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La formula Heiremans

Artículo correspondiente al número 254 (12 al 25 de junio de 2009)


-¿No ve usted una lucha entre el rol que juegan los privados y el que juega el Estado en la economía?

-Yo no sé si diría una lucha, pero sí diría que hay un poco de desconocimiento del sector público sobre cuáles son las verdaderas necesidades de la empresa para su crecimiento y desarrollo.


-En el año 1959, usted fue presidente de la Sofofa. ¿Qué ha cambiado desde entonces?

-Una de las cosas fundamentales que han cambiado es la importancia que el gobierno les da a estas instituciones. Yo creo que hoy día hay mucha más relación y mucho más diálogo. Antes –hace medio siglo– las cosas se resolvían más bien por políticas partidistas. Yo creo que esa es una de las grandes diferencias. Ahora, por otro lado también, creo que es un hecho muy importante que el Estado está consciente de que no debe ser inversor en empresa, sino que debe fomentar en la empresa. En eso se han hechos progresos muy grandes y prácticamente todos los sectores están en esa línea, en esa política.


-Pero así y todo, seguimos escuchando ciertas voces que no entienden el verdadero rol del empresariado. ¿Cómo podemos superar esa permanente distorsión que algunos sectores políticos aún tienen del rol del empresariado?

-Una de las cosas que a mí me inquieta en la actualidad es la falta de comunicación y contacto que existe entre el independiente –que es la inmensa mayoría del país– y los partidos políticos. Antes había más contacto, un contacto más fluido. En tiempos de elecciones, por ejemplo, prácticamente todo el mundo, de una u otra forma, se metía, se involucraba. Hoy día son mundos separados, que prácticamente no tienen diálogo.


-¿Ha sido la Sofofa una buena instancia para esos diálogos?

-Yo creo que la labor que ha hecho la Sofofa en los últimos años ha demostrado que es posible establecer un diálogo con el sector trabajador y que éste sea constructivo.


-Le he oído decir muchas veces que uno de los grandes defectos del chileno en general es no tener visión a largo plazo…

-Es cierto, pero ese defecto se encuentra menos acentuado en el mundo empresarial. Y es que la misión fundamental del empresario es pensar en largo plazo. La dirección de las empresas requiere que haya una proyección hacia el futuro, muy claramente definida como primera condición –a mi juicio–de la empresa. En eso hay que hacer los mayores esfuerzos.


-¿Cómo está funcionando la ACHS?

-Muy bien.


-¿Es su “chiche”, no?, donde usted ha puesto toda su energía, toda su fortaleza, ¿cuál es la varita mágica que explica el éxito?

-En realidad es el encuentro entre los empresarios y los trabajadores en objetivos comunes, como son la prevención de riesgos, la salud. Esa es la gran fortaleza de la institución.

 



En el plano político

-Hace poco participó en la reunión que el CEP organizó con Sebastián Piñera, ¿cómo evalúa su propuesta?

-No pude estar mucho rato, pero me pareció una exposición muy seria. La parte económica estuvo muy bien presentada y sin ninguna demagogia. Fue una buena exposición la que hizo Piñera.


-¿Y qué le ha parecido el surgimiento de una candidatura paralela a la de Frei?

-Bueno como decía antes, hoy en día hay una separación entre el mundo privado y el mundo político. Antes, esa relación existía, era mayor y para que hubiera aparecido una candidatura como la del señor Enríquez-Ominami tendría que haber habido una manifestación muy clara y numerosa de parte del electorado. En cambio, hoy día son decisiones más individuales. En el fondo, nada nos puede llamar la atención en estas cosas.


-¿Qué consejos les daría a los jóvenes emprendedores, después de su larga experiencia en este ámbito?

-Lo importante es tener posibilidades o buscar las posibilidades de desarrollo y progreso, porque éstas siempre existen. Yo noto una tendencia en la juventud a ser pechadora, más proyectiva. Yo diría que, por lo menos desde hace diez años, ha habido una verdadera revolución de empresarios jóvenes, con mucho conocimiento, con mucha preparación y que han logrado salir adelante. O sea, éste ha sido un período mucho más intensivo que los anteriores, a mi juicio.


-Su familia y su trabajo han sido dos pilares fundamentales de su vida. ¿Como se está organizando hoy en día?

-Hoy, por ejemplo, estaba en la oficina a las 8:30 AM. Con mis 9 hijos mantengo mucho contacto. Nos hablamos con frecuencia y almorzamos juntos todos los sábados. Tengo 40 nietos, por lo que no es mucho el trato personal que puedo tener con cada uno de ellos, como quisiera. Pero en los veranos nos reunimos todos.


-¿Hasta qué hora se queda trabajando?

-Si no tengo algún compromiso especial, hasta las 20:00 horas.


-Con esa rutina, ¿qué pasa con los amigos, con los amigos ausentes y con los amigos presentes?

-Los amigos ausentes son muchos desgraciadamente, porque como yo soy viejo se han ido muriendo muchos. Ahora, a medida que pasan los años, hay una tendencia a relacionarse menos, se sale menos. Yo diría que uno se va transformando en un solitario con el paso de los años.


-¿Qué lo hace estar tan activo y animoso?

-Creo que es el convencimiento de que hay que hacer cosas diferentes todos los días. Yo tengo una costumbre: cuando entro a mi oficina –e imagínese los años que llevo trabajando– siempre me pregunto, ¿qué cosa nueva voy a hacer hoy día?

 

 



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Comentarios

1 Comentarios

alfredo barra:

Publicado Jueves 11 de Junio, 2009 - 20:38 hrs

Leyendo la entrevista y habiéndolo conocido en el pasado, no tengo duda de que quedan muy pocos gremialistas como el señor Heiremans. Hombres públicos verdaderos y no simples payasos de vitrina en comodato al mejor postor. 
Felicito a don Eugenio por sus ochenta y tantos, bien llevados, pero es una lástima que no sea candidato ni tenga 50 años para haber votado por él.

 
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