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Reportajes y Entrevistas
La ley de las compensaciones

Artículo correspondiente al número 287 (22 de octubre al 4 de noviembre de 2010)

A punta de ensayo y error, no pocas empresas generadoras de energía intentan establecer una relación con las comunidades, autoridades locales y redes sociales para sacar adelante sus proyectos. Un mundo completamente impredecible que, hasta hace un tiempo, no era una variable esencial a la hora de definir la ubicación de las centrales. Hoy la cosa cambio y el interés público por estos temas ha destapado un nuevo frente, en el que hace falta mucho más que un buen acuerdo o compensación para dar el vamos a un proyecto. Las empresas están alertas y muchas claman por normas que regulen lo que denominan “tierra de nadie”. Por Paula Vargas; Ilustración, Ignacio Schiefelbein.

 

Si la construcción de Ralco –donde Endesa no la vio nada fácil– marcó un antes y un después en la forma en que las empresas generadoras de energía se relacionaban con la comunidad, hoy el bullado caso Barrancones ha generado un nuevo hito en esta materia. Claramente, la zona de influencia de los grandes proyectos ya no se limita a la superficie inmediatamente aledaña a su construcción, sino que involucra a todo el país. En algunos casos, traspasa los límites continentales. Quiéranlo o no, la capacidad de la ciudadanía ha creado un nuevo escenario, un nuevo poder, al cual las empresas deben responder. ¿Cómo? Todas están en esa búsqueda, pero coinciden en que la clave es la comunicación.

Por algo, HidroAysén –proyecto hidroeléctrico que pretende generar 2.750 MW– eligió a Daniel Fernández (ex director ejecutivo de TVN) para estar a la cabeza de esta nueva etapa de relación con el entorno no mercado (políticos, comunidades, autoridades locales, ONG’s, etcétera) y quien, hoy por hoy, no pierde plataforma para informar los pormenores de las centrales que se pretende levantar en la XI Región. “El tema de las comunidades locales es uno y otro, el debate que existe a nivel nacional; en este último hay muchos mitos que derribar. Por eso, mi agenda está enfocada a ir a centros de estudios, universidades y organizaciones gremiales. Hago entre dos y tres presentaciones a la semana, en las que explico lo que estamos haciendo. Eso, en paralelo con una potente campaña publicitaria que estamos armando en este momento para revertir cada uno de los mitos que se han ido levantando a nivel nacional en torno a la construcción de nuestras centrales”.

Se viene con todo una ofensiva comunicacional en ese ámbito y, aunque HidroAysén trabaja a toda marcha en esa misión, los otros no se muestran indiferentes. En Colbún reconocen que en general hay una deficiencia en el empresariado al comunicar sus proyectos y de “mirarse mucho el ombligo” en esta materia. “Por eso, el desafío de esta industria, y también de otras, como las mineras y sanitarias, por ejemplo, es ser capaces de comunicar efectivamente y con transparencia qué es lo que hacen y cómo se hacen los proyectos, no sólo a nivel de stakeholders, sino de una opinión pública cada vez más empoderada y sofisticada”, explica el gerente de Asuntos Corporativos de Colbún, Carlos Abogabir.

Un músculo que claramente no tenían ejercitado estas compañas y que hoy se ven obligadas a moverlo si quieren avanzar en sus propósitos. La curva de aprendizaje ha sido rápida y gran parte de estas empresas tiene en sus filas a expertos tratando de descifrar los códigos sociales que rondan como fantasmas alrededor de los proyectos. Un entorno cada vez más complejo, cada vez más volátil e incierto. Todos quieren impedir nuevos barranconazos.

En busca del marco perdido

Pero como ya lo dice un comercial de televisión: la imagen no es todo. Por eso, buena parte de las generadoras está de acuerdo con tener un marco de ley que establezca, entre otras cosas, quiénes son los que pueden opinar verdaderamente en el proceso. “En definitiva, lo que queremos es que la línea de base tenga validez, pero hoy existe claramente un vacío legal… lo vemos en los procesos de participación ciudadana, cuando se involucra gente que no tiene nada que ver con la comunidad afectada; que además, te desprestigia y uno queda como el tontito del curso”, alega un alto directivo de una generadora.

Tener claro quiénes realmente se ven afectados no es un tema trivial; menos, si cifras nada despreciables (entre 5% y 10% del total de la inversión de un proyecto) se destinan a compensar a estas comunidades por las externalidades que generan estos programas y por las acciones que realizan en materia de responsabilidad social o de buen vecino, como algunos la denominan.

Por eso están atentos a la iniciativa legal que está retomando el gobierno y que tiene que ver con las compensaciones que las empresas generadoras deben destinar a las localidades en que están insertas, para la que prácticamente no existe oposición, “siempre y cuando” venga a normar algo que hoy algunos señalan está en tierra de nadie. “Me parece fantástico que se ordene lo que se hace, tanto en materias de compensaciones a través de lo que nos pide la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) como en lo que hacemos en forma voluntaria con la comunidad. Pero debe ser algo totalmente ordenado, que vaya directamente a las comunidades y que sea para su desarrollo, que no se disperse o se asignen recursos a proyectos que luego no tienen nada que ver para lo que fueron concebidos, como lo que pasa con el royalty minero”, indica un ejecutivo de la plaza.

Es que como en todo, los pero en esta materia están a la orden del día. Así también lo expresa el gerente de desarrollo de Pacific Hydro, Luis Arqueros: “la ley nos ayudaría mucho a validar nuestras acciones y que no se nos tilde de que estamos comprando a la gente, ni mucho menos… pero vemos también que este proyecto estaría mutando y se comenzaría a discriminar por tipo de energía o que se trataría de un impuesto adicional que, al fi nal del día, lo pagarían los clientes. No es bueno mezclar las cosas. Si queremos mejorar el tema de las compensaciones y velar por la sustentabilidad de las comunidades, enfoquémonos en eso, y las otras discusiones veámosla en otras canchas”, enfatiza el ejecutivo.

En cualquier caso, tal como señala Fernández, normar el tema de las compensaciones no es ninguna novedad. En el mundo existen varias experiencias de este tipo; y en algunos países como Canadá, la diferencia está en que las comunidades tienen un debate previo sobre los requerimientos que van a formular a los proyectos. “Eso te adelanta el proceso y, además, evita que lo detengan cuando ya invertiste, por ejemplo, 200 millones de dólares a la espera de una resolución ambiental”.

Es que si hablamos de alternativas en esto de compensar a las comunidades, las opciones son múltiples. El Instituto Libertad y Desarrollo ya lo advirtió en una de sus publicaciones, siguiendo la propuesta del experto ambiental César Ormazábal, quien hace una década propuso crear bancos de proyectos de compensación ambiental desarrollados por las propias comunidades locales, los que, después de quedar validados técnica y socialmente por organismos competentes, podrían ser financiados por aquellos inversionistas que quieran materializar sus iniciativas y compensar sus externalidades.

Si de desmenuzar el tema de las compensaciones a la comunidad se trata, lo cierto es que no es poco los que las generadoras han avanzado en ese tema. A continuación, cuatro fórmulas de acercamiento a los vecinos y sus próximos desafíos: las comunidades globales.

Cambios a la ley
Cambios no menores son los que envió el ministerio de Energía a la Segpres para el proyecto de ley que obligará a las generadoras a compensar económicamente a las comunidades locales por la instalación de centrales eléctricas. Entre los puntos principales están:

-Si antes el aporte era de 270 UTM (unos 20 mil dólares) por megawatt descontado de impuesto, ahora el proyecto considera que cuando se trate de centrales eléctricas de generación convencional los gastos que se realicen para compensar no se podrán deducir de impuestos.

-Cambiaría el mecanismo de banda que considera el tamaño del proyecto y su costo de inversión. La idea es que sea un cobro diferenciado.

-Las compensaciones no serían a nivel comunal, sino que el benefi cio iría a toda la provincia y para ello se defi nirá un monto tope para cada habitante que recibiría esos recursos.


Colbun
No todo se resuelve con plata


Cada proyecto ha sido un aprendizaje, cuenta Carlos Abogabir, quien asegura que en esta industria todos aprenden de los errores y aciertos de todos. “Hoy tienes una ciudadanía empoderada y sofisticada, que conoce el poder de los medios y todo ello hace que, hoy más que nunca, el tema del relacionamiento con la comunidad sea en serio. No sirven de nada las relaciones transaccionales, esto no es un tema de cuánta plata pones sobre la mesa, sino de cómo agregas valor y generas un win-win con la comunidad, si quieres lograr una buena convivencia”, asegura.

Contacto con la comunidad:
desde la fase de desarrollo del proyecto, Colbún entra a conversar con las comunidades donde pretende instalar sus proyectos. No llega con proyectos armados desde Santiago, va en busca de conocer expectativas y generar lazos de confianza.

Las acciones:

-Participación anticipada

-Participación formal

-Casa a casa

-Mesas de trabajo

-Visitas guiadas a las centrales (es el caso de la Termoléctrica Santa María, de Coronel)

-Publicación de boletín Más Energía (5 mil ejemplares cada dos meses)

-Open day

-Línea 800

-Voluntariado encargado de dar asesoría para la obtención de fondos concursables.

Claves de la estrategia comunitaria
: educación, deporte y desarrollo productivo. Todos proyectos acordados de la mano de la comunidad, que tengan una evaluación social positiva y que sean sustentables, es decir, que tengan proyección en el tiempo.

Proyectos:

-Fondos de desarrollo concursables, muchos de los cuales han sido utilizados para la pavimentación de calles, ampliaciones o remodelaciones de sedes comunitarias, la instalación de talleres de capacitación y para desarrollar o impulsar microemprendimientos.

-Plan de áreas verdes de acuerdo con el programa municipal Plan Verde Coronel 2010-2050.

-Programas de atención gratuita de salud.

-Mejoramiento de infraestructura vial y comunitaria.

Las promesas:

-Articular proyectos sustentables y de largo plazo. Por ejemplo, utilizar los embalses a construir como polos de desarrollo turístico, donde existan zonas para camping y deportes náuticos. Esto, en el caso de sus nuevos proyectos, como Angostura y San Pedro.

Los límites:
desde el comienzo la premisa es poner reglas claras, para no generar sobreexpectativas.

Los desafíos:
partieron consolidando un modelo de trabajo intenso con las comunidades, el segundo paso fue generar relaciones de confianza con las autoridades locales, hoy están en la fase de acercamiento a las autoridades nacionales y el último paso en esta especie de bottom up son las comunidades globales; las que, a su juicio, están llenas de apreensiones y mitos, por lo que el desafío es comunicar de forma eficiente también a nivel de opinión pública. El mensaje aquí es que se trata de proyectos que, lejos de afectar al medio ambiente y a las comunidades, son un aporte al desarrollo de las localidades y también del país.








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