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Artículo correspondiente al número 244 (26 de diciembre de 2008 al 22 de enero de 2009)
Los nuevos desafíos
La misión encomendada por César Alierta a Emilio Gilolmo cuando le envió a Chile también contemplaba una segunda etapa. ¿Qué viene hacia delante? El ejecutivo asegura que seguir en el proceso de innovación y modernización de la compañía. “Ahora, la siguiente etapa será entrar en la fibra óptica y, claro, eso requiere muchos recursos, de una compañía que invierta a largo plazo no a corto plazo. Las AFP lo que tenían era una inversión financiera, pues preferían una rentabilidad a corto plazo, como es lógico y normal en su negocio. Por lo tanto, hubiera sido más complejo comenzar a desarrollar la fibra óptica con ellos, ya que supone no repartir tanto dividendo. Por eso era conveniente hacer la OPA, que además es una fuerte señal de conanza en el país, en momentos de turbulencias financieras. La autoridad aquí lo entendió como un signo de confianza y yo como presidente de Telefónica Chile lo veo igual”.
En este nuevo proceso asumirá un protagonismo importante Oliver Flögel, quien pasará de la gerencia general de Movistar a
la de Telefónica Chile. “Oliver empezó en la telefonía fija en Argentina, luego estuvo en finanzas y ahora en la móvil ha estado
5 años, que es un tiempo suficiente como para que se haga otra rotación. Eso se ha unido a que José Molés se ha acogido a
un plan voluntario de prejubilación que hay en esta compañía. Como él se iba, nos pareció una buena idea que Oliver, que ya tiene la experiencia de la fija anterior, lidere la transformación acá. Confiamos en que traiga las mejores prácticas. Tiene un potencial que ha demostrado, lo ha hecho muy bien en sus dedicaciones anteriores y nos parece una muy buena idea y él ha aceptado con mucho entusiasmo... Está como una moto”, afirma.
Con esta nueva etapa se busca agilizar y mejorar los procedimientos. “Queremos que los músculos funcionen, que no sobre grasa, lo que no significa que habrá reducción de personal. Desde que estoy aquí no ha habido despidos, sino reacomodos, hemos seguido aceptando gente. Con la ley de subcontratación, de hecho, hemos internalizado a más de mil personas”. Todos estos cambios que se vienen encontrarán a Emilio Gilolmo asumiendo nuevas responsabilidades. La semana pasada el directorio de Telefónica lo nombró director de Asuntos Públicos para Latinoamérica, cargo que apunta a fortalecer la presencia internacional de la compañía con las organizaciones institucionales, con los reguladores, los gobiernos y las instituciones públicas.
Esta nueva responsabilidad sumará más trabajo a su ya apretada agenda. “Pero nunca me ha asustado el trabajo ni moverme
mucho y, como decía don Ricardo Lagos, nunca he rechazado un reto profesional”.
| El lado B |
Emilio Gilolmo es de esos personajes que sorprenden a cada instante. No conforme con llevar una agitada vida ejecutiva, especialmente en el mundo financiero, es reconocido en España como un intelectual. Allí participó activamente en la Fundación Ortega y Gasset, institución dedicada a la promoción de actividades culturales en el ámbito de las ciencias sociales y las humanidades. También fue vicepresidente del Club Siglo XXI, una instancia de debate político que lo apasiona. Por esa razón, cuando llegó a Chile intentó montar una cosa parecida, “pero aquí es complicado y además no es mi labor. Si me diera el tiempo, montaría algo. Le estamos dando vueltas con algún asesor aquí para hacer algo, pero todo lleva tiempo y la verdad es que no tengo mucho”, señala. Por el momento, su agenda intelectual se remite a reuniones en el CEP y otros encuentros de contenido empresarial y con alguna vertiente política. Pero sin duda lo que más echa de menos de España son el teatro y las librerías. A falta de ello, ha podido recorrer el país de extremo a extremo. De hecho, es una de las pocas personas que han tenido la suerte de conocer la Antártica, invitado por la Armada chilena.Asimismo, ha podido –en la medida de lo posible– practicar una de sus grandes pasiones: volar. “Soy piloto y aquí he podido ir a pilotar algunas veces, es que me gusta volar y sentir la sensación de libertad que tienes cuando estás en el aire”. Lo que no ha dejado nada de abandonado es su pasión por el cine. Esa faceta la maduró por Telefónica. La compañía quería hacer contenido para sus canales de televisión –era accionista de Antena 3 Televisión–, para ello había comprado Endemol en Holanda y Lola Films en España, la compañía más importante de cine. Pero aquello era un tema complejo, ante lo cual le pidieron que asumiera la presidencia de Lola Films y la reorientara de acuerdo a los objetivos del grupo. “Ahí estuve como dos años; y la verdad es que lo pasé estupendo, ahí conocí al productor real que era Andrés Vicente Gómez, un tipo genial, e hicimos muchas películas como por ejemplo Dancing upstairs, que es la historia de Sendero Luminoso, de cómo detuvieron a Abimael Guzmán en Perú. Hicimos también la novela de Vargas Llosa del asesinato de Trujillo: La fiesta del Chivo”. Le quedó gustando tanto el tema del cine que con su amiga Francisca Sauquillo –que es una líder en derechos humanos y presidenta de la ONG Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad, de la cual Gilolmo era vicepresidente– montaron una productora que se llama Metrojavier en honor al hijo de su socia que murió trágicamente en el Metro de Madrid, y porque es como la Metro Goldwin Mayer. Ya han hecho cuatro películas y están avanzando en una quinta. “Hasta ahora no hemos perdido dinero. Hemos hecho dos películas comerciales dentro de un nivel alto intelectual. Ahora vamos a realizar una película que se llama El Dios de Madera, que es sobre la inmigración africana en España. El guión está hecho por Antonio Muñoz Molina, que es un autor bien famoso en España. Le estamos dando los últimos retoques, para empezar en mayo la filmación”. |