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Artículo correspondiente al número 268 (24 de diciembre de 2009 al 28 de enero de 2010)
![]() El clan Bosch-Ostalé en pleno en la Sala Harvard. En la primera línea se puede ver al fundador de la empresa, Baustista Ostalé. |
![]() Pablo Bosch en terreno, supervisando la construcción de la línea Santa María-Charrúa para Colbún. |
El valor de los valores
Una de las cosas más importantes que aprendió Pablo Bosch en la Universidad de Harvard es que para ser feliz la gente necesita tener algo de predictibilidad en la vida. Es decir, ser capaz de manejarse dentro de ciertas certezas. Y lo otro que aprendió es que esa predictibilidad, en una empresa, la dan los valores de la compañía.
Así lo explica: “nosotros en B. Bosch tenemos 4 valores: respeto, compromiso, trabajo en equipo y espíritu emprendedor, y buscamos que todas las decisiones que se toman en las empresas tengan incorporados estos factores porque, además de guiarnos, nos permiten dar predictibilidad a los empleados. Y cuando tú les das eso, les quitas la ansiedad: ellos saben que sus jefes siempre los van a tratar con respeto. Existe un compromiso con lo prometido, se favorece el trabajo en equipo y los flojos no son bienvenidos. De hecho, es tal el compromiso que tenemos con los valores que a ciertos ejecutivos que no los cumplían, pese a que generaban ingresos y eran muy buenos, les pedimos que se fueran. Porque por ahí producían mucha plata pero no respetaban a la gente. Cosa que a la larga compromete el futuro de la compañía. Nosotros tenemos una cultura y vamos a seguir en esa cultura siempre. Esa es la razón por la que nos ha ido tan bien. No cualquier empresa puede decir que
crece al 15% todos los años”.
| Su amigo Wenceslao Siendo honestos, mi primer encuentro con Pablo Bosch fue un par de semanas antes de la entrevista en Pirque, más específicamente en Las Majadas (lugar que incluye el castillo que sirve de exterior para la teleserie de TVN, el Conde Vrolock). Ambos éramos parte de un encuentro organizado por el dueño de casa (el multimillonario puntocom Wenceslao Casares) llamado Traweln, y que tenía como objetivo reunir en torno a un asado al palo al brillante universo de emprendedores digitales latinoamericanos y a las mentes más adelantadas e innovadoras. A ese segundo grupo es al que pertenece Bosch ya que si bien no tiene ningún emprendimiento digital es, hace años, amigo de Wenceslao, a quien conoció justamente en la Universidad de Harvard donde ambos eran compañeros en el programa OP M. Para Wences, yo soy del mundo real y no solamente somos muy amigos, sino que también tenemos un sueño en común: que es subir al carro del desarrollo a toda la población. Y ojo, esto es muy importante, ser desarrollado no significa bajar la pobreza al mismo nivel de los países desarrollados, sino que crear una sociedad donde tu nivel socioeconómico no influya en tus oportunidades y resultados educacionales”. |
| La importancia de la empleabilidad Otra de las claves del éxito de B.Bosch está en su capacidad de entender a la gente. Y si por un lado se preocupan de otorgar predictibilidad a los empleados, tampoco descuidan la formación. “Sucede que si yo te contrato ahora es porque tú tienes algo que a mí me interesa, pero si yo no te preparo a ti en los próximos 5 años, en ese tiempo dejas de ser empleable para mí y, es peor, dejas de ser empleable en el mercado. Entonces, ¿qué pasa? Que te empiezas a asustar. Y si estas asustado, ¿cómo puedes innovar? ¿Cómo puedes motivarte si estás con miedo? Nosotros hemos descubierto que los dos sentimientos más arraigados en los trabajadores son el miedo y la rabia. Miedo a perder el trabajo y rabia por estar tanto tiempo con miedo. Por eso, pensamos que es clave estar constantemente dándole nuevas herramientas a la gente que trabaja. De esa manera, le quitas el miedo y creas un ecosistema donde la innovación es natural”. No por nada, en B.Bosch la última encuesta de clima laboral arrojó que los trabajadores que se definen como promotores de la compañía eran más del 50%; contentos se declaraba un 46%; descontentos, un 3,5% y perdidos (gente que odia a la empresa), un 0,5%. Es decir, del total de la muestra (en 1.000 personas entrevistadas hay 3 personas perdidas). Nada mal. “Los estamos buscando para ver qué les pasa, cómo podemos ayudarlos”, dice Bosch con una amplia sonrisa y una legítima preocupación. |