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Bienvenido, te encuentras en Inicio Reportajes y Entrevistas Joaquín Lavín: "Mi capital político es para gastarlo" |
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Artículo correspondiente al número 277 (4 al 17 de junio de 2010)
-¿Cuáles son sus metas en la prueba SIMCE?
-Es muy difícil ponerse metas cuantitativas respecto a la prueba SIMCE. Los resultados mejorarán en el mediano y largo plazo. Ese es el problema de la educación. A veces los gobiernos no se atreven a enfrentarla porque los frutos se ven mucho después. La meta es, primero, cambiar la institucionalidad de la educación. Para ello, es fundamental que se apruebe el acuerdo político heredado de la administración Bachelet. Es necesario que haya una agencia para la calidad de la educación y una superintendencia con facultades para cerrar colegios.
-Próximamente incorporará inglés, educación física y ciencias y tecnología al SIMCE. ¿Las clases de inglés la van a hacer profesores extranjeros?
-El sentido de esto es que haya más variables para medir a un colegio y, al mismo tiempo, ponernos metas más ambiciosas. Chile tiene que transformarse en un país bilingüe porque el futuro de un país chico y lejano, en un mundo global, es el inglés. Incorporar esta medida es empezar a establecer una vara de medición. Esto significa más horas de inglés, más demanda por profesores de inglés. Efectivamente, el presidente nos ha hablado de la posibilidad de traer profesores de India, Australia o Nueva Zelanda. El ministerio de Educación está dispuesto a fi nanciar programas de ese tipo.
-A propósito de calidad de la educación, el proyecto fue rechazado a pesar de provenir de un acuerdo político amplio. ¿Qué les dice a esos parlamentarios que no la aprobaron?
-Lo que ocurrió en la Cámara de Diputados da la oportunidad de llegar a un nuevo acuerdo nacional. A lo mejor, hay parlamentarios de la Concertación que no se sintieron interpretados por ese acuerdo político.
-Pero tuvieron su minuto para criticar, aprobar, aplaudir o pifiar ese acuerdo…
-Seamos positivos. Estamos dispuestos a llegar a un nuevo acuerdo político sobre la agencia y la superintendencia y esperamos que la comisión mixta sea la instancia para llegar a ese nuevo acuerdo. Chile lo necesita.
Capital político
-¿Qué sintió ese 26 de abril, cuando todos los niños ingresaron a clases?
-Fue un esfuerzo gigantesco. Una tarea titánica. En el ministerio, el equipo se comportó de manera espectacular. Muchos se fueron a vivir a regiones para empujar el carro en los últimos días. Siempre pensé que la meta se podía cumplir en un 90% o un poco más. Fue tan fuerte la atención mediática que si un colegio no estaba listo, no cumplíamos la meta. Por eso era importante cumplir en un 100%. Fue una emoción muy grande. No se me va a olvidar en mi vida.
-Un esfuerzo que parecen reflejar las encuestas. La última de Adimark lo pone como el ministro mejor evaluado, con un 78%.
-Es un reflejo de ese esfuerzo y, también, porque la gente se da cuenta de que en educación debe hacerse un cambio.
-Y también es un capital político importante...
-Este capital político, y esto lo he conversado con el presidente Piñera, es para gastarlo.
-¿En qué?
-Lo voy a ocupar en dar todas las peleas que sean necesarias, y si ese 78% termina en un 30% por cambiar la educación en Chile, voy a quedar feliz. Para eso es el capital político. A veces pasa que cuando hay capital político alto, uno tiende a ponerse conservador y dice “mejor no hago nada, porque lo voy a gastar”. Desde el ministerio de Educación mi actitud será al revés. No tengo que cuidar ningún capital político. Me alegro de la buena evaluación, pero para gastarla en las peleas que queremos dar. Para eso va a servir.
-Los dos últimos presidentes de la República han sido antes ministros. ¿Cree usted que ocupar una cartera es un requisito para llegar al sillón presidencial?
-Depende mucho de las personas. Evidentemente, los espacios de acción son privilegiados para el surgimiento de nuevos liderazgos. ¿Por qué lo fueron con anterioridad los municipios? Porque, estando en la oposición, eran los únicos lugares en los que podías mostrar liderazgos con carácter ejecutivo. Cuando la Coalición por el Cambio está en el gobierno, la realidad es muy distinta y, probablemente, fl orecerán muchos liderazgos. Ya no son sólo las alcaldías y el Congreso, sino los ministerios, las intendencias. Hay espacios privilegiados para la acción. Cuando miraba esto desde la oposición, siempre pensaba que el gobierno era una fábrica de líderes y creo que hoy efectivamente lo es.