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La intrincada agenda verde de Piñera

Artículo correspondiente al número 270 (26 de febrero al 11 de marzo de 2010)

 

Los primeros nombramientos que ha hecho Sebastián Piñera en materia ambiental han levantado suspicacias en algunos círculos ecologistas, que esperan que la agenda verde a la cual se comprometió se cumpla a cabalidad y sin bemoles. Por Sandra Burgos.

 

El tema medioambiental hace rato dejó de estar dentro de las ligas menores de la agenda política de los gobiernos. Genera debate, posturas, polémica y una masa crítica de votantes para nada despreciable. Eso lo tenía claro el entonces candidato presidencial de la centroderecha, Sebastián Piñera y, por eso, durante su campaña no dejó nada al azar. Todo cuadró perfecto: el lenguaje, el mensaje, las voluntades. No había trecho posible entre el dicho y el hecho y su mejor carta de presentación en el mundo verde era el Parque Tantauco, que lo situaba como el único candidato preocupado en la práctica de la conservación del ecosistema. Era una situación casi ideal, máxime porque los puentes entre el mundo verde y la Concertación estaban cortados.

Hasta ese minuto la relación entre el green set y Piñera era impecable… Era, porque el nombramiento de María Ignacia Benítez como ministra de Medioambiente puso una nota de suspenso en lo que será la agenda del presidente electo. La designación sorprendió, ya que quedaban al margen personas de RN que se habían preparado para esa función y que “sonaban” sin hacer muchas olas en el mundillo verde, como el abogado Juan Carlos Urquidi, que coordinó su programa ambiental; José Ignacio Pinochet, de la Comisión Ambiental del Instituto Libertad, u otros miembros de dicha comisión como Ida Baldini, entre otros.

Piñera desechó ese camino y con ello, al sector cercano al senador Horvath, y adoptó una decisión que para una parte del movimiento ambiental “constituye casi una provocación”, como sentencia la directora del programa Chile Sustentable, Sara Larraín, quien hasta ahora se había mostrado receptiva a la propuesta del equipo de Piñera.

Ella no es la única que pone un dejo de duda respecto a lo que sucederá con la agenda verde trazada desde el grupo Tantauco. Al interior de los organismos medioambientales hay un signo de interrogación en torno al cariz que tomará la discusión de temas que son considerados como claves por el green set criollo, y que tienen que ver con asuntos como la inclusión ciudadana como factor clave en la discusión de proyectos que puedan afectarlos, como la tramitación de proyectos de generación eléctrica de centrales a carbón e Hidroaysén, la creación de los tribunales medioambientales y la puesta en marcha de la superintendencia de Medioambiente, entre otros.

El nuevo green team

Hasta antes del nombramiento de María Ignacia Benítez, el green team de Sebastián Piñera estaba liderado por tres personas que se caracterizaron por haber tendido lazos con el mundo verde: el abogado experto en temas medioambientales y desarrollo sustentable Juan Carlos Urquidi; el senador de la región de Aysén, Antonio Horvath, y el ex candidato a diputado José Ignacio Pinochet, quien fue reemplazado por Urquidi a la cabeza de la comisión del grupo Tantauco cuando decidió lanzar su candidatura a la cámara baja.

Estos dos eran los nombres sobre los cuales el mundo verde había puesto fichas como los más probables ministros de Medioambiente. Y por ello la sorpresa fue mayúscula cuando se enteraron de que Benítez era la elegida.

El aterrizaje de la futura ministra en el comando verde de Piñera se produjo en noviembre del año pasado, una vez que terminó el debate de la ley que regirá el marco institucional en materia medioambiental. Durante los meses anteriores, Benítez se había dedicado a asesorar a los congresistas de la Alianza en la discusión del tema. “Asesoró al senador Longueira como presidente de la comisión de Medio Ambiente del Senado en la tramitación de la nueva institucionalidad ambiental y, por tanto, ella debe conocer bien el contenido y alcance de esta reforma, lo bueno y malo que pueda tener”, comenta Flavia Liberona, directora ejecutiva de la Fundación Terram.

Este expertise en la materia habría sido fundamental para su nombramiento, además del apoyo que le dieron Pablo Longueira y la UDI.

¿Qué pasó con los otros candidatos a ministro, que formaban parte del green team piñerista? Especulaciones hay muchas. La principal es que José Ignacio Pinochet (que era la carta de Carlos Larraín), habría estado dispuesto asumir más adelante un rol que será bastante protagónico: la Superintendencia de Medioambiente.

Lo que pasó con Juan Carlos Urquidi, en cambio, es asunto aparte. Si bien se comenta que estuvo en la terna ministerial, lo cual avalaba su cercanía con Piñera en la forma de abordar estos temas –de hecho representó al entonces candidato en distintos foros de discusión sobre la agenda medioambiental–, su nombre habría sido vetado por la UDI.

Ricardo Raineri, María Ignacia Benítez y Antonio Horvath, conforman el trío que jugará un papel clave en la nueva agenda programática ambiental, así como para aunar criterios con el green set local.

Las razones serían varias. Primero, su participación en la discusión de la nueva institucionalidad ambiental en el Congreso le generó varios roces con los senadores Longueira y Allamand, especialmente cuando se analizó el rol ciudadano en la discusión de los proyectos que ingresan al sistema de evaluación de impacto ambiental.

Asimismo, le habría jugado en contra su participación en el libro Glaciares Chilenos: Reservas Estratégicas de Agua Dulce, de LOM Ediciones, el cual fue editado en conjunto con Sara Larraín, Rodrigo Polanco y Roxana Bórquez. Esto habría complicado su nombre al interior del sector minero, granjeándole un punto en contra para asumir un ministerio tan clave para el desarrollo de proyectos de minería, energía y productivos.

Otro de los miembros del green team de Piñera que trabajó en Tantauco, y que podría tomar un rol de liderazgo en el nuevo equipo que se nombrará en las próximas semanas, es Aída Baldini, nombre que ha sonado fuerte para ocupar la dirección ejecutiva de Conaf.

Baldini es reconocida por su alta capacidad en esta materia. Ingeniero forestal de la Universidad Austral, actualmente se desempeña como jefa del Programa Nacional de Protección Fitosanitaria de Conaf. También es profesora part-time en el departamento de Ciencias Forestales de la UC y tiene un amplio currículo en asesorías internacionales en materias fitosanitaria, ambiental y manejo de cuencas hidrológicas.

De ser nombrada a la cabeza de Conaf, Baldini tendrá una tremenda tarea: presentar al Congreso el proyecto de ley para crear el Servicio de Biodiversidad y Areas Protegidas, que reemplazará las atribuciones de Conaf.

Pero sin duda quien es mencionado como el hombre clave en el equipo verde de Piñera es el senador Antonio Horvath. Además de participar en el grupo Tantauco, el senador es sindicado como uno de los principales articuladores del encuentro de Piñera con el mundo medioambiental. El parlamentario también es reconocido por haber patrocinado una serie de proyectos en temas marinos, sobre todo vinculados con la pesca de arrastre, reducir las prácticas de descarte en la flota industrial e introducir estándares ambientales a la salmonicultura.

Antonio Horvath, como presidente de la Comisión de Pesca del Senado, va a ser clave para promover una agenda de protección del medioambiente marino que buscará conformar un sector pesquero sustentable.

Pero su área de influencia va más allá del mundo marino. Horvath es reconocido como un interlocutor válido en lo que algunos califican como el “gran” tema ambiental que se viene para el futuro gobierno: Hidroaysén. Allí el senador y el futuro ministro de Energía, Ricardo Raineri, serán claves en el desenlace y la discusión que se genere.

Raineri también será fundamental en los lazos con el mundo verde, dado que tendrá una posición protagónica en la introducción de políticas que permitan la promoción de las energías renovables No convencionales, y que es un compromiso energético y medioambiental del gobierno de Sebastián Piñera. Por eso, se asegura, tanto a Raineri como a Horvath se les ha encomendado construir lazos y una agenda de trabajo con el mundo verde.

A derribar temores

Con todo, el green team de Piñera tendrá que derribar mitos y tomar decisiones sobre temas gravitantes para el medioambiente. Por un lado, María Ignacia Benítez deberá abordar y resolver unos problemas históricos de gestión que no fueron acometidos en la reforma a la institucionalidad ambiental. “Si bien ha trabajado en temas ambientales, lo ha hecho desde una empresa consultora, ligada a sectores empresariales. El rol que deberá jugar como ministra será completamente distinto, ya que deberá generar políticas públicas que beneficien a todos los chilenos y chilenas, que resguarden el patrimonio natural, así como promover una adecuada gestión ambiental”, puntualiza Flavia Liberona.

La directora ejecutiva de Terram agrega que la pega que se le viene a Benítez no es fácil. “Ella no es conocida entre las organizaciones ciudadanas, ambientales o por algunos funcionarios del sector público. Su trayectoria está ligada a la tramitación de proyectos en el sistema de evaluación de impacto ambiental, lo que por una parte puede ser positivo, pues conoce el procedimiento. Sin embargo, eso también puede ser negativo, ya que su vínculo con las empresas para las cuales ha trabajado como consultora puede generar desconfianza”, sentencia.

Pero el desafío no sólo será para Benítez, sino que para el futuro gobierno en su conjunto. Una reciente encuesta de opinión realizada por The Nature Conservancy (TNC) a una muestra representativa del 98% de los votantes chilenos arrojó resultados reveladores. Más del 80% de los electores piensa que es extremadamente importante que el gobierno dé una alta prioridad a la conservación de los bosques nativos, proteger la vida marina, proteger lagos y ríos de la contaminación y mejorar la calidad del aire. Lo anterior demuestra que la sociedad chilena se está encaminando a dar una creciente relevancia a temas país, distintos de los que muchas veces copan la contingencia política.

“Por tanto, su agenda estará bien cargada, ya que el público está listo para ver acción y avances”, comenta Francisco Solis, representante en Chile de TNC.

La implementación de la nueva ley de medio ambiente será clave para Ricardo Brosshard, director de WWF Chile. “Esperamos que estos cambios permitan recuperar la confianza ciudadana en el SEIA, ya que el desafío es lograr independencia en la evaluación y fiscalización, la que debe estar basada en criterios técnicos y en la participación ciudadana. En todo caso, esta es sólo una cara de la moneda. La otra es la protección efectiva de la biodiversidad ,tanto terrestre como marina, con prácticas productivas adecuadas y una visión integral basada en el ordenamiento territorial. Aún no hemos leído propuestas concretas respecto a este tema”.

Pero sin duda los ojos estarán puestos en cómo el futuro gobierno conciliará el cumplimiento de las metas de crecimiento, generación de empleo con una buena política medioambiental. Hernán Mladinic, director ejecutivo de Parque Pumalín, pronostica que “la exagerada meta de crecimiento de 6%, se va a traducir en una excesiva presión sobre el medio ambiente, lo que va a generar tensión adicional, que producirá nuevos puntos de conflicto socio-ambiental”.

Por lo mismo, la disyuntiva crecimiento, demanda y generación de energía y sustentabilidad ambiental será uno de los debates que copará la agenda.

Ante ello, Alex Muñoz, vicepresidente para Sudamérica de Oceana, señala que el nuevo gobierno deberá entender que el mundo ya no acepta que los países puedan crecer económicamente y crear empleo a cualquier costo ambiental. “El desafío de Piñera va a ser cumplir sus compromisos en cuanto al crecimiento económico, pero respetando la protección de los ecosistemas y el buen uso de los recursos naturales. El no será solamente evaluado por cuántos empleos genera, sino por los costos o externalidades que dicha creación de trabajos produce”.

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