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La nueva New Orleans

Artículo correspondiente al número 220 (28 de dic del 2007 al 24 de ene 2008)

 

Desde Canal Street, una avenida preciosa con luces navideñas –elegida por la American Planning Association como una de las diez mejores calles de Estados Unidos– hasta Jackson Square, la Plaza de Armas de la ciudad, pasando por la bohemia y fiestera Bourbon Street (ver recuadro) y limitando con el paseo peatonal del Mississippi, French Quarter tiene lo mejor para ofrecer. Es aquí donde están los mejores restaurantes de la ciudad (hay 868 en el Area Metropolitana), donde los hoteles ofrecen sus 38 mil camas y donde se expresa mejor la multicultura. La Catedral de Saint Louis y los artistas que rodean la plaza parecen importados de París, con una semejanza notable con Montmartre. Acá se levantan tiendas, cafés (el famoso Du Monde, ver recuadro) y el tranvía que volvió hace un mes a recorrer sus calles.

 

 

 

La tabla de salvación

 

 

Después del atardecer. Antigüedades, hora de pasarlo bien, entretención, música en vivo y fin de semana salvaje. Estas características de New Orleans fueron votadas en primer lugar por 60 mil turistas en una encuesta de CNN y la revista especializada Travel and Leisure, en un estudio donde compitieron 25 ciudades. En segundo lugar calificó en categorías como variedad de restaurantes, amabilidad, lugar de negocios y compras, donde el tax free atrae mucha gente.

El turismo podría sacar a flote a New Orleans. Lo sabe su gente y lo domina el Metropolitan Convention and Visitors Bureau de la ciudad. “Tras Katrina, la gente tiene curiosidad por saber cómo hemos respondido para levantarnos nuevamente. Y nuestros focus indican que el visitante sigue valorando las mismas cualidades de antes del 2005. En primer lugar, la arquitectura. Segundo, la música y tercero la gastronomía. Ese trío es nuestro imán para remontar nuestras cifras de viajeros”, comenta Kelly Schulz, vicepresidente de Comunicaciones y Relaciones Públicas de la ciudad.

 

Una cosa lleva a la otra. La comida cajún, el plato típico (un cocimiento con mucho condimento, con pollo, cecinas y mariscos, mezclados con arroz), es inconcebible sin jazz de fondo. Cuando esos dos elementos se suman a la vista de las terrazas de los restaurantes se conforma el gancho para cautivar a los visitantes, brindando una experiencia de momento grato. Las ostras y los camarones son los platos más requeridos, siempre con mucho aliño.

 

Es una ciudad de fiestas, de descontrol por momentos, el único lugar en Estados Unidos donde está permitido tomar alcohol en la calle o manejando. Impresiona ver los pitchers de cervezas por las calles, arriba de los autos o compartiendo un trago en las esquinas. Los americanos que la visitan aman esa libertad y la demuestran un martes por la noche, un viernes e incluso un domingo en el día, antes de que jueguen los Saints, el equipo de fútbol americano de la ciudad, una verdadera devoción de sus habitantes, que visten sus camisetas negras con mucho orgullo y que llenan el SuperDomo para verlos jugar.

 

Mardi Gras es un mundo aparte. El tradicional carnaval de la ciudad, que se desarrolla en febrero, lentamente retoma sus cifras antes de Katrina, cuando movía más de un millón de personas. En el 2006 asistieron 700 mil y este año 800 mil, con una ocupación hotelera cercana al 85%. Las máscaras, los collares brillantes y el recorrido por sus barrios más tradicionales sigue siendo una postal turística por el cual muchos apuestan.

New Orleans no descansará en su intento por demostrarle al mundo que pudo levantarse tras Katrina. Es cierto que los tours por las zonas afectadas cautivan a los amantes del turismo de desastres, pero la ciudad se está vistiendo de frac para recibir a sus visitantes. Ese es el esfuerzo común de su gente, de su historia. O de su misión. Su lugar dentro de Estados Unidos es el de divertir y dejar que las cosas buenas duren. O no terminen nunca.

 

 

 

Stop

Café du Monde: Atiende desde 1862 las 24 horas del día. Cuando Katrina arrasó con la ciudad, mantuvo sus puertas abiertas. A pesar de que hay locales en algunos mall, el clásico está en el Barrio Francés, donde la gente consume el café au lait y los beignets (una especie de calzón roto) con azúcar flor. www.cafedumonde.com

Vintage 429: Una joya de tienda para los fanáticos de la música y la historia americana. Discos autografi ados por los Beatles, cartas del ex presidente John Fitzgerald Kennedy y la bandera del Masters de Augusta de golf con la letra y puño de Tiger Woods. Un mundo de recuerdos y souvenirs para coleccionistas. www.vintage429.com

Hotel Monteleone: Pertenece a la colección de hoteles históricos de Estados Unidos. Es conocido en New Orleans porque Truman Capote, Ernest Hemingway, William Faulkner y Richard Ford escribieron ahí sus novelas. Seiscientas habitaciones de lujo y un confort de hotel boutique. www.hotelmonteleone.com.

 

 



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