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Reportajes y Entrevistas
La guerra de la espuma

Artículo correspondiente al número 234 (8 al 21 de agosto de 2008)

 

El negocio cervecero está en plena efervescencia y nadie quiere quedar al margen. Primero fueron los productores artesanales que se animaron con proyectos, pero luego las cifras abrieron la sed de grandes inversionistas. Frente a ello, ni CCU ni Cervecerías Chile se han quedado dormidos. Por Paula Vargas.

 

 

Al seco están brindando los productores grandes y chicos de cerveza del país. Y es que a la luz del boom de consumo que hay en torno a este brebaje (“un boom por calidad y cantidad”), no subirse al carro sería un error.

Y si bien los actores de la industria están concentrando los mayores esfuerzos en el segmento Premium, las batallas se están dando en todos los frentes. No podía ser de otro modo, ya que el mercado apuesta a que el acuerdo al que llegó CCU con la Fiscalía Nacional Económica le abrirá las puertas de bares y restaurantes a los que –según los microcerveceros– no llegaban debido a las restricciones que imponían las cláusulas de exclusividad firmadas entre estos canales de distribución y la mayor cervecera local.

Aunque a juzgar por las cifras parecieran estar disputando uno de los canales más irrelevantes en términos de distribución (ya que ni siquiera alcanza a ser un 4% del mercado total), los microcerveceros aseguran con total convicción que se trata de la principal vía para dar a conocer sus productos. De ahí su afán por llevar sus demandas “hasta las últimas consecuencias” –como ellos dicen–. Suena razonable. Al menos, en un escenario donde prácticamente no manejan presupuesto para publicidad y marketing y en el que se discute un marco normativo que tiende a restringir la promoción de las bebidas alcohólicas... algo que no favorece a los “desafiantes”.

Analistas y expertos reiteran que si bien esta pelea ha dado mayor dinamismo a la categoría Premium, creen que para que estos actores tomen vuelo pasará al menos un década, tal como ha ocurrido en otros países donde las cervezas artesanales, luego de años de penetración, alcanzaron entre un 5% y un 10% del mercado. “Efectivamente, el término de las cláusulas de exclusividad genera una relativa mayor flexibilidad para que entren marcas más chicas, pero en términos de negocio pasará mucho tiempo, para que sea significativo”, subraya Diego Celedón de Santander GBM.

Lo que sí reconocen Celedón y otros agentes es que, efectivamente, en el mercado se vive una gran efervescencia impulsada por el dinamismo de esta categoría.

Pero advierte que más temprano que tarde vendrá la etapa de consolidación. Es que aunque el mercado suene interesante y la inversión inicial no sea precisamente la piedra de tope –pues sólo llega a unos cuantos miles de dólares–, a futuro difícilmente podrán sobrevivir las más de 40 empresas que actualmente se dedican al rubro. Pero al César lo que es del César. A pesar del ímpetu de estos emprendimientos, el rey de reyes sigue siendo CCU que, con Heineken, Budweiser, Austral y Kunstmann, acapara más del 80% de ese mercado y difícilmente podrán hacerle mella, como reconocen sus pequeños competidores.

En principio, cuentan que se trata de productos y volúmenes diferentes, y que en la categoría conviven actualmente “peras con manzanas”, ya que no se diferencia entre las artesanales y las marcas importadas. De ahí la otra lucha que están dando las chicas para convertirse en una nueva categoría, algo así como ‘Súper Premium’, en la cual sólo compitan las que tengan ese perfil, siendo Austral y Kunstmann los caballitos de batalla de los Luksic.

Pero ¿qué pasa con Cervecerías Chile? La filial del que pronto será el principal player global de la cerveza, tras la fusión de Inbev con Anheuser-Busch, no precisamente está de espectadora. Si bien no participa directamente de la disputa con las artesanales, su arremetida en el segmento donde está la crema de la industria –porque en términos de montos una cerveza de este tipo triplica en valor a las masivas– también ha quedado en evidencia, luego de introducir con fuerza su marca Stella Artois; la que, según cuentan, les ha permitido también triplicar su participación en ese segmento.

 

 

 

Chicos con espaldas



A tanto ha llegado el furor por entrar a este mercado (que en todas sus categorías mueve anualmente la no despreciable cifra de 900 millones de dólares), que hasta reconocidos empresarios e inversionistas han decidido ingresar de la mano de pequeños emprendedores.

El primero en creerles fue Christoph Schiess, quien ingresó a la propiedad de Kross, adquiriendo el 40% de la empresa de José Tomás y Rodrigo Infante en 2005, decisión que lo llevó a levantar su propia planta en Curacaví a través de una inversión de un millón de dólares, cifra que en un año de ventas habría recuperado con creces. Hoy ya está a punto de realizar su primer embarque al exterior, donde el mercado a abordar será nada menos que el inglés.

Una situación similar es la que celebran por estos días los socios de Mestra, Nicolás Albagly y Cristóbal Comandari, quienes sumaron recientemente a la propiedad de la cervecera a Jorge Coderch –controlador de Vía Wines– (40%), el empresario Lorenzo Bitar (20%) y la familia Cisternas (20%). Estos socios aportaron capital por unos dos millones de dólares para iniciar una expansión que contempla la construcción de varias plantas a lo largo del país.

En este caso se juntaron las necesidades de ambas partes. Por un lado, Coderch, que hace tiempo venía sondeando una posible asociación con alguno de los microcerveceros. Y, por otro, el interés por crecer de estos dos jóvenes, quienes veían como única posibilidad de expansión el ingreso de nuevos capitales. En está búsqueda se encontraron y dieron forma a la sociedad que se denomina Cervezas Artesanales S.A., a través de la cual manejarán Mestra y Salzburg, mientras a futuro esperan agregar nuevas marcas.




jorge cordech patricio jottar rafael guilisasti
Jorge Cordech Patricio Jottar Rafael Guilisasti Christoph Schiess




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Comentarios

1 Comentarios

César Carrasco:

Publicado Sabado 16 de Agosto, 2008 - 21:45 hrs

El objetivo a lograr por los ejecutivos a cargo de marcas de cervezas premium es claro y preciso. Aumentar su market share con rentabilidad. Generando primero distribución numérica y ponderada adecuada, realizando tastings en el on premisse, evitando al máximo las promociones de precios en el canal supermercado, evitando los quiebres en las góndolas sobre todo los días lunes en supermercados pues a veces se busca un ahorro equivocado al no contar con mercaderistas el día domingo cuando la competencia sí los tiene y en generar alianzas con distribuidores o mayoristas para tener una mejor cobertura. Acá la calidad de las cervezas no está en duda, la duda a aclarar es que se pueden lograr las cifras de ventas y de colocación de las cervezas en el máximo de clientes antes de la llegada de la temporada alta.

 
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