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Reportajes y Entrevistas
La formula Heiremans

Artículo correspondiente al número 254 (12 al 25 de junio de 2009)

 

Se pregunta cada mañana el presidente de la Asociación Chilena de Seguridad. Como resultado, su fortaleza, convencimiento y experiencia siguen enriqueciendo la actividad empresarial y la discusión coyuntural. “Hay que hacer cosas diferentes todos los días”, dice a sus 85 bien trabajados años. Por Patricia Arancibia Clavel.


Una manera de saber qué tan joven o mayor es una persona consiste en averiguar si tiene más proyectos que recuerdos o más recuerdos que proyectos. Es una fórmula simple, pero eficaz. No falla. Lo comprobé conversando con don Eugenio Heiremans Despouy, que a los 27 años fue presidente de ASIMET y hace ya medio siglo desempeñó la presidencia de la Sofofa. Hoy, contando con 85 bien trabajados años a su espalda, sigue en la vanguardia de la actividad empresarial a la cabeza de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS).

Estudió en los Padres Franceses –el colegio ubicado en la Alameda de Santiago, por cierto– cerca de la casa de sus padres, en el barrio que por entonces era el sector más tradicional de Santiago. El segundo ciclo de las humanidades lo cursó en la Escuela Naval. No fue a la universidad porque, como veremos, el destino le obligó a asumir graves responsabilidades a una edad temprana.

En efecto, su abuelo, un belga de sangre flamenca llamado Amadeo Heiremans Vaerman, había emigrado “con lo puesto” a nuestro país a fines del siglo XIX, haciendo fortuna al levantar la primera fábrica que produjo aquí los repuestos que necesitaban los ferrocarriles, los molinos y la incipiente industria nacional. Ese fue el origen de Elecmetal. También incursionó en otros negocios y con Pascual Baburizza –sí, el del palacio en Valparaíso– crearon la Sociedad Ñuble y Rupanco, con tierras en Osorno, Ñuble y Vallenar, orientada a la exportación de frutas a Europa. Fueron, probablemente, los primeros en comprender que el futuro de la agricultura estaba en el ancho mundo. Tan bien le fue, que regresó a Bélgica con el sueño del emigrante a América cumplido… pero la nostalgia pudo más y regresó a Santiago, donde en señal de arraigo construyó una gran casa.

Dicho sea de paso, ese inmueble, ubicado en avenida República 475, ha sido un excepcional testigo de los flujos de la historia reciente de nuestro país. Ahí habitó la familia Heiremans hasta 1944, año que falleció don Amadeo. Sus herederos lo vendieron al gobierno español, el cual lo utilizó para instalar allí su embajada. Más tarde pasó a la Universidad de Chile, y después sirvió de cuartel general a la dirección de la DINA. Ahora es la sede del Museo Salvador Allende.

El padre de don Eugenio fue Oscar Heiremans Brockmann, ingeniero que, luego de trabajar un tiempo en Estados Unidos, se hizo cargo de la gestión de la empresa familiar. Pero, además, fue profesor de la Universidad de Chile, su alma mater, donde introdujo los estudios de administración de empresas. Por desgracia, falleció repentinamente, y por eso su hijo Eugenio no tuvo tiempo de estudiar ingeniería, como habría sido natural. Siendo, pues, extremadamente joven, se hizo cargo de Elecmetal.

Con la amabilidad y lucidez que lo caracterizan, me recibe en su sobria oficina de la Asociación Chilena de Seguridad, en Vicuña Mackenna, y responde mis preguntas con ese poder de síntesis con que se expresan los hombres de acción. El cigarrillo le ha jugado una mala pasada y lo tiene obligado a utilizar un balón de oxígeno que lo incomoda, pero que no lo limita en lo absoluto.

Pensando en lo que él ha visto y experimentado en una vinculación tan larga con el desarrollo de las empresas chilenas, le pregunto a boca de jarro:


-¿Cuáles han sido los momentos más difíciles que, como empresario, ha tenido que afrontar?

-Yo diría que los años más difíciles fueron los del gobierno de Eduardo Frei padre –responde sin titubear–.


-¿Ah, sí? ¿Por qué?

-Porque ahí se desarmó, desde el gobierno, al eje que había centrado al sector productivo durante muchos años. Y no se le reemplazó por otro al menos tan eficaz como el que se había destruido. ¡Hasta se modificó la Constitución para relativizar el derecho de propiedad! Con esa medida se paralizó la inversión en Chile.


-Así de grave…

-Sí. Lo que vino después, la debacle con la Unidad Popular, no fue sino la consecuencia lógica del proceso que puso en movimiento la Democracia Cristiana.


-Durante la Unidad Popular usted se distinguió en la defensa de la libertad desde la trinchera gremial. Con especial admiración se suele recordar la lucha que dio la Papelera para evitar su estatización… ¿Por qué estuvo siempre tan cerca de don Jorge Alessandri?

-Yo tuve una estrecha amistad con don Jorge. Perdí a mi padre siendo yo muy joven, entonces me allegué mucho a él y fuimos muy amigos hasta su muerte. Él me aconsejaba en todo y yo le pedía consejos prácticamente sobre todo. Fue un privilegio haber estado tanto tiempo cerca de una persona tan inteligente, tan notable y tan patriota.

 


La mirada económica


-El tema del último semestre, y seguirá siéndolo quizás por cuánto tiempo, es el de la crisis financiera internacional. Usted ha vivido muchas crisis de parecida gravedad a lo largo de su trayectoria, ¿qué opina frente a quienes sostienen que ahora, como consecuencia de lo ocurrido, el sistema económico tiene que ser cambiado radicalmente?

-Difiero de eso. Yo creo que la crisis actual, evidentemente, ha demostrado que había ciertas costumbres o ciertos procesos con que se manejan los recursos económicos que necesitan otra orientación; pero creo que el sistema está bien asentado y es bueno que siga funcionando sobre los mismos principios.


-Uno de los temas de que usted se ha preocupado permanentemente en su labor empresarial es el del capital-trabajo. ¿Cuál es el papel que debe jugar el empresario frente al desempleo y la crisis que están viviendo muchos trabajadores?

-Yo creo que tiene que hacerse un análisis muy profundo de las medidas que se toman frente a esta emergencia, porque en primer lugar está el derecho de los trabajadores y, en segundo lugar, está la dificultad de formar gente que conozca bien su oficio. Por lo tanto, son dos cosas que se combinan.


-¿Usted piensa que el gobierno actual está haciendo bien esa tarea?

-No. Definitivamente, no.


-¿Cuáles serían las medidas que debían tomarse para mejorar la situación, no sólo del empleo sino en general?

-Me parece que una de las cosas fundamentales es buscar la forma de crecer en forma intensiva. Ahora, hay que ser muy consciente de la dificultad de reemplazar trabajadores, por lo tanto yo creo que las empresas tienen que tener muy claro que una de sus buenas inversiones es mantener su personal, aunque no tenga la carga de trabajo suficiente. Ahora, obviamente que esto tiene límites.


-Don Eugenio, usted ha sido un defensor bastante pertinaz de la empresa privada pero, ¿usted le da algún valor al papel del Estado en la economía?

-¡Por supuesto! Y fundamental. No hay ninguna duda de que es el Estado quien da la pauta y el que debe manejar las cosas en forma tal que pueda garantizar que el proceso económico y social sea justo y de progreso.

 



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Comentarios

1 Comentarios

alfredo barra:

Publicado Jueves 11 de Junio, 2009 - 20:38 hrs

Leyendo la entrevista y habiéndolo conocido en el pasado, no tengo duda de que quedan muy pocos gremialistas como el señor Heiremans. Hombres públicos verdaderos y no simples payasos de vitrina en comodato al mejor postor. 
Felicito a don Eugenio por sus ochenta y tantos, bien llevados, pero es una lástima que no sea candidato ni tenga 50 años para haber votado por él.

 
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