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Reportajes y Entrevistas
Juan de Dios Vial Larraín. Vocación y creación

Artículo correspondiente al número 244 (26 de diciembre de 2008 al 22 de enero de 2009)





-Vaya paradoja mirar esta conexión hoy, cuando el socialismo ve en esta crisis económica justamente la prueba de que son sus postulados los correctos…


-La gente formada en el marxismo aprovecha la ocasión para llevar agua a su molino, pero no puede desconocer que ambas realidades vienen del mismo principio porque es un hecho histórico. Hay una secuencia clara que parte en la Revolución Francesa, con su consigna de libertad, igualdad y fraternidad, y pasa luego por la revolución industrial, la revolución capitalista y finalmente se prolonga en una línea continua en el marxismo, en el siglo XIX. En el capitalismo el individuo es absoluto, en el marxismo en cambio es la clase.

 

 

El mundo de las ideas

 

-¿Qué significa la consigna de que faltan ideas en el mundo actual?


-Significa que faltan ideas buenas; hay pobreza en el mundo hoy en este sentido. Me parece que la primera mitad del siglo XX fue de una gran riqueza intelectual y espiritual. La ciencia y la transformación de la visión de la naturaleza por la física fue una notable empresa a partir de Einstein y Plank. Filósofos como Heidegger, Husserl, Bergson, Wittgenstein y también Ortega y Gasset y Unamuno, en España, han sido figuras eminentes para cualquier tiempo. Si además se tienen en cuenta la investigación del código genético en la biología, del inconsciente en la psicología, de lo hecho en la antropología y la lingüística dentro de las ciencias sociales, y lo que fueron escritores como Proust, Kafka, Rilke, Valéry y Pound, o Picasso y Matisse en la pintura y Debussy o Stravinsky en la música, hay que reconocer que la vara quedó demasiado alta.



-¿Las dos guerras mundiales determinaron que todas las energías se pusieran en sobrevivir más que en crear?


-Desde luego. Las dos guerras mundiales, con sus millones de muertos, marcaron profundamente al siglo XX y nos dejaron devastados. Posiblemente va a pasar tiempo antes de que vuelva a brotar la fuerza creadora del hombre. No se trata de decir que el tiempo pasado fue mejor y es muy posible que hayan surgido cosas muy valiosas, no suficientemente visibles todavía. Yo creo, por ejemplo, que los dos últimos papas, Wojtyla y Ratzinger, y los textos que han escrito poseen notable profundidad no sólo en el ámbito del cristianismo.


-¿Cuánto pesa la religión o más bien la falta de ésta en la crisis de las ideas?


-Malraux dijo: “el siglo XXI o es místico o no es nada”, y no era cristiano. Desde la segunda mitad del siglo XX hasta acá hemos quedado huérfanos de ideas, pero hay brotes esperanzadores y que tienen un ingrediente religioso muy decidido.



-¿Por qué la religión tendría que ser un elemento catalizador del renacer de la cultura?


-Por lo que contiene. La fe es la presencia de Dios, la relación del hombre con lo divino. Nada hay más alto que eso.



-¿Cómo explica, entonces, la posición de no creyentes?


-Yo creo que nadie no cree; se cree siempre en algo. Los ateísmos más violentos son en el fondo fanatismos religiosos con signo menos; son idolatrías. El nihilismo que todavía se respira va quedando atrás. La vida humana recupera siempre su profundidad, su eternidad. Esa veta de la historia y de la naturaleza humana que pasó por una etapa horrible que Nietzsche bautizó como nihilismo, creo que ya quedó atrás. Hacia delante veo brotes provenientes de estas fuerzas más profundas que no están destinadas a agotarse. Creo al final en la vida humana, en que el hombre está recuperando su profundidad y su eternidad y que podemos llegar a algo mejor.



-¿Cree entonces en el progresismo?


-Creo que la naturaleza humana es de suyo una fuente progresiva. ¿Qué otro sentido puede tener la idea de bien? Bueno es aquello a lo que el hombre, desde lo más profundo de su ser, tiende. La palabra “progresismo” me suena añeja; pura ideología positivista.

 

 

 

En la vía de Bello


Juan de Dios Vial estudió Derecho en la Universidad Católica y Filosofía en la Universidad de Chile y ha hecho numerosos cursos de postgrado en universidades de Europa y Estados Unidos. Fue profesor titular en las facultades de Filosofía de la Universidad Católica y de la Universidad de Chile, director del Departamento de Estudios Humanísticos de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, director y decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica y profesor visitante de las facultades de Filosofía de la Universidad Autónoma de Barcelona, de la Universidad de Navarra y de la Universidad de Granada. En 1978 fue delegado de Chile ante la OEA y entre 1977 y 1980 fue miembro del Comité Interamericano de Cultura, con sede en Washington. Entre 1987 y 1990 fue rector de la Universidad de Chile y también presidente del Instituto de Chile, a lo que se suma una extensa producción literaria, con decenas de obras filosóficas de su autoría. Entre sus libros recientes están Estructura Metafísica de la Filosofía (1997), Filosofía Moral (2000) y La Vía de la Verdad (2006).

Vial es hombre de afectos profundos, como puso de manifiesto en la muerte de su nieta Bernardita en el accidente del Colegio Cumbres, en el norte del país.Una hermosa fotografía de ella luce en el living de su casa. Es también capaz de asumir responsabilidades serias en momentos difíciles, como cuando en plena paralización de la Universidad de Chile en 1987 aceptó asumir la rectoría y logró normalizar la situación; o en la crisis de TVN, el año 2004, cuando el entonces presidente Ricardo Lagos pidió renuncia a todo el directorio y le solicitó a Vial ser uno de sus nuevos integrantes. Dice que su señora, Teresa Echeverría, acoge con comida “realmente exquisita” a varios de los hijos que llegan a diario a almorzar, y se confiesa sumamente mañoso. Cuando se le pregunta por su comida preferida responde “nada de nouvelle cuisine”. Sus platos paradigmáticos son el huevo a la copa, las ostras de borde negro y el percebes gallego, “un marisco poco conocido entre nosotros y siempre que sea de una cierta zona de la costa de Galicia, porque al comerlo se siente el océano”, nos dice riendo.

 

 



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Comentarios

2 Comentarios

ivan maldonado:

Publicado Sabado 10 de Enero, 2009 - 12:00 hrs

También estoy en la linea de apreciar la difusión del pensamiento filosófico, en este caso de una autoridad en el tema. Es verdad que el pensamiento filosófico de Platon, Aristoteles, Socrátes, etc., son verdaderas matrices de nuestra civilización occidental y 2500 años después aún conservan gran vigencia.  
Con respecto al tema de las elites, es cierto que sin su concurso no es posible cambios sociales de ninguna especie, sin embargo el tema es que éstas no siempre han demostrado estar dispuestas a impulsarlos, por un tema de supervivencia, o de hegemonía, que les haría perder cuotas de poder.

Sergio Soto Rivas:

Publicado Sabado 27 de Diciembre, 2008 - 09:43 hrs

Dentro de una revista de tanta economía y números, la verdad es que se agradece una entrevista a alguien ligado al mundo de las ideas y del pensamiento.  
Pero esa es la gracia de revista Capital, entregar al lector una diversidad de temas, que complementan la formación de criterios y también sirvan de entretención/edificación. 
Y en relación a la entrevista misma, un punto muy interesante: hoy se habla mucho de generar grandes cambios y se piensa que lo puede hacer cualquiera, una comisión, o vamos "echándole para adelante", y no se entiende que estos cambios deben partir, tal como dice aquí el entrevistado, desde una élite. Los cambios no se generan solos, no se requieren sólo buenas intenciones, o mucho discurso bonito (lo cual abunda). Ya es hora que se empiecen a hacer bien y seriamente las cosas.

 
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