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Karukinka. El secreto mejor guardado

Artículo correspondiente al número 246 (20 de febrero al 5 de marzo de 2009)

 


En paralelo, varios de los científicos que componen el consejo asesor del parque realizan trabajos y mediciones en forma separada. Algunos están dedicados a temas de valoración de los recursos naturales; otros, a analizar el uso sustentable de los bosques nativos; o desarrollando planes de educación con las comunidades cercanas y algunos, estudiando la conservación en zonas costeras.

Una de las áreas sensibles en la que todos están participando es en cómo erradicar las especies exógenas, como el castor. Este animal se introdujo a Tierra del Fuego el siglo pasado y, por falta de predadores naturales se expandió rápidamente por la zona y hoy, incluso, estaría colonizando el territorio continental.

Lo que produce en el ecosistema es observable a simple vista. Bosques inundados a causa de las represas que construyen, zonas de árboles milenarios destruidas por su acción taladora y distintos tipos de cambios en los microclimas, con zonas pantanosas que antes no existían. Por eso, el grupo también está trabajando coordinadamente con organismos chilenos y argentinos para poner en marcha un plan de erradicación de esta especie invasora. De que tienen trabajo, lo tienen.

 

 

El giro ambiental de Goldman Sachs

La experiencia ambiental que emprendió Goldman Sachs al donar los terrenos a la WildlifeConservation Society (WCS) los hizo pensar más abiertamente acerca de cómo los asuntos ambientales se relacionaban con su negocio, netamente financiero. El managing director de la compañía, Tracy R. Wolstencroft, contó a Capital desde Nueva York que un año después de la donación, en 2005, decidieron establecer una política medioambiental propia, con la que contrajeron una serie de compromisos para desarrollar a través de sus negocios.

“Nuestro Environmental Strategy Group es responsable de supervisar la implementación de estos compromisos, coordinar y ayudar a dirigir las iniciativas ambientales globales de la empresa y manejar el Center for Environmental Markets de Goldman Sachs, a través del cual nos juntamos con organizaciones académicas y no-gubernamentales para examinar y dar soluciones a los desafíos ambientales, basados en el mercado”. Dice que un ejemplo concreto de cómo están llevando adelante su trabajo es lo que han desarrollado en el área de las energías alternativas, donde ya han invertido más de 2.000 millones de dólares en proyectos eólicos, solares y de geotermia, excediendo con creces el compromiso inicial de invertir del orden de los mil millones de dólares.

Cuenta, además, que son líderes en el mercado de emisiones de carbono, donde han estado intercambiando créditos de carbono en el mercado europeo a través del Emissions Trading Scheme de la Unión Europea, actividades que han expandido desde hace poco a Norteamérica, donde están invirtiendo en créditos de reducción de emisión y ayudando a los clientes a manejar sus riesgos de carbono. “En conclusión, lo que comenzó como una iniciativa inteligente de una de nuestras personas para hacer lo correcto, resultó no sólo en la preservación de las tierras de Karukinka en alianza con Wildlife Conservation Society, sino que en la solidificación de nuestra política ambiental y en una serie de atractivas oportunidades de negocios para la empresa, basados en la premisa de que un ambiente saludable es la base para una economía fuerte y sustentable”, puntualiza Wolstencroft.

 

Mucho mejor que Trillium

“Una estrategia para el aprovechamiento comercial en forma sostenible de la especie Lenga en las regiones australes del país, mediante el establecimiento de plantaciones con semilla mejorada genéticamente, la mejora de las técnicas de producción de plantas y optimización de las técnicas de establecimiento de plantaciones. De esta manera se evitará depender sólo de la regeneración natural, la cual es de establecimiento más lento y proveniente de un material original de calidad desconocida”.

Así decía, más o menos, el proyecto que la Forestal Trillium pretendía desarrollar en sus terrenos de las actual Karukinka. Levantaron instalaciones en Punta Arenas, prometieron empleos, desarrollaron una amplia tarea de lobby con autoridades y medios de comunicación y esperaron las aprobaciones ambientales para iniciar sus labores. En el intertanto, su situación económica se complicó y en 2002 terminaron entregando las más de 270 mil hectáreas a Goldman Sachs, vía pagarés en mora.

Tras analizar el asunto por varios meses y evaluar el costo de oportunidad, las opciones de Goldman Sachs iban desde lotear el terreno y recuperar los alrededor de 30 millones de dólares a que equivalían los pagarés –según versiones de prensa de la época no confirmadas por el banco de inversión– hasta donarlo y recuperar parte de este monto vía reducción de impuestos. Fue esta última alternativa la que más agradó a los principales ejecutivos de la firma, donde “por una constelación extraña de fuerzas de la naturaleza” –como defina Bárbara Saavedra– había voces muy a favor de la conservación.

Tomada la decisión, vino la siguiente etapa: evaluar el mejor candidato para hacerse cargo del proyecto. La legislación estadounidense permite deducir impuestos de este tipo de donaciones, siempre y cuando se hagan en favor de una institución de ese mismo país. Fue así como se conversó con varias, hasta que se optó por Wildlife Conservation Society (WCS), a la cual cedieron los derechos en septiembre de 2004. Junto con las tierras, el banco hizo una contribución en dinero con el fin de apoyar el desarrollo inicial del proyecto de conservación (con un presupuesto anual en torno a los 600 mil dólares), a lo que se suma otro aporte a un fondo fiduciario, en el que cada peso que consiga la fundación el banco lo duplica. Esto, con el fin de ayudar a la perpetuidad de la iniciativa. Esta alianza se hizo inicialmente por tres años y se renovó por otro período similar, hasta 2010.

WCS tiene un amplio prestigio en el mundo, con una trayectoria de más de un siglo ligada al medioambiente. Además de hacer investigación científica y una diversa gama de programas en más de 60 países, administra parques como el zoológico del Bronx, en Nueva York. En Chile ha desarrollado programas en torno a la conservación de flamencos en el altiplano, de aves marinas en el archipiélago de Juan Fernández y de ballenas azules en el golfo del Corcovado, entre otras actividades.



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Comentarios

2 Comentarios

Juan Gonzalez Solis :

Publicado Miercoles 29 de Julio, 2009 - 21:50 hrs

Fantastico, todo lo que se pueda realizar por las conservacion del medio ambiente es bueno. Cuidemos nuestro planeta, hasta el ultimo rincon, seamos respetuosos de la naturaleza. Respetemosnos como seres humanos. Bien por aquellos que ponen sus conocimientos al servicio de la humanidad.

ORIANA CASTRO:

Publicado Domingo 1 de Marzo, 2009 - 19:39 hrs

Interesante, este tipo de trabajo debiera ser más promocionado para que los Chilenos conocieramos que se esta haciendo con nuestro patrimonio natural. La mayoria de las veces son instituciones extrajenras trabajan con nuestro recursos y son muy reducidos el número de personas que conocen estos proyectos y mas aún los que tiene acceso a ellos posteriormente.

 
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