|
|
Bienvenido, te encuentras en Inicio Reportajes y Entrevistas Inversión en mente |
Califica este artículo
Otros artículos de la sección:
Artículo correspondiente al número 205 (01 al 14 de jun 2007)
¿Qué tienen ahora en mente? Actualmente se encuentran levantando un nuevo fondo, el que esperan tenga un tamaño de 200 millones de pesos y que agregaría a su cartera de beneficiados otras 100 personas. Y en este caso, además de estudiantes de pre y postgrado, incursionarán también en las carreras técnicas.
Al preguntarles por el riesgo que estos estudiantes pueden tener, responden sin demorarse un segundo: “el Duoc y el Inacap son casas de estudios que ya están superando las 50 mil personas. Partir con ellas no es ningún susto, tienen todo un historial de sus egresados; cuánto ganan, dónde quedan posicionados... hay una carrera en el Duoc que es de Informático Biomédico, donde queda un año para que egrese la primera generación y ya están todos pedidos. Financiar una carrera así es cero riesgo”. Más claro, echarle agua.
Lleva un año en VTR, y se demoró solo un mes y medio en encontrar trabajo. Un excelente resultado para uno de los casos más rápidos en cuanto a decisión de financiamiento de Lumni. “El primer año de uni ver sidad me lo pagó mi papá, después tuve que pedir tres créditos Corfo. El último año no lo pude pedir porque me excedía en el total que pueden prestarte, por lo que Lumni fue fundamental para terminar la carrera”.
Francisca estaba terminando el primer semestre de su último año y no podía tomar ramos sin la matrícula al día. “No sabía qué iba a hacer hasta que me llegó el mail del Centro de Alumnos. Me metí a la página de Lumni, completé un formulario y después de un par de horas me llamaron. A la semana ya tenía pagada la universidad”.
Su caso fue especial: “Yo creo que la decisión fue rápida porque sabían que si no pagaba luego, tendría problemas para tomar ramos. Además, el que la decisión se base en el rendimiento académico y en las proyecciones profesionales y no en la situación económica de la familia agiliza el proceso. Solo tuve que presentar un par de papeles de la universidad, a diferencia de los bancos que te piden millones de papeles”.
Hasta antes de Lumni su familia se había encargado de financiar su carrera. “Cuando recurrí a ellos estaba a dos semestres de terminar, pero con la idea firme de hacer un intercambio en la Universidad de California, lo que alargaría mi estadía en la universidad en un semestre. De vuelta en Chile, tenía planes de comenzar de inmediato los estudios del Master en Economía con mención Políticas Públicas, lo que doblaría el valor del arancel por dos semestres y no quería endosarle a mi familia la responsabilidad de pagar por esta extensión”.
Dice que Lumni no fue determinante en el hecho de terminar su carrera porque su familia podría haber costeado esos últimos semestres, “pero de todas maneras estoy muy agradecido de la ayuda que Lumni me prestó porque pude, de alguna manera, aliviar a mi familia de un pago mensual bastante alto y sirvió para hacerme cargo de una responsabilidad que siempre debí haber asumido”.
Alejandro egresó el año pasado, hizo su semestre en California y en la actualidad es vicepresidente de la FEUC.
“Me enteré de Lumni cuando estaba en el curso de nivelación del MBA International Programme, en mayo de 2003. Cuando ya tenía cheques dados a la universidad me falló el financiamiento con mi banco... no tenía cómo cubrirlos. Me debía retirar del programa ya que no tenía quién lo financiara. En la Universidad Adolfo Ibáñez me presentaron a Lumni, pero hasta ese momento solo habían financiado a estudiantes de pregrado. Nos conocimos, confiaron en mí y aún tenemos una relación de confianza”.
Se fue a Guatemala siguiendo a quien hoy es su marido y ha construido una empresa de cero que ahora va a cumplir dos años. “Mi vida desde el momento en que tomé la decisión de hacer el MBA cambió en 360 grados. Me endeudé, sí, y lo volvería hacer, porque más allá de mejorar laboralmente, me puso a prueba en todos los sentidos”.
Su problema era que sus padres son trabajadores independientes. Por sus ingresos, le daban muy poco crédito universitario y por ser independientes, ningún banco le otorgaba un crédito Corfo o similar. “En cambio a Lumni no le interesaba un aval, sino mi rendimiento. Y como tenía buenas notas, me ayudaron”, dice Diego.
El financiamiento de Lumni lo comenzó a recibir al quinto año de carrera. “El primer semestre tuve crédito universitario más lo que me ayudaba Lumni, luego entré al programa de Magíster, y perdí el beneficio de crédito, pues es solo para pregrado, por lo que Lumni aumentó el porcentaje”.
Diego está ahora haciendo la tesis de su Magíster y le gustaría trabajar en administración de empresas tecnológicas. Y si bien no se cierra a una buena oferta, la idea de emprender solo también lo tienta.