso por mayoría? ¿Todo el país en votación nacional? ¿Por inspiración divina? ¿Por sorteo? Esto es tan demagógico como el lema de que deben gobernar “los mejores” sin especificar cómo se determinan o, casi siempre, concediendo eso implícitamente a algún guardián providencial: el dictador de turno, los poderes fácticos.


-Con franqueza y después de escucharlo largamente, no parece muy satisfecho con el contenido de estos dos proyectos de ley.

-El gobierno tiene todo el derecho a decidir qué proyecto envía al Congreso y más todavía cuál es su contenido. En todo caso, ni el CNTV ni yo fuimos consultados respecto a las materias que regulan estos dos específicos proyectos de ley. De hecho, no tuve ninguna participación.


-¿Pero acaso usted no es parte del gobierno?

-Aunque mi cargo es de libre designación del presidente de la República, presido un cuerpo corporativo y, por lo tanto, ni mis opiniones ni las del Consejo tienen que necesariamente coincidir con el contenido de los proyectos.


-¿No está de acuerdo, entonces?

-Por todas las respuestas que te he dado, es evidente que yo hubiera preferido una ley que contemplara… (hace una pausa como ordenando lo que me va a decir) …que tuviera más sustancia y menos elementos técnicos. Pero como ya te lo expresé, este proyecto es muy distinto al original, el que pretendía hacer una rápida transición a la televisión digital, pero sin alterar las reglas del juego, lo que obviamente era de todo el gusto de los actuales concesionarios.


-…y de una parte del gobierno.

-Efectivamente. En todo caso, aunque la intención original hubiera sido decidir estas modificaciones en reuniones privadas, la discusión pública y parlamentaria será larga y apasionada. La transición tecnológica la podríamos hacer en cualquier momento. Lo verdaderamente importante, es tener una buena ley.


-Para terminar, sólo una pregunta en tono más personal: Papá, ¿qué ha sido la televisión en tu vida? ¿Estás satisfecho de lo logrado?


-Respecto a los logros, uno no es buen juez de sí mismo y sería temerario decir que hecho muy bien mi trabajo. Es obvio que la televisión ha sido importante en mi vida y la gente me ubica por ella, pese a que he trabajado muchos más años en otras actividades: por ejemplo, trece años seguidos en seguros. En todo caso, las mayores satisfacciones no vienen del ámbito público o laboral, sino de la vida personal y familiar. Créeme que, cuando se acaban de cumplir 35 años desde que terminó mi participación en “A esta Hora se Improvisa”, el gran programa de análisis político en esos años cruciales, es una de mis satisfacciones actuales verte ahora a ti participando en “Estado Nacional” de TVN. Esa es la opinión del papá chocho, no del regulador de la televisión.

 



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