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Artículo correspondiente al número 234 (8 al 21 de agosto de 2008)
-¿Por qué denunciaste lo que llamaste “ideología de la corrupción”? Eres un hombre inteligente, conoces a tus compañeros de ruta y tienes que haber sabido que desnudar a la Concertación te acarrearía problemas…
-Simplemente, yo no imaginé sus reacciones. Lo que hice no fue una denuncia, sino ponerle un nombre a un fenómeno que existía y cuyo diagnóstico era ampliamente conocido. Los gringos tienen una frase muy buena: you name it, you own it. Es decir, si tú le pones nombre a un fenómeno, el tema te pertenece. Entonces, le puse un nombre con el cual la gente pudo entender un fenómeno que percibía, pero nunca me imaginé las reacciones que vinieron. Ahora, conociendo esas reacciones y sabiendo lo que sé, volvería a decir todo lo que dije. Lo haría de todas maneras. Tengo una mentalidad distinta a la de mucha gente del ambiente partidista: pienso que en el debate público uno tiene no sólo el derecho sino que la obligación de tratar de decir lo que realmente piensa y explicar porqué. Para mí es inconcebible que un grupo se sienta afectado por opiniones que tiene todo
el derecho a no compartir, y que por ello se termine expulsando a una persona de un partido que ayudó a fundar….
-¿Te dolió o te fuiste con alivio?
-Al principio quedé atónico porque nunca lo imaginé; luego me dolió mucho, sobre todo porque encontré que era una gran injusticia. Desde el punto de vista de la ética democrática, me parecía increíble que personas que habían trabajado para recuperar la democracia pudieran tener actitudes tan primitivas. Pero con el correr del tiempo me alegro de que haya pasado….
-¿Te sientes más libre?
-A pesar de que no creo en la Divina Providencia, a veces pienso que hay cosas que pasan porque tienen que pasar. Me parece que hay un abismo entre la cúpula que resolvió echarme y la gente del PPD, que es muy buena. Pero que la cúpula haya resuelto que tenía que expulsarme me demostró que ya no tenía nada que hacer ahí.
-Leí hace poco una columna de Carlos Peña en El Mercurio donde te menciona como uno de los “tránsfugas” de la Concertación. ¿Te sientes un desertor?
-Ese es un lenguaje propio de las mafias; ellas reaccionan así cuando se rompe el código del silencio y de la “lealtad”. El castigo es la muerte civil, y en el caso de las mafias sicilianas el castigo es la muerte física. ¡Y qué bueno que menciones la columna de Peña! El es una persona cuya opinión importa y me apenó que mostrara tal incapacidad para comprender cómo ocurren los fenómenos políticos y lo que ha sido la historia de Chile. Casi todos los partidos políticos que existen en Chile han surgido de las divisiones de otros partidos. El origen de la Falange Nacional, por ejemplo, es un grupo que se escindió del Partido Conservador, y de la Falange surgió más tarde el Partido Demócrata Cristiano, del cual se desgajaron el MAPU –dividido a su vez en Mapu Gazmuri y Mapu Garretón– y la Izquierda Cristiana. Y no olvido que hubo socialistas que estuvieron con Ibáñez. Lo que quiero decir es que cuando se producen diferencias de carácter político o ideológico y las personas no pueden seguir conviviendo, lo sano es separar aguas. Eso es parte del ejercicio democrático. Entonces, al leer la columna de Peña, se me cayó como 18 peldaños en la escala intelectual en la que yo lo tenía. Y conste que mi crítica hacia Peña no es a la persona, sino que apunta a una cierta mediocridad intelectual para analizar las cosas, que más que hacerlo como académico destacado, que lo es, lo hace como presidente de un sindicato.
-Tu actual empeño político es sacar adelante Chile Primero. ¿Qué justifica la aparición de este referente político?
-Chile Primero existe porque tenemos la convicción de que el país le ha dado la espalda a los jóvenes y a los emprendedores, y que Chile no se está insertando bien en la economía del siglo XXI. Por lo tanto estamos cada día más lejos de la posibilidad de llegar a ser una nación desarrollada, con igualdad de oportunidades. El gran problema nacional –este no es un tema ideológico, es un tema objetivo– radica en que hemos perdido competitividad. Hoy día Chile no es una plaza atractiva para la inversión productiva en bienes y servicios con valor agregado. Es una plaza atractiva para la inversión en ciertos recursos naturales, que están aquí y no en otra parte. Es también una plaza atractiva para la inversión especulativa financiera. Pero los empleos bien remunerados, de calidad, que permiten a los ciudadanos y sus familias proyectarse hacia el futuro, están en la producción de bienes y servicios con valor agregado, con sofisticación tecnológica.
-¿Y por qué hemos retrocedido tanto?
-Porque el mundo ha cambiado y se ha hecho más competitivo. Nos salió gente al camino y no supimos hacer las reformas ni tomar las medidas necesarias a tiempo, oportunamente.