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Reportajes y Entrevistas
InnovaFlores

Artículo correspondiente al número 290 (3 al 16 de diciembre de 2010)

 

“La esencia de la innovación es la poesía”, dice Fernando Flores y vuela de un plumazo las concepciones clásicas o los mantras, como él los califica, que tienen a la innovación convertida en la nueva fórmula mágica para el desarrollo. “La clave para Chile –argumenta- es cómo aumentar la productividad”. Esa es la conversación que quiere abrir desde el Consejo de Innovación y que, por primera vez, anticipa en esta entrevista. Por Guillermo Turner; Fotos, Enrique Stindt.

 

A Fernando Flores no se le entrevista. Al menos no en el estilo tradicional de entrevista. Porque Flores aplica su propio método: uno en el que exige y cuestiona, pero también responde. A su pinta, pero responde. No como estrategia para esquivar preguntas, sino para llevar la conversación más allá de lo simple, de lo obvio, de lo que tantas veces impide ver el fondo en un asunto que le apasiona. Como este: la innovación.

El tema no lo aborda como cualquier hijo de vecino. Desde hace siete meses lidera el Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad, el organismo encargado de asesorar al presidente de la República “en la identificación y formulación de políticas referidas a la innovación y la competitividad, incluyendo los campos de la ciencia, la formación de recursos humanos y el desarrollo, transferencia y difusión de tecnologías”, como reza la misión de la entidad en su página web. Edgardo Boeninger, Nicolás Eyzaguirre y Eduardo Bitrán le antecedieron en el cargo. Claudia Bobadilla, Alvaro Fischer, Jorge Allende, Pablo Valenzuela y Juan Claro, entre otros (ver recuadro), le acompañan ahora como integrantes del Consejo.

Flores se tomó un buen tiempo antes de contar sus planes para el organismo. Quería escuchar y compartir opiniones. Ahora lo hace a través de Capital, aunque “a título personal” –advierte– para evitar anticiparse a las definiciones de la próxima reunión que la entidad sostendrá el 10 de diciembre.

Flores habla y cita ejemplos. Montones de ejemplos, en especial sobre innovación. Como el caso de Joseph Hubertus Pilates, el alemán que creó a principios del siglo XX el reconocido sistema de entrenamiento físico y mental, que –aunque inspirado en el yoga– terminó por desplazar a la milenaria práctica hindú, con una oferta consistente en calidad de vida y mejor envejecimiento. “Pilates no vende máquinas ni ejercicios, sino la adhesión a un estilo de vida que produce bienestar”, cuenta un también practicante Flores. ¿Y cuál es el mensaje? Pues que el innovador no desarrolla la respuesta a una carencia evidente de las personas. “Crea las formas de vida en que las necesidades aparecen”, corrige el ex senador.

¿Entendió? Capaz que no, o que le resulte una concepción algo distante de las interpretaciones clásicas y es que, precisamente, ahí radica una de las preocupaciones de Flores. Lo resume así: “hay que sacarse de la cabeza la idea de que la innovación es una fórmula del éxito, como esos mantras que aparecen cada cierto tiempo en el mundo del management. En una época, por ejemplo, fue la calidad total. Y claro, en algún momento fue decisiva para los japoneses, pero ciertamente que como mantra no salvó a la industria automotriz americana, porque una vez que se adoptan esas prácticas dejan de ser ventajas competitivas y pasan a ser, simplemente, lo que hay que hacer”.

O sea, el asunto no pasa por aprender e incorporar la innovación como un método infalible, sino en resolver el clásico dilema del desarrollo económico y social: cómo competir, de la manera más eficiente, y generando mejor calidad de vida en un entorno cambiante. Porque, resume Flores, estamos frente a dos problemas: la baja productividad total de factores que ostenta la economía local y el creciente cambio acelerado mundial. “La pregunta para Chile es cómo aumentar la productividad, cómo manejamos la incertidumbre y cómo, a partir de eso, producimos una nueva economía, con trabajo de calidad. Eso supone inventar algo nuevo, y si a eso le llamamos innovación, fantástico”.

Una crítica y un ejemplo permiten a Flores reforzar el punto:

-La crítica: “hay gente que recurre a fórmulas superficiales, como la necesidad de gastar más en ciencia y tecnología. Cierto que es importante invertir en ciencia y tecnología, pero eso por sí mismo no solucionará el problema. Se trata de una inversión que debemos hacer de todas maneras, pero con retornos observables en el muy largo plazo”.

-El ejemplo: “lo que ha hecho buena parte de los países asiáticos. Ellos no inventan la rueda, sino que la reinventan y adaptan a sus carruajes. Así partieron: tomando tecnologías probadas. El otro día veía el caso de exportadores de frutas que están incorporando unos métodos promovidos por México y la OIT para mejorar la calidad de trabajo de los temporeros en la cosecha de caña de azúcar. Aplican calidad total en el campo, más que ciencia. Y Ronald Bown y su gente han hecho un buen trabajo investigando ese tipo de cosas”.

Diez preguntas

-¿Por qué viene cayendo la productividad?

-Por muchas razones. Por lo pronto, no ha habido ninguna preocupación en el último tiempo. La literatura dice que los argumentos de la productividad total de factores tienen que ver, por una parte, con la naturaleza de los procesos y, por el otro lado, con la creación de innovaciones disruptivas.

-¿Y nosotros nos quedamos atrasados en las dos cosas?


-Claro, y no lo hemos sabido enfrentar.

-¿Pero ello es responsabilidad pública y privada?


-Claro. Y no hemos podido salir por la maldición de los países bendecidos con recursos naturales. Me decían el otro día que a ser más importante. También comienza a preocuparse por la huella de carbono. Estas conversaciones hace 10 años no existían. Hablábamos de exportar fruta. Ahora las distinciones son mayores. Así hay que plantear el fenómeno de la productividad: cómo vamos descubriendo esos nichos, a partir de lo que ya somos.

-¿Y qué rol cumple en ese contexto el Consejo de Innovación?


-No, esa es una pregunta distinta. El Consejo de Innovación es un organismo creado por decreto presidencial. No es aún, en ese sentido, un organismo establecido por ley. Desde su creación, ha oscilado entre dos interpretaciones distintas. Primero, que sería un organismo dirigente, que participaría en la asignación de recursos. Se argumentó algo así cuando se iba a enviar a trámite su ley, pero en el proceso el Ejecutivo anterior cambió de opinión y lo convirtió en un organismo asesor presidencial. Es bajo esa interpretación que yo recibí el Consejo, como un foro de orientación y discusión. Ahora, cómo se hace eso y cuál rol asume, es una discusión que estamos teniendo.

-¿Este consejo parte de cero o sirve lo ya elaborado por el organismo?

De acuerdo con Flores, el innovador no desarrolla la respuesta a una carencia evidente de las personas. Lo que hace es crear “formas de vida en que las necesidades aparecen”.

-He tratado de mantener bastante al personal.

-Pero no me refería a eso.

-Sí, pero el personal es importante. En la labor intelectual todo lo que tienes es personal. No es la librería. Lo otro son tres tomos…

-A eso quería llegar.

-Lo que quiero decir es que respeto parte de lo que se ha hecho. Por ejemplo, el diagnóstico sobre la productividad total de factores es una contribución, porque además sus dos presidentes anteriores eran economistas. Y que los economistas hayan descubierto eso tiene un valor grande, porque los que venimos del lado del management y la gestión hace rato que lo sabemos. Pero una cosa muy distinta es saber qué hacer con todo eso y yo te voy a decir las carencias que veo.

-¿Hasta qué punto es el Estado el que define los caminos a seguir en innovación?


-Creo que estás equivocado en la pregunta y en una serie de premisas que están detrás de la pregunta.

-Pero cuando se plantea, como se hizo, una política nacional de innovación…


-Pero es que todo eso es la mirada antigua de ver las cosas.

-Por eso quiero saber si se parte de allí.

Cuatro innovaciones

En 1997 –junto a los profesores Charles Spinosa y Hubert Dreyfus– Fernando Flores publicó un libro titulado Disclosing new worlds. En términos simples, destacaba las habilidades especiales que subsisten en el fondo de la acción emprendedora y que permiten a su ejecutor “hacer historia”; vale decir, cambiar el modo en que nos entendemos y nuestro vínculo con las cosas. Para ello, argumentaba, se requieren al menos tres destrezas: intuir una anomalía presente en la actividad diaria, modificar esa situación y construir a partir de esa nueva creación.

¿Quiere un ejemplo? Por casi seis años estuvo Fernando Fischmann –otro integrante del Consejo– probando fórmulas para conseguir aguas cristalinas en la enorme piscina que quería levantar para atraer la atención hacia su proyecto inmobiliario San Alfonso del Mar. Hoy vende su tecnología por el mundo y no será raro en el futuro visitar balnearios en medio de zonas desérticas. En términos florianos, este empresario no respondió a una insatisfacción de la gente, sino que planteó una anomalía. “Normalmente, la anomalía no proviene de una genial idea en la cabeza, sino de una persona que se aferra en un frente y es capaz de resistir hasta que logra resolver un problema que él mismo inventa”, sintetiza Flores.

Surge, entonces, la distinción entre innovador y emprendedor. “El innovador es capaz de ver una anomalía y encontrar una manera de darle salida con una cierta tecnología, software, procedimiento o servicio. Pero el emprendedor es capaz de transformar eso en una práctica de forma de vida que contagia a los demás. A veces es la misma persona y otras, no lo es. Conocí al señor que inventó el mouse y no hizo un peso con ello. Pero esa innovación la tomó Xerox y la explotó Apple”.

Fernando Flores rebrota cuando habla de innovación. Claro que el suyo no es un discurso convencional. No, sus derivadas son de las que descolocan, porque para hablar de innovación hay que innovar.
Innovar y emprender, dos cualidades distintas que se requieren para transcurrir hacia la nueva economía. Rápido y con apetito, porque –como dice Flores– “esa es la diferencia entre ser chileno y ser de California. El innovador de California ve los 50 millones de dólares de valorización de su proyecto de inmediato y no tiene miedo en crear una coalición para defender esos 50 millones, aunque tenga que ceder un porcentaje para validarlo”. El chileno, en cambio, ni siquiera se atreve a contar su idea, porque cree que se la van a robar.

Aquí viene, entonces, la definición clave para entender el objetivo que plantea Flores: “si nosotros logramos tener cuatro de estas innovaciones, Chile es otro país”. ¿Qué tipo de innovaciones? “Disruptivas, completamente originales, con un poquito de ciencia, pero con firmes conceptos económicos, comerciales y proyecciones mundiales”, responde.

Por eso, una de las actividades que desarrolla por estos días es el estudio de casos de emprendimiento e innovación en Chile, “ver cuáles son sus recursos humanos, los profesores que están detrás y cómo los podemos potenciar a otro nivel. A veces, basta conversar con ellos o presentarles gente. En el rol que yo tengo, a todo chileno que valga la pena ayudar –si me parece una persona capaz e idónea– lo voy a ayudar, porque al final estoy ayudando al país y me importa un comino si termina inmensamente rico, no me da envidia”, señala.

Dos preguntas y dos ejemplos


-Hay quienes dicen que el innovador no debería esperar nada del Estado.

-A eso le tengo tanto respeto como los que dicen que no les gusta la política. No les gusta la política, ¿pero les gusta la Constitución? ¿Les gustan las leyes? Entonces, no hablemos leseras.

-Pero queda la duda de qué rol debe cumplir el Estado.

-Esas son opiniones de personas que no piensan. El Estado siempre tiene un rol y, más que nunca, en ciencia y tecnología. Porque la ciencia básica jamás la debiera financiar el sector privado. Primero, sin ciencia básica no hay ninguna posibilidad de tener ciencia aplicada y, por lo tanto, no hay ninguna posibilidad de tener industrias nuevas. Y segunda cosa, sin ciencia básica no puedes tener antenas del futuro. El Consejo está para poner a trabajar juntas a personas muy distintas. Y eso ha servido. El poner a personas como Jorge Allende (bioquímico, doctor en Bioquímica y premio nacional de Ciencias Naturales), que le preocupa la investigación científica. A Pablo Valenzuela (bioquímico, doctor del Department of Chemistry de la Northwestern University, premio nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas), que le interesa la investigación aplicada de alto vuelo. O Claudia Bobadilla (abogada, directora de País Digital), que le interesan las relaciones. Esa mezcla es súper interesante y mi labor es ser un director de orquesta.

“Tres de los mejores ingenieros de Chile están en el Consejo”, concluye Flores y –acto seguido– aprovecha esa frase para meterse por un instante entre las patas del caballo: “una de las cosas que hay que arreglar en Chile es la ingeniería, porque no producimos ingenieros, sino administradores. Cómo vamos a tener nuevas industrias si no producimos ingenieros que creen nuevas industrias. Necesitamos ingenieros duros que inventen negocios, y esos no se dan en las escuelas de negocios; se dan en las escuelas de ingeniería que están vinculadas a escuelas de ciencias”, afirma.

En todo caso, la mirada no es del todo pesimista. Por el contrario. “Yo veo crecientemente una preocupación por inventar algo nuevo y es bueno que exista continuidad entre los gobiernos respecto a esta preocupación por la innovación entendida en los términos que dije. Lo nuevo vendrá de muchas fuentes. Tiende a venir de la ciencia y de la tecnología, pero también vendrá de la adaptación de otras tecnologías y de participar en conversaciones nuevas”, dice Flores.






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Comentarios

10 Comentarios

VANESSA MACARENA :

Publicado Sabado 17 de Septiembre, 2011 - 22:56 hrs

CON RESPECTO A LA PRODUCTIVIDAD LAS LEYES LABORALES Y EN EL FONDO LA FALTA DE CLIMA LABORAL BENIGNO DIFICULTAN AQUELLO .Y LAS EXCESIVAS HORAS QUE LOS CHILENOS PASAMOS EN EL TRABAJO. ALLÍ FALTA VISIÓN.YO LE DIRÍA AL SEÑOR FLORES QUE NO HAY QUE TRAER GENTE DE AFUERA , MÁS ALLÁ DE SU CIRCULO ELITIZADO HAY PERSONAS MUY CAPACES QUE EL NO VE.O NO QUIERE VER.PARA INNOVAR Y SER EMPRENDEDOR HAY QUE SER POR SOBRE TODO MULTIDISCIPLINARIO,Y TENER TALENTO .Y QUE EL ESTADO PONGA LUCAS O CAPITAL

VANESSA MACARENA :

Publicado Sabado 17 de Septiembre, 2011 - 22:09 hrs

EN CHILE HAY MUCHO TALENTO SOLO FALTAN LAS LUCAS Y LAS INFORMACIÓN PARA CREAR EMPRESAS.Y POR SOBRE TODO CONFIANZA EN EL OTRO.Y DEJAR QUE HAYAN OTROS ACTORES NO SOLO LAS LUMBRERAS DE LA UNIVERSIDADES.

Martin Ulloa :

URL www.bligoo.com Publicado Jueves 16 de Diciembre, 2010 - 08:11 hrs

Desconfio de un grupo de personas pensando en la innovacion cuando en el grupo no hay ningún menor de 40 años... Los que veo tratando de innovar en el país son jovenes, no los que vienen de salida!

José Luis Montaña :

Publicado Domingo 12 de Diciembre, 2010 - 14:23 hrs

Está muy despejado el camino para los innovadores. Trabajar. 
Lo importante no es la idea sino, el trabajo dedicado a ella. Resulta muy agotador vivir la vida observando al vecino. Del estado sólo podemos esperar asistencia. Los Gurú de la política seguirán trabajando en buscar innovadores iluminados como ellos; a propósito de esto último, todos nacen con una estrella y pocos la aprecian. En cuanto a Fernando Flores durante milenios ha querido expresar en lenguaje simple el enorme tesoro que hay en Chile, lamentablemente no posee los códigos ni el lenguaje masivo para lograr su objetivo en aquellas ciencias quién suscribe es Doctor. 
Debemos aceptar y respetar cada oficio y actividad desde ahí se han construido grandes fortunas, la clave está en el empeño, fortaleza, dedicación y principalmente trabajo. 
De los políticos escribiré un mañana.

Nector Venegas :

URL www.e-forhum.cl Publicado Domingo 12 de Diciembre, 2010 - 13:11 hrs

Hace un tiempo participe en un capital semilla de Corfo y llegue hasta presentar mi proyecto que para llegar ahi, algo de innovacion debio tener, ante una comision de personajes que comiendo sandwichs y bebidas, me dieron como a otros 5 minutos para exponer mi idea y proyecto que me llevo 1 año pensarlo y hacerlo. Me hubiese sentido satisfecho, si me hubiesen dado la oportunidad de que alguno de ellos me explicara en 5 minutos que estaban haciendo ellos ahi. 
Estas comisiones y programas , que parten con procesos que no estan pensados en el respeto a las personas que realizan emprendimientos, no ayudan en nada a la innovacion, ya que el primer estimulo para cualquier innovador o emprendedor es el respeto y el reconocimiento a su esfuerzo, apoyarlo para pensar mejor su proyecto o iniciar otro y no tratarlo como si fuera un tipo pidiendo plata por que no tiene. De todas maneras toda esta gente que genera proyectos siempre sale adelante, a pesar de gente comiendo sandwich cuyo merito para estar ahi debe ser que pertenecen a algun club de apitutados que no han sido capaces de innovar ni su corbata. 
Creo. Sr. Flores que hay un elemento crucial en Chile, que muchos no lo tratan por obvio, pero que en la practica no aporta a lo que todos estamos buscando, el aumento de productividad en distintos aspectos, y esta es la capacitacion en Chile, donde por un lado la legislacion no va de la mano de las metodologias necesarias para realmente capacitar, la excesiva importancia de la cobertura y los papeles por sobre la efectividad de la capacitacion, la poca importancia que se le da a la necesidad de certificar no solo a los otec sino a los relatores, las innovaciones sin mucho analisis como dar bonos de capacitacion a la demanda que busca cartones para curriculum y no calidad , para beneficiar solo a las instituciones grandes, que no necesariamente significan mayor calidad en la capacitacion y por ultimo, la necesidad de evaluar a los jefes de recursos humanos y gerente de administracion y finanzas ( que quitan o ponen la plata) en su capacidad de ver como a travès de la gestion de su capacitacion mejoran la productividad de su empresa y no solo gastan la franquicia triobutaria. 
 
Ojala alguien le de vuelta a estas cosas

Eduardo Bascuñán :

URL www.sumapacha.com Publicado Viernes 10 de Diciembre, 2010 - 16:54 hrs

Gracias Fernando por compartir algunas ideas con los lectores de Capital. Soy empresario turístico en el norte de Chile y mis clientes están en Europa. En estos 6 años de operación he ido comprendiendo y viviendo en terreno esto de exportar experiencias, en el ámbito del turismo. Lo leido aquí me genera ciertas preguntas e interrogantes para mi propio negocio relacionadas en cómo agregar valor a un producto no tradicional, cómo generar productos nuevos creando nuevos cuentos, nuevas experiencias para mis clientes y de paso agregando valor a la región donde hoy vivo.

Cristian Plaza A:

Publicado Sabado 4 de Diciembre, 2010 - 06:39 hrs

Leo este reportaje solo por que aparece en la revista que más me gusta, pero ha este tipo no le creo nada después del numerito que se mando en tvncable creo que ha estos personajes hay que sacarlos de la vitrina nacional por que antes que nada el respeto hacia los demás es clave a la hora de querer establecer ideas y la verdad no creo que este mal educado señor tenga en su diario vivir este concepto. 
Señor Flores regrese a sus cuarteles de invierno y deje espacio a gente joven e innovadora pero ante todo que respete al que piense distinto sin insultarlo y creyendose dueño de la verdad. 
EL PERRO PIERDE EL PELO NO LAS MAÑAS,

claudio Correa Plaza A:

Publicado Viernes 3 de Diciembre, 2010 - 20:14 hrs

Soy micro empresario, y de cero he partido, puedo crecer y no he recibido apoyo del estado, veo como los negocios pasan por mi lado y por no poder tener capital para poder concretarlos, EL Estado Dice Apoyar A la Micro y mediana empresa, pero antepone los bancos, ellos dicen NO. 
 
Voy con un negocio conocido a solicitar apoyo a los bancos, y me dicen NO, Cual seria la respuesta si voy con una innovacion????

ARTURO SAPIAIN S. Plaza A:

Publicado Viernes 3 de Diciembre, 2010 - 10:24 hrs

ENGENDRAR UNA REALIDAD Y LUCRAR CON ELLA , ES UNA SATISFACCION PERSONAL SUBLIME PARA SU GESTOR, ES INVERTIR PARTIENDO DE 0 
 
AUMENTAR LA PRODUCTIVIDAD, RESULTA OBVIO PARA AUMENTAR EL MARGEN DE LUCRO EN UNA ORGANIZACION . REQUIERE INVERTIR EN EL CAPITAL HUMANO ,PARA EL CAMBIO DE MENTALIDAD Y MEJORAMIENTO DE LAS APTITUDES ,MEDiANTE LA CAPACITACION CON EDUCACION, A NIVEL MICRO Y EN LO MACRO, INCORPORANDO A LA MUJER EN LABORES PRODUCTIVAS. 
 
PERO ,  
CAMBIAR LA PARTICIPACION ESTATAL EN LA EXPLOTACION DE LOS RECURSOS NATURALES NO RENOVABLES, REQUIERE SOLO OPTIMIZAR LA GESTION POLITICA. 
 
ES UNA FORMULA SIMPLE DE AUMENTAR. LOS INGRESOS NACIONALES, CAMBIAMOS UN MANTRA POR UN MANA.

Francisco Murua Plaza A:

Publicado Viernes 3 de Diciembre, 2010 - 08:50 hrs

Me siento plenamente identificado con el articulo, soy Agronomo y en mi trabajo de años con los pequeños agricultores me di cuenta que ellos manejan mas del 70 % del ganado ovino en el pais.Ubique una nueva planta faenadora de Osorno (Mafrisur) de corderos, la cual requiere ir aumentando el volumen de materia prima,para hacer eficiente su proceso de faenamiento y rentabilidad de la empresa. 
Se está interviniendo a los proveedores, con tecnologia y gestion de manejo admnistrativo y productivo, de manera tal que cambien su actitud, respecto de la venta informal e ineficiente y su tendencia a la subsistencia. 
Los pequeños agricultores ganaderos de la provincia de Osorno, con el apoyo del INDAP y el equipo tecnico de Mafrisur el cual lidero, estamos intentando innovar para cambiar.

 
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