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Artículo correspondiente al número 239 (17 al 30 de octubre de 2008)
Fernando Léniz:
“Es la primera crisis con economía realmente abierta”
-Comparemos la crisis actual con las históricas…
-Es primera vez que una crisis se da en un régimen de economía realmente abierta, competitiva y de
mercado como la que tenemos hoy, reconocida como tal, incluso por el gobierno de la Concertación. Llevamos como 20 años de Concertación y se ha aceptado que estamos en una economía abierta, competitiva y de libre mercado y que, por lo tanto, es primera vez que nos vemos en una crisis de ese tipo con una actitud de los políticos más receptiva respecto de la intervención que puede tomar el Estado. Así, es primera vez que las responsabilidades y las consecuencias las debemos asumir plenamente los privados. Ese es el cambio más importante. Ahora, yo no le atribuyo a la presente crisis ni remotamente un parecido con la crisis del año 29. Era muy chico en ese entonces, pero me parece, por todo lo que he leído, que el origen y las consecuencias fueron muy diferentes y mucho más graves que la actual.
-¿Con cuál la compararía?
-La considero mucho más parecida a la crisis que hubo el 83 y yo creo que se pueden sacar muchas experiencias de aquella crisis, de su forma y de cómo se solucionó.
-¿Cuáles son esas experiencias?
-Hay que reconocer que el sistema financiero tiene una importancia muy grande y hay que aceptar ciertas
intervenciones del Estado que en otras ocasiones a uno no le gustarían. Nos encontramos con una cantidad muy grande de inversionistas que, de manera desaprensiva y confiada, han hecho sus depósitos en bancos o han comprado títulos adquiridos por los bancos, pensando que son completamente seguros y el resultado es que no lo son. La intervención que hizo Chile en el año 83 es la que pretende hacer Estados Unidos ahora y que cuenta con la aprobación del Congreso.
-¿Qué recomendaría ahora a inversionistas y empresarios?
-Tengo una opinión optimista en el sentido que creo que de esta crisis se va a salir. Obviamente, sus coletazos han llegado a Chile y están afectando a la disponibilidad de recursos para los bancos, lo que afecta a las empresas que dependen de los créditos de la banca local. A pesar de eso, tengo mucha confianza en el ministro de Hacienda actual, que es muy capaz, así como los son las autoridades del Banco Central, y que serán capaces
de tomar todas las medidas que s
ean posibles para aminorar los efectos de esta crisis. No obstante, la recomendación que le daría a mis hijos es ser muy cauteloso, y no depender de los créditos para ninguna extensión que necesiten en estos momentos.
-¿Cuánto tiempo durará?
-Con la capacidad que tienen hoy los gobiernos para intervenir, con el mayor conocimiento que hay y la capacidad de actuar libre de ideologías, esto no debiera durar más de dos años. Pienso que los años 2009 y 2010 serán complejos.
Beltrán Urenda:
“El riesgo está en el impacto en el empleo”
-¿Se puede comparar esta crisis a la del 29?
-Aunque parezca raro, creo casi haber vivido la crisis del 29, porque siempre estuve muy interesado en la cosa pública desde chico y tengo recuerdos de ella, que en Chile –en el fondo– se manifestó a fines del 31 y reventó el 32 en su máximo. Es bueno recordar que en esos años cayeron la mayor parte de los gobiernos en el mundo: el presidente Justo en Argentina, el presidente Leguía en Perú, Alfonso XIII en España, la llegada de Hitler al poder, la derrota de Hoover por Roosevelt el año 32, etc. Todos estos acontecimientos fueron derivados de una crisis que fue muy especial y que tuvo una característica que es bien curiosa: el año 30, Chile había conseguido unos créditos externos que se invirtieron en esos años, pero con lo que pasó dejaron de llegar y comenzamos a sentir fuertemente los efectos. No nos olvidemos que algunos sostienen que el país del mundo más afectado con la crisis fue Chile, porque sus exportaciones bajaron en un 88%. Se paró el salitre. Recuerdo las oleadas de miles de familias que venían de las salitreras y las ollas comunes y la cesantía y el drama que eso significó…
-¿Y sus causas se asimilan a las de hoy?
-Es muy posible que las causas se asimilen, pero lo que sí es diferente es la reacción de las autoridades. Hoy se
ha visto que a nivel de gobierno, en Estados Unidos y Europa, se ha largado plata al mercado, pero en aquella época en Estados Unidos restringieron el crédito y tengo entendido que quebraron 13.000 bancos, o una cifra por el estilo. La reacción de los gobiernos fue poco inteligente y por eso la crisis se agravó, pasando de financiera a afectar a toda la economía, digamos, con los siguientes niveles de hambrunas y masificación.
-Por lo tanto, la crisis de ahora usted no la percibe de esa magnitud.
-Hoy existen instrumentos para contrarrestar esta crisis. Ahora, esperemos que el uso de estos instrumentos
que se está haciendo sea el adecuado. Porque, inicialmente, este es un problema que afecta a los señores banqueros en sus diversas modalidades, pero no hay todavía una disminución notoria de producción. El riesgo
es que la restricción en la crisis económica se traduzca en una restricción de créditos violenta, afectando así a
la producción, la cesantía y el menor consumo, un círculo vicioso que dura muchos años.
-¿Cómo ve a Chile?
-Si la crisis se prolonga, algún efecto tendrá porque –no obstante que nos encuentra muy bien parados, con
condiciones especiales, con grandes reservas– si pasa a generar un abierto menor consumo y, por consiguiente,
disminuyen nuestras exportaciones, eso traerá aparejado menos trabajo. En todo caso, un crecimiento más lento
no debiera tener efectos tan desastrosos en el trabajo, pero el gobierno no ha querido poner ninguna de las
medidas en pro de la producción o de fomento al trabajo, sino más bien aquellas limitativas y complicadas.
-¿Qué recomendaría hoy a los inversionistas?
-Indudablemente, que la prudencia siempre es buena consejera. Pero tampoco puede caerse en la desesperación, porque el mundo sigue su marcha y la experiencia demuestra que estas crisis, por duras que sean, terminan. En consecuencia, no hay que equipararlas a un fin de mundo. Y para aquellos que tienen liquidez, bueno... es una tremenda oportunidad de hacerse rico o de aumentar su riqueza.
José María Eyzaguirre:
“En el fondo, es una crisis ética”
-¿Esta crisis es peor que las anteriores?
-La crisis actual es mucho más profunda en comparación con la del 80 y anteriores. No hay duda, tiene mucha mayor profundidad, y eso que hoy Chile está en mejores condiciones de lo que lo estaba entonces. Ahora, tengo mis dudas de hasta dónde llegará el problema, porque se cuenta con l plan de rescate de 700.000 millones de dólares, pero no sabemos exactamente qué van a hacer con esos dineros ni a cuánto alcanza el faltante de la
crisis subprime.
-O sea que el problema es de información.
-Claro, ese es el tema. En definitiva, no sabemos si esto va a parar en el tema subprime. Creo que, en el fondo,
esta es una crisis ética: todo el mundo, a raíz de la enorme liquidez que se produjo a fines del siglo XX y ahora a comienzos del XXI, ha vivido más allá de nuestras posibilidades, esa es la verdad. Hemos comprado cosas que no están a nuestro alcance y locuras en las que uno mismo se ha metido; y esto, a nivel de países desarrollados, estamos hablando de miles de millones que se gastaron y que, en definitiva, no tienen un verdadero respaldo en producción.
-¿Podemos confiar en que hoy tenemos mejores herramientas para enfrentar la crisis?
-Tenemos mejores herramientas, pero no soy capaz de visualizar cuáles son las consecuencias de toda esta cantidad de plata que se está produciendo. Porque evidentemente estos 700 mil millones que Estados Unidos destinará al plan de ayuda no son 700 mil millones que los tenga, sino que probablemente los va a tener que emitir, que se van a crear y a entrar en el juego económico mundial. ¿Qué consecuencia tenga eso en cuanto a inflación, a desvalorización? Hay que ser muy cauto y tomar todas las providencias.