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Reportajes y Entrevistas
José Patricio Daire y ChileFilms. De Película

Artículo correspondiente al número 260 (4 al 16 de septiembre de 2009)

 

Con una trama que comenzó a tejerse hace varias décadas en La Serena, cuando el libreto ni siquiera comenzaba a escribirse, la historia de ChileFilms ha tenido harto de hazaña. El padre, el hijo y el socio, tres protagonistas que han forjado una empresa de alcance internacional, que factura mas de 160 millones de dólares y que es líder en sus mercados. Y aunque el cine y los laboratorios son su eje, se declaran abiertos a los nuevos negocios. De hecho, acaban de asumir la distribución de Adolfo Domínguez en Brasil. Por Federico Willoughby y Roberto Sapag; fotos, Verónica Ortiz.


En el transcurso de la entrevista con José Patricio Daire, el presidente de CF Inversiones (holding que agrupa ChileFilms, la cadena Cine Mundo, diferentes laboratorios de punta en lo que es procesamiento audiovisual en Latinoamérica y otros varios negocios) mencionó, en distintos momentos y a propósito de temas distintos, tres películas. La primera Los Años Dorados, una cinta que en el año 81 ganó un Oscar y que fue un homenaje en vida que le hizo Jane Fonda a su padre, Henry. La segunda fue Perfume de Mujer, que para quienes no lo recuerdan tiene una escena de tango sobresaliente cuando el coronel, tan sólo por algunos minutos, deja de ser un tipo insoportable para de manera paternal, mostrarle a Charlie, su improvisado lazarillo, cómo se resuelve el tremendo misterio que es una mujer. La selección la terminó con el Rey León, el clásico animado de Disney que versa sobre cómo el pequeño Simba supera todo tipo de dificultades para convertirse en el justo heredero de su padre, Mufasa.

Coincidencia o no, las tres películas tienen como motor principal la relación que se forja entre un padre y un hijo. Son distintas miradas al rol que juega el padre en lo que termina siendo el hijo. Y, coincidencia o no, mucha de la historia de José Patricio Daire y de CF Inversiones tiene que ver con su padre: José Daire.

Fue él quien recibió a los 25 años, y como parte de pago de una deuda, el cine Centenario de La Serena. La provinciana instalación sería el primer acercamiento de la familia a la industria de la entretención. “El no sabía nada de la industria. No sabía cómo llegaban las películas, cómo hacer que la gente viniera al cine, cómo promocionar una película. No sabía nada. Pero no fue problema. Como tenía alma de emprendedor, poco a poco se le fue metiendo el bichito en el cuerpo”, cuenta José Patricio desde su oficina en Rosario Norte donde, además de una espectacular ambientación y vista de Santiago, ostenta algunos artefactos que aluden a la manufactura del cine.

Y que José Patricio Daire sea categórico respecto al carácter emprendedor de su padre no nace de la obvia admiración que le profesa. Es la pura y simple verdad. Sucede que al patriarca del grupo (fallecido en 1997) no le bastó aprender el negocio y hacer rentable el cine que había recibido. No, eso fue sólo el principio. Lo que vino después fue la consolidación de una importante cadena de cines en el norte de Chile bajo el nombre de Orcinor (Organización Cinematográfica del Norte). Una sociedad que tenía, entre otras propiedades, a cines como el Imperio y su sucursal, el Rex de Antofagasta (ciudad natal de José Patricio); ambos, señalados hasta hoy como los más importantes de la zona norte del país.

“Mi padre no se quedó ahí. En lo años 60, viendo que era necesario seguir creciendo para poder avanzar, decidió que nos viniéramos a Santiago. El sabía que para aumentar la participación en el mercado nacional tenía que venirse a la capital. En Santiago estaba la Compañía Nacional de Teatro (CONATE), que en ese entonces era una cadena muy importante que a la larga mi padre terminó comprando y vinculándola a sus cines en el norte”.

Pero como en toda historia que valga la pena no puede faltar el drama, esa situación límite también aparece en esta trama y permitió comprobar de qué están hechos los protagonistas. En el caso de Daire, ese momento tuvo una fecha precisa, el 1 de mayo de 1973, cuando el gobierno de Allende le expropió todos sus activos. Fueron momentos duros, en los que él fue puesto al límite y probado, una y otra vez. “Recién durante el gobierno militar, en el año 74, vinimos a recuperar uno de los cines, el Las Condes. Con él, mi padre empezó a reconstruir lo que había tenido”.

Era un nuevo inicio. Esa parte del guión que se conoce como “el tercer acto”, que no es otra cosa que lo que sucede después del clímax, cuando se supera el desafío y el protagonista surge renovado. Y tal cual, José Daire empezó la segunda parte de los 70 dispuesto a recuperar lo que se le había escapado de las manos. Entre otras cosas, a su único hijo, José Patricio.

“Tuve un desencuentro con él. Fue por esas tonteras de juventud en que uno cree que se las sabe todas. A las finales me rebelé y me fui a trabajar a Argentina”, recuerda el propio José Patricio, y prosigue: “estuve como un año allá hasta que me fue a ver. Llegó un día de sorpresa, nos sentamos a conversar y nos reencontramos. A partir de ahí no nos separamos más”.

 

 


-¿Cómo fue trabajar con él? Su momento de rebeldía, ¿no afectó la relación a posterior?

-Para nada. El era muy abierto a explorar nuevas ideas. Una de ellas fue la propuesta que yo le hice de abrirnos a los nuevos formatos que estaban apareciendo en el mundo. Para concretarlo, viajé a Estados Unidos, conocí qué estaba pasando con los nuevos cines y visité los nuevos complejos. Por eso fuimos la primera empresa en toda Latinoamérica en construir un complejo de cine moderno, del nivel de los que se conocen hoy en día. Eso fue en el Mall Plaza Vespucio.


-Y en el día a día, ¿no tenían problemas?

-Todo el mundo dice que no es fácil la relación padre e hijo dentro de una organización. Sin embargo, en el caso nuestro afortunadamente eso no se dio. Es más, siempre ambos nos fuimos nutriendo uno del otro para estar de acuerdo. Teníamos buena sintonía.


-¿Cómo se presentaban las iniciativas?

-Las ideas más innovadoras venían más por mi cuenta, pero él era muy receptivo. Tenía una gran capacidad de análisis y digería las ideas muy bien y era quien le ponía los años de experiencia al análisis y, en definitiva, nos daba el camino a seguir.


-Por todo el camino recorrido: el venirse a Santiago, comprar CONATE, salir fuera de Chile... Uno pensaría que les gusta tomar riesgos en los negocios.

-El era un emprendedor, yo también. Pero lo cierto es que somos principalmente conservadores, no nos gusta endeudarnos. Y eso nos permite hoy en día manejar una empresa con muy poca deuda.


-Pero eso no ha sido una limitante para expandirse y buscar nuevas alternativas...

-Sin duda, siempre estamos viendo oportunidades. La decisión de explorar nuevos mercados pasó justamente porque el chileno es uno relativamente pequeño y habíamos tenido una gran experiencia con la compra de ChileFilms (en el año 88, en un remate abierto en la Bolsa de Comercio).


-Gran experiencia, ¿en qué sentido?

-Porque si bien aportó con algunos cines a nuestra cadena, lo cierto es que era algo totalmente nuevo para nosotros. Por eso, cuando lo compramos nos encontramos con el desafío de generar un negocio a partir de la pequeña infraestructura que teníamos.

 

 

 

De tal palo, tal astilla

 

En las grandes épicas familiares del cine (generalmente, en formato de trilogías) es el padre quien, a partir de la nada, genera el negocio. Puede ser descubrir petróleo o crear una industria nueva. Da igual, siempre la primera película es para el padre. Una historia que termina bien, con suspenso por lo que viene, pero siempre termina bien (si no, no habría historia). En cambio, la segunda, la que la protagoniza el heredero, es la que se erige sobre las dudas. Esa nunca tiene el final claro. Esas películas sólo tienen una constante: el enorme desafío que enfrenta el hijo por tomar lo que hizo el padre y llevarlo más lejos... o morir en el intento.

Y si la vida de José Patricio Daire fuera un guión, este partiría en 1988, cuando gana el remate de ChileFilms (CF) y se enfrenta a su primer gran desafío:


-¿Qué hacer con el nuevo activo?

-Le dimos hartas vueltas. En ese sentido, reconozco que la llegada de Cristián Varela fue clave para nuestra organización. Con Cristián habíamos sido compañeros de colegio y muy amigos. El había sido gerente de TVN y tenía experiencia en el tema de la televisión. Entonces, con él a bordo empezamos a pensar qué hacíamos con CF. Le dimos varias vueltas y lo terminamos definiendo como una plataforma de servicios audiovisuales. Entonces, lo primero que hicimos fue construir un centro de post producción de alta tecnología. De ahí, nos fue tan bien que en poco tiempo partimos a Argentina.


-¿Cómo fue el desembarco en Argentina?

-El año 92 compramos un laboratorio cinematográfico que estaba a muy mal traer. Era el único que había y lo reconvertimos completamente, le incorporamos tecnología de última generación. Ahí las empresas americanas vieron que tenían una oportunidad de hacer sus rollos y copias de películas (los que van a los cines) en Argentina y evitarse así el costo del flete de mandarlos desde Estados Unidos. La ubicación geográfica nos permitió ser bastante competitivos en precios. Además, suscribimos nuestros procesos a normas internacionales de calidad, como el programa Imacare de Kodak.


-Y de ahí siguieron por el resto de la región…

-Claro, comenzamos el negocio de los laboratorios. Después de Argentina compramos un laboratorio en Sao Paulo, Brasil. Era algo chico. Lo transformamos, le cambiamos la tecnología, le fuimos incorporando nuevos componentes... luego fuimos a México, y... lo mismo. Eso nos permitió generar una red regional para dar un servicio integral a la industria. Muchas de estas compañías necesitaban que fuera a nivel regional y no solamente en un determinado país. Dentro de la industria es muy común, por ejemplo, que una persona de Brasil vaya filmar a México u otros países y que para hacerlo necesite tener al mismo socio sin importar donde esté. Eso le da una flexibilidad muy grande a la realización.


-¿Cuán importante para el grupo se ha convertido el negocio de los laboratorios?

-Es nada menos que nuestro core business. En Argentina, Brasil y México hacemos el revelado y el copiado de prácticamente todas las películas que se dan en América latina. Nuestros clientes principales son las compañías americanas como Warner Bros., 20th Century Fox, Disney, Paramount, Universal, etc.


-Y a futuro, ¿qué tienen pensado?

-Colombia. En ese país ya iniciamos una operación en 2008. Tenemos un negocio relativamente pequeño, somos distribuidores de Walt Disney en cine y en video. También somos distribuidores de Kodak, de todos sus productos en el área cine y estamos en el camino de conseguir los permisos definitivos para darle luz verde a la inversión grande que queremos hacer allá, un laboratorio. Tenemos los terrenos comprados (15.000 metros cuadrados) y esperamos partir con la construcción del laboratorio a comienzos del próximo año, con una inversión de cerca de 12 millones de dólares.


-¿Y Perú?

-Allá tenemos una operación más chica. En los tiempos en que estuvimos asociados a Cinemark, con ellos no sólo conformamos la cadena de cine en Chile sino que también tuvimos Cinemark Argentina y Perú, pero después de esta sociedad, que era 50 y 50 con ellos, nosotros le terminamos vendiendo nuestra parte a Cinemark y, si bien salimos de Perú, nos quedamos con una empresa chiquita de distribución de películas, que es Andes Films. Muy similar en su esquema a Andes Film Chile y que también es filial nuestra acá y es la distribuidora de Walt Disney y todos sus sellos asociados, más Columbia Pictures. Eso lo mantenemos en Perú.


-¿Y después de Colombia? ¿Algún destino visualizado?

-Por el momento no, aunque nos han pedido las compañías con las que tenemos alianzas estratégicas que exploremos Europa del Este. Hay mercados bien potentes, como Polonia, y en donde los servicios y la tecnología están bastante atrasados. Y como, por otro lado, el estilo de hacer negocios para los grandes estudios es un tanto complejo y con nosotros tienen muchos años de relación, nos han pedido que le echemos una mirada... pero piano, piano.

 

 



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Comentarios

2 Comentarios

Julio :

Publicado Domingo 4 de Septiembre, 2011 - 12:32 hrs

Tengo que decir que mi padre Conoció a Don Jose Daire.un gran señor y no me cabe ninguna duda que lo es Usted. soy un gran admirador del cine, desde niño tuve ligado a el,pues en mi casa teníamos cine familiar, 2 proyectores de cine marca AEG.donde me gusto desde niño.trabaje un tiempo en una Distribuidora de Películas en Chile donde tengo lindos recuerdos. simplemente lo felicito, ojala que Dios le regale todos sus Sueños. 
me encantaría trabajar a su lado. por que el cine me apasiona,ademas que conozco muy bien el negocio, viaje a Perú , Ecuador y Colombia,siempre ligado a la Música y el Cine. 
Afectuosamente  
Julio O.

Patricio Bastias Araneda :

URL www.promovisualchile.cl Publicado Jueves 3 de Septiembre, 2009 - 19:18 hrs

Este articulo es buenisimo, hace algunos años tuve el privilegio de conocer a don Pepe, muchos pensabamos que ChileFilms desapareceria con las gigantesca competencia que tiene en todo el mundo, supo adaptarse y no solo eso; Supo capitalizar "su" foco. Una historia para contar a mis alumnos de la Escuela de NEgocios dela UNAB y del AIEP. PBA

 
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