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Jorge Navarrete. DC, rotundo y atípico

Artículo correspondiente al número 223 (7 al 20 de mar 2008)

 

Liberal y agnóstico, muy autónomo en sus opiniones y poco amigo de las medias tintas, el joven panelista del programa Estado nacional se siente en deuda con el país y su partido por el tipo de experiencias que ha podido vivir. Le preocupa que la política esté dejando de ser el espacio de controversia y solución de conflictos que están saliéndose de control, como ocurre con las demandas de los mapuches, los estudiantiles y muchos trabajadores.Por Héctor Soto; fotos, Gabriel Pérez.



Es difícil encontrar una mente tan asertiva como la suya y, más todavía (fue asesor ministerial de la DC. Panelista del programa de TVN Estadio Nacional , ex alumno del San Ignacio y abogado de profesión, Jorge Navarrete pertenece a los mejores cuadros de su partido. Trabajo en el gobierno por espacio de unos diez años (fue asesor ministerial de la Secretaría General de la Presidencia, jefe del comité asesor del ministerio de Defensa y subsecretario general de gobierno en tiempos de Lagos) y posiblemente todavía estaría ahí si es que la presidenta no hubiera designado a su mamá, Patricia Poblete, ministra de Vivienda. Para él, hubiera sido impropio continuar.

Instalado a gusto en el sector privado y con un creciente desafecto a la política, cosa que le preocupa, hoy se desempeña en el estudio jurídico Del Río & Morgan y disfruta como simple ciudadano, panelista de televisión y columnista de prensa de una libertad que en el Estado nunca tuvo. Navarrete estudió en la UDP e hizo un master en Derechos Fundamentales y un diplomado en Filosofía Política en la Universidad Carlos III de Madrid.

Seguramente no es un DC muy típico. Incisivo y agnóstico, no obstante provenir de una familia muy católica, a diferencia de muchos correligionarios suyos no está hecho para irse por las ramas. Además hace poca vida partidaria y es liberal, con lo cual no le cuesta mucho ponerse en el lugar de otros y ser, en lo profundo, bastante más tolerante que la media de su partido.

Como analista político y observador del acontecer, la suya es una pluma polémica y jugada. Hace algún tiempo, escribió un artículo criticando la posible visita de la presidenta a Cuba. Su planteamiento mereció cualquier cantidad de descalif caciones de parte del senador Alejandro Navarro, porque según él el gran responsable de la actual situación cubana es Estados Unidos.


-Cuando una autoridad de un Estado liberal y democrático como es el nuestro, habiendo pasando por una experiencia como la que tuvimos en Chile, es capaz de sostener eso, yo creo que se hacen perceptibles las distancias con que la izquierda aprecia y valora distintos procesos políticos en el mundo contemporáneo. Hay en parte de la izquierda un doble estándar inaceptable, en cuanto a que la violación de los derechos humanos pueda justificarse en algunos contextos y no en otros.

Corto, claro y sin lugar a dudas. Otro ejemplo: el caso del general Santelices. Navarrete escribió en La Tercera una columna que, habiéndole significado costos que prefiere no detallar, volvería a escribir sin cambiarle una coma, porque cree que en ese episodio el gobierno se fue por un camino fácil pero erróneo, contraproducente y peligroso.


-Los hechos en los cuales se investiga la presunta participación del general son abominables. Creo, además, que él cometió un error de distinta naturaleza al que se le imputa, y es haber omitido el conocimiento de hechos que le constaban, pudiendo haberlos aportado a instancias como la Mesa de Diálogo. Si esta es la razón por la cual el general salió, bienvenida sea; pero hay que decirlo así. Lo contrario es lo que ha hecho este gobierno, que primero alteró la doctrina sana y correcta de los gobiernos de la Concertación, que era no tomar decisiones ni emitir opinión sin existir base judicial para sustentarlas. Esta es la doctrina que el gobierno ha defendido respecto de todos los funcionarios públicos. Por lo mismo, es poco decoroso y poco elegante alterar ahora la regla y olvidarnos del debido proceso, de la presunción de inocencia y de las reglas mínimas de la justicia.

Para despejar suspicacias, dice que no conoce a Santelices. Pero que, como abogado, no puede aceptar que se juegue con la honra de las personas. Y que en su postura no incide en absoluto que él provenga de una familia con antiguos nexos con el mundo militar. Su abuelo fue general de Ejército y su bisabuelo, comandante en jefe de la institución, en los tiempos en que el cargo era el de inspector general del Ejército. Incluso su padre, antes de estudiar Economía, fue el brigadier mayor de la Escuela Militar.




El gobierno ordenado


Jorge Navarrete cree que como jefe del gabinete, Edmundo Pérez Yoma ha cubierto ampliamente, e incluso superado, las expectativas con que la clase política observó a su nombramiento después de haberse jugado a fondo por él. Cree que hasta antes de su llegada, la descoordinación al interior del gabinete tenía contornos dramáticos y que era fundamental que alguien asumiera la gestión política del gobierno para dejar a la presidenta los asuntos que tienen mas bien que ver con la jefatura del Estado. “Pérez Yoma, sin ser una figura del círculo inmediato de la presidenta, es probablemente el ministro más empoderado que han tenido los gobiernos de la Concertación desde hace mucho tiempo. Quizás, desde los días en que, hacia fines del gobierno de Frei, fue ministro Secretario General de la Presidencia”.

Según él, la ventaja de tener ahora un gabinete alineado y trabajando en una sola dirección no sólo evitará bochornos como el ocurrido a raíz del desencuentro entre el Ministerio del Trabajo y la principal empresa pública del país, Codelco, por el asunto de la subcontratación. También permitiría soslayar deficiencias puntuales en algunos ministros. “Las individualidades en los gabinetes, como en los equipos de fútbol –dice él– son importantes. Pero lo más importante es que haya colaboración, que se juegue armónicamente. Yo creo que Pérez Yoma contribuye mucho a eso”.

Fumador empedernido y de una raza que ya está extinguiéndose –esos que fuman sin el menor sentimiento de culpa–, Jorge Navarrete cree que la elección municipal será un reto importante para la Concertación, pero con riesgos muy acotados.

 


-Si fuera por estos dos años de gobierno, los candidatos de la Concertación podrían estar en relativa desventaja. Sin embargo, los resultados de esta elección estarán en cierta medida, determinados por lo que fueron los resultados de la elección pasada. Así las cosas, la Concertación ganará las municipales, cualquiera sea la forma de contabilizar los resultados: por cantidad de votos, de alcaldes o de concejales. Las cifras, seguramente, van a ser más bajas, pero la Concertación seguirá siendo mayoría. Y la coalición, desde luego, presentará estos números no sólo como un triunfo sino también como una primaria de la presidencial. Si a mí me preguntaran, yo diría que lo que tiene que hacer la Concertación es politizar al máximo la próxima municipal, porque va a ser mayoría de todas maneras.




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Comentarios

1 Comentarios

Jose Miguel Matta :

Publicado Miercoles 20 de Octubre, 2010 - 11:37 hrs

¿cualquier cantidad?

 
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